Capítulo 52 - La venganza 1/2

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Lexa Herman...

Detengo mi auto frente al parque de diversiones y echo una mirada por el retrovisor, percatándome de que los guardaespaldas vienen detrás de mí; sin embargo, no me preocupa. Mentí al decir que venía a ver a mi hermano, y por suerte, ellos no lo conocen. Observo el parque de juegos, repleto de criaturas menores de diez años. Me gusta venir aquí; eso me da un poco de paz al ver a los niños divertirse, corretear y jugar. Eso me hace creer que todavía hay personas sin maldad en el mundo.

La puerta del copiloto se abre, y automáticamente el olor a perfume masculino inunda mis fosas nasales. No es que sea mi perfume favorito, pero no puedo negar que me gusta; es fuerte y algo amargo, pero aun así, sigue siendo atractivo. Siempre he pensado que el perfume masculino tiene una sustancia que atrae a las mujeres. Sus ojos azules se fijan en mí mientras mueve su cabello negro corto. Sonríe levemente, recordando que años atrás él era mi crush en la secundaria, o mejor dicho, en la academia.

— Roman — le sonrío.

— Lexa — pronuncia él de la misma manera.

No importa la incomodidad del auto; me lanzo y le doy un gran abrazo. Lo extrañé después de cuatro años sin verlo, aunque mantuvimos la comunicación, no es lo mismo.

— Y ¿a qué se debe tu urgente llamada? — pregunta mientras se arregla su cabello.

Mientras más pasa el tiempo, más guapo se ve.

— Pues dos cosas — admito — quería verte y también tengo un enorme favor que pedirte.

Me mira un segundo con sus profundos ojos color océanos. Sé que está tratando de descifrar qué es lo que quiero decirle; él solía hacer eso en la academia.

— Pues ya me viste, así que saltemos a esa parte — siempre tan mordaz.

Ahora que veo a Roman, recuerdo lo odioso que era. Ahora noto algo; siempre he dicho que me gustaban los príncipes azules, sin embargo, siempre me atrajeron los chicos fríos y odiosos.

— Sigues siendo el mejor hacker del mundo.

— ¿Lo dudas? — responde con cierta arrogancia y diversión.

Y arrogantes también.

La academia tiene una duración de cuatro años, donde se divide en dos de policía general y dos más en la especialización en la que te acepten. Te hacen pruebas de aptitud y para ver en qué parte calificas.

Yo me califiqué para entrar en la policía nacional, es decir, me especialicé en combate cuerpo a cuerpo para el apresamiento de criminales; también me especialicé en ser francotiradora. Ya aprendí varios idiomas desde pequeña. En cambio, Roman se especializó en computación e informática y, a diferencia de mí, pasó todo el tiempo en lo mismo, no hizo nada más que especializarse en su área. Ahora es uno de los mejores hackers del país.

— Necesito que hackees un teléfono.

— ¿Dé?

— Un criminal que estoy intentando atrapar.

No le he dicho que ya no trabajo para el FBI. Es lo mejor y sé que eso hará que termine el trabajo más rápido si piensa que es para la policía. Además, es ilegal lo que estoy haciendo.

— ¿Tienes su número de serie? — niego. — ¿El código? — también niego. — ¿Aunque sea el tipo de teléfono? — vuelvo a negar. — Lexa, soy un hacker, no un mago.

— Lo sé — bromeo —, pero necesito que lo hagas. ¿Te sirve el número de teléfono?

— Pues puede ser que sí. Si llamas y logras que el teléfono dure treinta segundos, hackeo la ubicación del teléfono.

INDELEBLE #PGP2026Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora