Alexander....
Horas antes.
El camino se me está haciendo eterno. Según la ubicación que hackeamos del teléfono de Braulio, están al otro lado de la ciudad. Nunca en mi vida había estado tan ansioso como hoy, es como si fuera directamente a la guerra, que básicamente es a lo que voy. Estoy listo para todo, porque voy con fuerza y soy consciente de que Braulio me va a esperar de la misma manera.
Reviso mi teléfono viendo el mensaje que me ha mandado el doctor. Mason ya está en el hospital, está estable, en coma, pero está vivo. No sé cómo lo lograron tan rápido. Es probable que dentro de unas horas salga la noticia de que en el hospital de la frontera ha habido una masacre.
Y no me sorprendería. Yo actúo de esa manera, siempre intento primero hacer las cosas pasivamente, ya que a veces esa es la mejor y más rápida manera de conseguir las cosas; sin embargo, cuando no la puedo tener por la buena, me deshago de todo el que me estorba para obtenerlo. Así me llevo personas que no tienen nada que ver por el medio.
— Primito — habla Jasha — todavía no me has dicho quién es la mujer por la que estamos arriesgando nuestras vidas — él va adelante conduciendo. No me dejo conducir y el razonable, con lo tenso que voy, es probable que choque con algo — tiene que ser una mujer muy importante.
— No es solo una mujer, es mi mujer — respondo.
Él suelta una carcajada.
—Entonces, es cierto el rumor de que la bestia encontró a su Bella — dice y saca la foto de Lexa — y vaya que es bella.
¿A su bella? ¿Y qué diablos es bella? ¿De qué demonios está hablando?
Mira la foto que Davy le entregó a todos los hombres para que supieran quién era Lexa. Porque estoy muy seguro de que esa no es la única mujer que él tiene secuestrada y no quiero que la confundan.
— No diga idioteces — escupo — ¿de qué rumores hablas?
— Unos pequeños rumores que escuche — dice sin quitar la mirada de la carretera — pero veo que son ciertos. Tú no te metes en guerras que son tuyas, ni siquiera en las que eran de tu padre.
Me quedo en silencio. Mientras sigo mirando la carretera, el GPS indica que faltan algunos diez minutos para llegar. No sé de qué rumores habla, pero estoy seguro de que fueron Mason y Derek; ellos suelen parecer viejas de las que cuchichean mucho, esos imbéciles no saben guardar un secreto. Sé que guardo el secreto de mi identidad, porque sabía que le cortaría la lengua si decía algo.
Además de que a él tampoco le convendría, ya que si yo caía, también le pasaría a él, debido a que él es mi sicario personal. Si yo he matado miles de personas, Mason me lo triplica.
Mason, al igual que yo, se crió dentro de la mafia; mi padre y el de él eran socios, y más que socios eran como mejores amigos. Por eso mi padre básicamente me obliga a hacerme amigo del rubio chismoso. Recuerdo una vez que nos escapamos a ir a una fiesta, ya que por nuestro tipo de vida no teníamos muchas libertades a hacer eso, pero queríamos ir a una común, no una donde estuviera mafioso, viejos y gordos, fumando y bebiendo; queríamos ir a una donde hubieran adolescentes alocados, borrachos y chicas de nuestra edad. Solo anhelamos por un momento tener una vida normal.
Pero sucedió que uno de los tantos enemigos de mis padres nos estaba siguiendo, y como esa noche andábamos sin guardaespaldas y sin nadie, fue un momento perfecto para atacarnos, y así lo hizo. Nos agarró desprevenidos cuando volvíamos a casa. El animal intentó asfixiarme, sin embargo, Mason con una roca lo golpeó dejándolo inconsciente, pero no obstante no se detuvo ahí, siguió golpeándolo hasta que le destrozó el cráneo. Y sus ojos azules brillaron cuando vio la sangre y el hombre muerto. Desde ese día, Mason tuvo una cierta afición por asesinar personas.
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INDELEBLE #PGP2026
RomansaLexa Herman soñó toda su vida con llegar al FBI. Lo que nunca imaginó fue que su mayor desafío no serían las mafias ni los criminales más peligrosos del país. Sería él. Alexander Wemebeley, su nuevo jefe, es frío, arrogante y parece decidido a hacer...
