Hace tiempo que ya no me siento yo. He perdido las ganas y las fuerzas. No quiero ser mejor, no me apetece. Todo el mundo dice lo típico de "es solo un trabajo" o "no dejes que te influya, no te amargues", pero es muy fácil decirlo. Y muy jodido creérselo por dentro.
Hay días que me levanto y pienso que puedo, que efectivamente es solo un trabajo. Ocho horas y después nada; pero hay otro días que me pongo a analizar como me afecta en mi vida y me vengo abajo. Se que mi humor hay días que no está. Que estoy irascible, que no tengo ganas de nada, solo de dormir. Veo que se me va pasando la vida y no estoy viviendo lo que debería vivir. Con lo que he sido... También se, que ahora me duele todo un poco más.
Cuando me dicen algo que no quiero escuchar, antes asumía y pasaba, pero ahora me hace sentir triste, porque hay cosas que son verdad, aunque no me guste oírlas.
Poco a poco, estoy perdiendo mi esencia y no quiero. Mis ganas de reír, de salir, de estar con la gente, de conducir... hay días que no se dónde están y no se donde buscarlas.
Es triste, sí. Tengo diecinueve años y hay sábados por la noche que estoy en mi casa, sola bebiendo vino y viendo la tele. Que de vez en cuando está bien, pero no cuando lo que mas necesitas es salir y vivir. No me molesto en conocer gente, porque tengo la sensación de que me van a hacer daño, como siempre. En vez de arriesgar, me escondo en mi caparazón de tortuga. Y se que la vida no se me va a cambiar sola, más sin no pongo de mi parte, pero no se, no siempre me sale. Me lamento siempre, pero no hago por cambiarlo. Me siento derrotada y no se como resurgir de mis cenizas.
Después de escribir esto, he llorado como hacía tiempo que no lo hacía. Pero de estas veces que necesitas echarlo fuera para poder seguir viviendo. De las veces que lo necesitas de verdad.
Hacía mucho tiempo que no me abría tanto como lo acababa de hacer, pero me siento liberada al poder echar mis miedos fuera de mí. Poder escupirlos, sin que nadie me juzgara o me dijera si era exagerada o no.
Los días después de aquello, fueron un poco distintos. Con un poco menos de peso, más ligeros. Es como si un poquito que aquella oscuridad que ocupaba mi mente hubiera desaparecido. Pero, aun así, sabía que tenia que cambiar de vida. Pero no era tan sencillo como llegar y hacerlo. Ya había empezado a hacerlo en el momento en el que decidimos comprar la casa, pero ¿sería suficiente? La verdad es que el visualizarme en mi casa, es lo que me estaba manteniendo a flote.
Jamás pensé que tendría tanta importancia el independizarse, pero seria como liberarse, a pesar de todas las responsabilidades que llevaría. Imágenes ficticias surgen en mi cabeza. La casa llena de amigos, barbacoas los fines de semana, beber una copa de vino en aquella terraza mientras el aire de primavera me acaricia el pelo. Lo necesito.
En el trabajo la cosa se había estancado. Ni iba hacia delante, ni hacia detrás. Nada. Pero estoy empezando a llegar al límite, no puedo aguantar mas este tipo de situaciones. Lo han conseguido, ya se que no es mi sitio, pero, ¿Dónde me voy ahora que acabo de pagar la señal de una casa? No me queda otra que aguantar hasta poder tener otra oportunidad. Sin embargo, estas ultimas semanas, he estado barajando la opción de irme a vivir temporalmente a la casa de John. Sería un ensayo antes de la gran función. También sería una vía de escape para no seguir viviendo en mi casa, después de que mis padres volvieran a estar todos los días. Y pensándolo, no se como se van a tomar que decida irme a casa de mis suegros. Suegros. Que mayor me hace sentir esa palabra.
Quizá, me ayudaría a sobrellevar el trabajo de mierda que tengo. Si John es mi día a día, le podría dar mas sentido a mi vida y dejaría de ir lamentándome por las esquinas como una colegiala. Está bien. Esta misma tarde, de que llegue a casa, llamaré a John y le daré la noticia de que me iré a vivir con él la semana que viene.
-Hola guapo, ¿Qué tal el día?
+Bien, bueno cansado del trabajo ya sabes... ¿y tu?
-Igual, cansada también. Además todo sigue igual, asique estoy un poco más cansada.
+Si necesitas hablarlo yo...-No cariño, no te quiero aburrir con mis problemas. – Le corté la frase.
+Bueno, solo digo que si estás pasando por un mal momento, puedes contar conmigo
.-Lo se, claro que lo se. Pero, yo te llamaba para hablar de una cosa más importante. -Lo decía mientras contenía las lágrimas.
+Pues tú dirás.
-Después de darle muchas vueltas, he decidido que quiero irme a vivir contigo a casa de tus padres.
+¿Lo dices en serio?
-Totalmente en serio, ¿te sigue pareciendo bien la idea?
+Por supuesto que sí, ahora mismo se lo digo a mis padres, se alegrarán muchísimo. Este mismo fin de semana te ayudo a traer tus cosas.
-Vale, yo aun tengo que darles la noticia a los míos...
Y a partir de ahí, empezamos a pensar cómo sería nuestro día a día. Imaginándonos como seria pasar todos los días juntos.
Sábado por la mañana. Mañana viene John a ayudarme para llevarme mis cosas y aún no he hablado con mis padres... La verdad, es que no se si tengo el valor suficiente para decirles que me voy de casa. Pero este día, tarde o temprano llegaría.
-Mamá, tengo que contaros. Es algo importante.
+¿Ha pasado algo?—Comentó asustada.
-No no, todo está bien. Simplemente quería deciros que he decidido irme a vivir a casa de John con sus padres. Me pilla más cerca del trabajo, seria temporal hasta que tengamos nuestra casa.
+ Que pasa, ¿Qué aquí no estás agusto? -Dijo mi madre con tono triste.
-No es eso Mamá, es que quiero empezar mi vida con John y me gustaría probar antes. –Dije intentando ocultar que si estaba a disgusto en casa.
+Bueno, lo entiendo. Cuando yo tenia tu edad, ya te tenia a ti, y me dio igual lo que dijera tu abuela, asique, lo entiendo mejor de lo que crees.
Hubo un silencio sepulcral. Tuve la sensación de que le daba lástima que yo me fuera de aquella casa, cuando llevaba pensando toda la vida que me querían perder de vista cuanto antes. La que se va a alegrar de mi marcha, será mi hermana, pero no le voy a dar el gusto de decírselo. Ya se dará cuenta cuando no aparezca por aquí nada vez que una vez por semana.
Mientras preparo cosas que me quiero llevar, me pongo a pensar si quizá me he precipitado. El ver la mirada triste de mi madre después de decirle que me iba de casa, me ha hecho dudar. Nunca le había visto mirarme así, y hace tanto tiempo que no tenemos ningún tipo de acercamiento, que me ha revuelto el cuerpo. Sabia que esta decisión, había hecho daño a mi madre.
Si me pongo en su piel, tiene que ser duro que tu hija decida irse a vivir con sus suegros en vez de seguir con ella bajo el mismo techo. Pero es que hay muy pocas cosas que me aten a esa casa... quitando mi habitación que ha sido mi refugio cada vez que el mundo se me venia encima.
No se como llevaré eso de no tener ningún sitio donde esconderme cuando los miedos me persigan. No quiero agobiarme, lo iré descubriendo.
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Ey, soy Kate.
Krótkie OpowiadaniaEs parte de la historia de Kate. Una joven de diecinueve años, que lleva toda la vida entrenándose para ser adulta. Cuenta sus miedos más profundos, traumas y hace que la conozcamos un poco más. En esta primera parte, ella misma intenta conocerse, p...