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¿Pude haber hecho algo para que dejara de doler?

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Narrador omnisciente

Un vacío en el corazón, una oscuridad en la mente, la depresión es una pelea, a veces sin sentido ni fin.
Una batalla interna, entre las emociones y la razón, una lucha sin fe ni esperanza, que dura día y noche sin pausa.

La lucha sigue, y las fuerzas flaquean, la mente llena de tormentas de dudas. ¿En verdad me merezco esto?.

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Emma se siente rodeada de oscuridad y vacío, una tristeza profunda, no sabe cómo seguir de ese abismo oscuro.

Su cuarto lleno de dibujos en las paredes eran testigos del dolor de la pelinegra quien no paraba de llorar y de sentirse mal consigo misma.

Emma se levanta de la cama y se pone de pie frente al espejo. La imagen que ve en el espejo es desoladora, no le gusta lo que ve, mira sus ojos y solo ve tristeza.

En su escritorio estaba una fotografía y una carta de su madre que dice que no es necesario sufrir tanto, y qué hay una vida más allá del dolor.
Pero ella siente que no puede encontrar una motivación, al tomar la fotografía nota que eran un par de niños que sonríen al fotógrafo, era Tom y ella, muchos años antes.

Emma decide terminar con todo, se dirige a la cocina y busca las pastillas que la ayudarán a acabar con todo el dolor que no la deja vivir en paz.
Con el frasco de pastillas en mano regreso nuevamente a su habitación, se acercó a su escritorio otra vez, tomó unas hojas para empezar a escribir en ellas y al terminarlas guardarlas en sobres.

Abrió un cajón y tomó unas navajas para después volver a la cama, se tomó unos segundos para preguntarse, ¿Debo de tomar esta decisión?.

Beso los sobres para después aventarlas a un lado, agarró la navaja y la acercó a su piel causando la primera cortada que al ser tan profunda no tardó mucho en sangrar.
Todos los recuerdos negativos se encontraban en su mente, ella cortaba su piel intentando cambiar el dolor metal por el dolor físico.

La sangre empezaba a recorrer su brazo y a caer causando que las sábanas empezaran a mancharse, la chica gritaba pero no por el dolor de las cortadas si no por las razones por las cuales estaba haciéndolo.

Su respiración empezaba a cambiar, sus ojos querían cerrarse, sus brazos sangrando, su mirada se encontraba en los cuadros que tenían más fotos de ella con su primer amor, ese amor de niños, pero ella iba a recaer, tarde o temprano esto tenía que pasar.

¿Emma por qué no quieres vivir?

Su móvil empezaba a sonar, Raúl llamó por múltiples ocasiones pero jamás respondió, ella estaba inconsciente.

Ellos llevaban semanas sin verse, era ella quien había marcado esa distancia, Raúl se pensaba en ir a buscar a su amiga para hablar.
Después de un gran rato pensando decidió salir de su departamento en dirección a la casa de Emma, conducía lo más rápido que podía.

Al llegar a la casa notó que las luces estaban encendidas, 11:47 de la noche, su mente pensó que ella se encontraba despierta.

-Emma, necesitamos hablar- Gritó Raúl mientras tocaba la puerta, no hubo respuesta.
-Se que estás despierta, por favor ábreme- Volvió a gritar pero no obtuvo respuesta.

Busco la llave que la madre de Emma escondía en una de las macetas y así fue cómo pudo abrir, busco rápidamente en la cocina, en la sala y no la encontró.

Sin duda ella debería de estar en su cuarto, subió las escaleras lo más rápido que pudo, la puerta de la habitación estaba abierta, su rostro cambió rápidamente, la escena que estaba viendo hizo que las lágrimas salieran de sus ojos sin avisar.

Su pequeña amiga a quien veía como su hermana se encontraba recostada en su cama la cual estaba llena de sangre.

-Emma- Soltó para acercarse a ella, al ver las cortadas en sus brazos corrió a buscar algo para intentar que su amiga no se desangrará, vendó lo más rápido que pudo las heridas.
-Por favor resiste- Tomó a su amiga en brazos y salió corriendo para subirla a su camioneta.

En todo el camino él le repetía las mismas frases a su pequeña amiga, "Resiste Emma" "No puedes dejarme".

Al llegar al hospital con la chica en brazos pidió gritando una camilla, unos enfermeros le quitaron a Emma para después meterla a urgencias, la ropa de aquel chico estaba cubierta de sangre.

-Se llama Emma- Gritó Raúl para que los enfermeros supieran el nombre de la chica.

Pasó el tiempo y aún no habían noticias de la pelinegra, la desesperación del chico crecía cada vez más, no tenía a quien llamar.
Ni el, ni Emma tenían más familia, los otros ex-integrantes de la banda no se encontraban en España, no quería llamar tampoco a los chicos de la banda Tokio Hotel ya que no sabía cómo había terminado su amiga con el chico de rastas.

-¿Familiares de Emma?- Preguntó el doctor al salir a la sala de espera, Raúl enseguida se levantó.

-Soy su hermano, ¿ella está bien?- Preguntó Raúl, el doctor solo se quedó en silencio
-Por favor, diga algo- Pidió

-Desde que llegó ya no contaba con signos vitales, ella falleció- Comentó el doctor mientras se quitaba el gorro.

Su mente estaba en shock, sus ojos estaban perdidos, su cuerpo temblaba y su corazón latía demasiado rápido, había perdido a la única persona que le quedaba.
Perdió a sus padres cuando era solo un niño, era hijo único y no tenía más familiares en España, estaba completamente solo.

Tomó fuerza de donde no sabía que tenía y llamó rápidamente al único amigo que tenía, Gustav no tardó mucho en responder.

-¿Bueno?- Preguntó Gustav al contestar la llamada.

-¿Estás ocupado?- Cuestionó Raúl con la poca voz que tenía.

-No, ¿quien está ocupado a esta hora?, son las 1 de la mañana- Respondió el rubio

-Necesito que vayas a donde los chicos, necesito decirles algo- La voz de Raúl empezaba a quebrarse.

-¿Estás bien? ¿Qué pasa?- Cuestionó Gustav al escuchar la voz rota de su amigo.

-Solo haz lo que te digo-

En la llamada se podía escuchar como el chico corría mientras gritaba el nombre de sus amigos.

-Ya pueden escucharte, ¿que está pasando Raúl?- Volvió a cuestionar el rubio quien puso la llamada en altavoz para que todos pudieran escuchar.

-Me duele mucho volver a hablar con ustedes en esta situación, es algo delicado- Comentó Raúl mientras intentaba calmar su respiración

-Me estás asustando, dilo ya- Pidió el rubio

-Emma falleció- Soltó Raúl mientras volvía a empezar a llorar, los chicos en la llamada no decían nada, solo se escuchaba el sollozo de Raúl.

-Dime qué estás mintiendo, dime qué es mentira- Pidió un Tom con la voz quebrada.

-Me gustaría que esto fuera una broma pero no es así, ella ya no está con nosotros- Soltó Raúl.

Tom había perdido a quien había sido su primer amor, su primer beso, su primer novia.
Raúl había pedido a su amiga, a quien adoptó como su hermana al quedarse solo.

-¿Cómo es que falleció?- Cuestionó Georg

-Ella se quitó la vida-

-¿Por qué? ¿Qué razones tenía? ¿Hubo algo que podría haber hecho para que todo dejara de doler?- Cuestionó Tom para después soltarse a llorar, se podía notar cuanto le dolía la muerta de su querida y pequeña enmy...

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Esta es la primera parte del final, por lo tanto habrá una segunda parte, espero les guste :)

¡𝙏𝙀 𝙇𝙊 𝙋𝙍𝙊𝙈𝙀𝙏𝙊! / 𝗧𝗼𝗺 𝗞𝗮𝘂𝗹𝗶𝘁𝘇 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora