Prueba

65 6 0
                                        

.
.
.

Ella se había ido con Jonh MacTavish, la vio salir de la base con una sonrisa muy larga, se sintió molesto, demasiado, últimamente esta experimentando muchas sensaciones qué no puede explicar, qué no había sentido. Se fueron haciendo más intensas al estar con ella, las veces que la vio, se intensificó hoy, justo en su mirada de ella, todo pareció un remolino de cosas que jamás había experimentado jamás. Las sensaciones se parecían mucho a la ansiedad, sabe que todas esas son producto de algo desconicido para él, así cómo ella. Le está dando mucha curiosidad conocerla, estar más cerca, quiere poder verla diario, quiere poder olerla nuevamente aun que eso sea muy enfermizo para él.

Por ello, sentirse muy agobiado y fuera de sí, entro rápido al baño más cercano de los comedores. Arrancó su capucha para devolver lo que sea que comió, se siente tembloroso, de verdad no es cómodo, los pies se le aguadaron otra vez y se dejó caer por la pesadez.

—Gott. (Dios) — miró sus manos temblorosas demasiado pálidas — Verdammt, das gefällt mir nicht... (Maldición, esto no me gusta)

No recuerda la última vez que le paso eso, siente que fue hace mucho, su ansiedad social es muy severa pero había sido olvidada con el tiempo y por su trabajo. Ser mercenario no había necesidad de socializar, siempre están lejos de los demás, en algún lugar estratégico esperando ordenes o actuando por su cuenta, así que de verdad se siente otra vez como un adolescente. Es un problema muy grande volver a eso, no debe permitirse recaer en su trabajo, puede poner todo en peligro si sus ataques continúan. Se levantó del suelo para ir a lavarse la cara, la amargura del vómito se le quedó en la boca y necesitaba almenos quitarla con algo.

.
.
.

Konig paso el rato hcaiando cualquier cosa que no fuera pensar en la mirada de Nisa, cada que recordaba sus ojos felinos, sus pestañas, esa sonrisa juguetona se le revolvía la pansa por la tensión qué ella misma creo en él, lo sabe. Nisa jugo bien con sus mentes, tanto así que su habitación tiene un ligero olor a ella, lo puede distinguir, están tenue pero ahí esta turturando su estabilidad. Se había encerrado temprano que no dijo ni en que momento se iba a dormir, algo común que hacen pero él ahí estaba hecho un desastre por la sensualidad de una mujer que jamás podría tener.
Sabe bien lo que le ocurre a su cuerpo, esas sensaciones se les hicieron al inicio de incomodidad, pero es que en realidad las confundió por que jamas sintió algo así por alguien, no hasta ahora. Nisa. Siente exitación por ella y su pantalón reventara por eso, no bastó haberse bañado con agua helada, ni haber pensado en todo lo cruel qué hizo, solo sentía la grahancia de Nisa y quería tenerla o tocarla. Llegar a esa conclusión fue difícil.

La puerta de su dormitorio fue tocada tres veces, tenía lo que s dice una ereccion en los pantalones pero todos ahí son hombres y sabe que en algún momento las tienen.

—Konig. — horangi estaba parado sin su ropa uasual, iba de civil y con un cubrebocas puesto — ¿Quieres ir a la ciudad? — lo pensó unos segundos, para eso debía ponerse un pantalón distinto al qué tiene, también debe ponerse un cubrebocas y su gorro de frío.

—En unos minutos.

Cerro para vestirse algo más civil aun que toda su vida ha sido militar. Tenía algunas cosas de color que han ido guardando de poco, no es mucho pero tampoco les usa con mucha continuidad, y no es como si usará su uniforme seguido, lo dejo hace tiempo, ahira usan ropa táctica. Se puso los pantalones de mezclilla qué por alguna razón aun le quedan y una playera negra. Busco entre sus cosas el cubrebocas y su gorro encontrando la fragancia de Nisa más intensa ahí. Es extrano, al inicio creyó era su imaginación pero ahora tenía en sus manos una de sus playeras qué tiene su olor de forma muy intensa, como su la hubiera ocupado. Lo que más le gustó fue que también tenga su olor mezclado al de ella.

MorteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora