Vieron mi moskup....
Fue hecho por @haiiwn
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Lexa Herman
¿Qué se hace cuando no tienes ganas de seguir viviendo? ¿Cuándo sientes que una parte de ti se ha apagado y no volverá a ser igual? Sé que es algo egoísta, pero si en este momento me dieran la opción de pulsar un botón y terminar con mi vida, lo haría.
Observo mi ropa de arriba abajo, mi vestido negro acompañado de mis botas del mismo color, que llegan hasta la rodilla. Mis lágrimas no han dejado de caer, he intentado detenerlas, pero no ha servido; salen sin mi permiso y en abundancia.
Mirar mi rostro es una agonía; mi cabello está revuelto y apenas pude sujetarlo en una cola. Mis ojeras son notables, muy evidentes, y quizás sea demasiado temprano. Mi madre apenas tiene dos días de fallecida, pero en esos mismos dos días, no he comido ni dormido. No he hecho más que llorar. Lloro por mi madre, lloro porque no la volveré a ver, lloro porque no recibiré otra llamada suya, porque ya no me apretará la mejilla ni tendremos nuestras tardes juntas. Sobre todo, lloro porque siento que, desde mi punto de vista, lo que pasó fue mi culpa.
Mi perro me mira desde el suelo, creo que siente mi tristeza, ya que ha pasado todo el tiempo mirándome y lamiéndome los pies como si buscara consolarme. Lo tomo en mis brazos y lo levanto como si fuera un bebé; lame una de mis lágrimas. Suspiro pesadamente.
— ¿Nena, estás lista? — Entra Alexander a la habitación.
— No — respondo — no quiero ir.
— Muñeca, sé que no quieres, pero debes despedirla; si no lo haces, te sentirás peor después — se acerca a mí mientras toma a Pongo de mis brazos y lo coloca en la cama — créeme, yo sé de eso. No quiero ir al velorio de mi madre, no quiero ir a despedirla porque sé que esta vez será para siempre.
— Necesito que dejes de llorar — toma mi rostro entre sus manos — sabes que a tu madre no le gustaría verte así.
Eso hace que tenga más ganas de llorar; es cierto, a mi madre no le gustaba verme llorar.
— ¿Vas a estar conmigo?
— Siempre.
Asiento. Me suelto el pelo nuevamente y me hago un peinado un poco más decente. No es que me haga sentir mejor, pero saber que tengo a alguien dándome la mano hace la vida un poco más fácil, sobre todo si es Alexander.
Bajamos las escaleras para llegar al patio. Unos quince hombres de los de Alexander están listos con camionetas preparadas. Todos están vestidos de negro, pero no como lo hacen comúnmente; llevan camisas, pantalones formales y zapatos negros. Todos me hacen reverencias en señal de condolencias. No respondo a ninguno, no porque quiera ser mala persona, sino porque no tengo ánimos.
Mason se acerca a mí y me abre la puerta del auto para que me suba en el copiloto. Primero salen dos camionetas, luego nosotros y, finalmente, otras dos detrás de nosotros. Mantengo el silencio, y por suerte, Alexander no me presiona y también se mantiene en silencio.
No nos toma mucho tiempo llegar al cementerio. El nudo en mi estómago aumenta; no quiero bajarme, siento que me voy a desmoronar y que no podré llegar. Alexander abre la puerta y me ayuda a bajar. Todos los ojos se centran en nosotros, lo cual no me sorprende, ya que llego con unos quince hombres rodeándome como si fuera la presidencia.
Alexander toma mi mano — todo está bien.
Comenzamos a caminar hacia donde estaban todas las personas: conocidos de mi madre, familiares y amigos. Nunca fui muy unida a mi familia materna debido a que mi padre no se llevaba bien con ellos y mi madre, dispuesta a dar todo por él, dejó de verlos. Por lo tanto, no conviví mucho con ellos, e incluso hay personas a las que no conozco.
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INDELEBLE #PGP2026
RomansaLexa Herman soñó toda su vida con llegar al FBI. Lo que nunca imaginó fue que su mayor desafío no serían las mafias ni los criminales más peligrosos del país. Sería él. Alexander Wemebeley, su nuevo jefe, es frío, arrogante y parece decidido a hacer...
