26 de junio, 3:24 AM
Hoy me paseé por calles bañadas en ecos del olvido conformados por el pasado.
Era ya muy tarde, ni una sola alma me acompañaba.
Pero había aullidos, no de dolor, aullidos reales.
Por doquier, dando la vuelta a cada esquina, allí se encontraban.
Figuras en cuatro patas ajenas a nuestras desdichas diarias.
La madrugada es para los perros.
¿Y qué hago aquí?
Cual Diógenes, me muevo entre ellos.
Falto de mi humanidad, despojado de lo malo que hay en mí.
Con aliento limpio, sin sofoque, mis pasos son lentos y cálidos.
La madrugada es para los perros.
Ellos no me ladran, esta vez lo saben, soy prudente.
Miran mi alma y reconocen a su semejante.
Y me pierdo en mi propio juego de significados míos.
No dejo el pincel.
Clamo al temple del aire y su sencillez.
Solo y acompañado, todo a la vez.
Camino entre ellos, el silencio de las calles me pertenece.
La madrugada goza junto a nosotros.
La madrugada es para los perros.
ESTÁS LEYENDO
LETRAS DE LA NOCHE
PoesieEste es un recopilatorio de 40 poemas que he escrito en el espacio de alrededor de los últimos cinco meses. Cada uno de ellos va trazando un camino que desciende progresivamente hacia mi abismo interno. Con rimas nacidas a raíz de conflictos íntimo...
