Capítulo 13 - Encerrados 2/3

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Lexa Herman

Me observo en el espejo como por quinta vez consecutiva, el espejo es largo y deja ver mi cuerpo completo, se encuentra tapado con una camiseta de Alexander y unas medias hasta la rodilla. Me las ofreció para que yo pudiera darme un baño. Al final del día tuve que quedarme. Ya que son las diez de la noche y la lluvia no parece cesar, incluso parece que se está acabando el mundo en agua. Y aunque vayas a terminar, ya está, ahora no es bueno que me vaya por la pista, yo sola a llegar a la ciudad de nuevo.

Por suerte siempre llevo una gomilla en la mano, la tomo y me amarro el cabello en una coleta, ya después de por fin resignarme, salgo del baño de la habitación en la que me voy a quedar. Era de esperarse que tuviera una habitación extra. Esta casa es enorme. Sala estar, área de piscina, cancha de basket, diez habitaciones, dos baños, un gym, área de juegos, una cocina industrial, parqueo subterráneo, entre otras habitaciones. Que no me tome la molestia de husmear, pero no me sorprendería si me dijera que se encuentra algún tipo de fábrica industrial aquí adentro.

— ¿Pudiste encontrar señal? — pregunto mientras salgo de la habitación y lo encuentro tratando de alzar el teléfono.

Niega — creo que cuando el árbol cayó tumbó la antena.

— Y nos quedaremos encerrados aquí para siempre.

Se encoge de hombros — puede ser, si nadie me extraña, es probable que no muramos aquí dentro.

Pues si es esperando que a este amargado alguien lo extrañe, nos vamos a morir aquí los dos. O bueno, al menos tengo la esperanza de que Mason sabe dónde estoy. Espero que su viaje no dure mucho.

Al igual que yo, él también se ha dado un baño, ahora se encuentra en unos pantalones sueltos, negros que se le ajustan a la cintura y una franela blanca. Gracias a Dios se puso la camiseta, ya que mis hormonas se encuentran muy fuera de sí.

— ¿Pues tiene comida aunque sea?

— Sí, ve a la cocina y ve si encuentra algo, en lo que yo intento buscar un punto de señal.

Hago como él me indica y bajo corriendo a la cocina. Cuando él me dijo que bajara a ver si encontraba algo, llegué a pensar que era que tenía poca comida, sin embargo, resulta que está repleta de comida para un mes o dos, por suerte. Esta cocina es enorme. Bueno, es una industrial, es decir, de las que usan para cocinar a grandes cantidades de personas. Como tampoco soy una gran chef, busco algo sencillo de hacer y no complicarme la vida. Encuentro pizzas congeladas y las pongo en el microondas, para luego picar algunas frutas, como fresas, kiwi, mango, manzana y guineo. Ya por último, con una naranja en vez de cortarla, hago un jugo natural y coloco todo en una bandeja.

Tengo como plan ir a llevarla a mi jefe, es lo mínimo que puedo hacer después de que me ha sorprendido su hospitalidad, es más agradable fuera de la empresa, o eso me parece ahora.

Tomo la bandeja y comienzo a caminar para así poder encontrarlo en su enorme casa. Mediante mi camino encuentro una puerta abierta de una habitación, que parece una biblioteca. ¡No juegues! Sin permiso entro y me lo encuentro adentro, está buscando una cosa en una caja; sin embargo, yo no le presto nada de atención, simplemente me quedo idiotizada y sorprendida con la gran biblioteca. Esto es increíble, es enorme, incluso parece la biblioteca de la bella y la bestia.

Dejo la bandeja en una mesa que se encontraba en medio de esta y comienzo a mirar todos los libros que se encuentran aquí.

— ¿Los has leído todos?

— Necesito toda una vida para eso — responde él sin voltearse —, pero, sí, una gran mayoría.

— ¿Eso lo hiciste tú? — pregunta ahora mirando la bandeja.

INDELEBLE #PGP2026Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora