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Al Parecer todo fue causa de su embriaguez

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Al Parecer todo fue causa de su embriaguez... Iguro suspiró y entro a su habitación, busco su teléfono y miro de reojo a la serpiente que todavía se encontraba descansando, salió de su apartamento y se aseguró de que todo estuviera cerrado, luego de eso comenzó a caminar.

Por que salió? No lo sabía, solo sintió ganas de hacerlo, observaba los grandes edificios y los autos pasar por la carretera, caminó y caminó hasta llegar a un pequeño restaurante... Ése donde solía ir con su querida esposa... No dudo ni un segundo y entró, saludo sin muchas ganas a la anciana que atendida el establecimiento, ella lo comprendió pues ya sabía lo que había pasado, tomo asiento y espero a ser atendido...

Después de haber comido el udon que la señora preparo, se quedó sentado por un momento, mirando la decoración del establecimiento y en una esquina pudo ver uno de los muchos cuadros de su difunta esposa, si, mitsuri era una gran artista tanto que llegó a ser reconocida por su arte peculiar.

¡Ding!

Escucho el ruido de una campana la cuál indicaba que alguien había entrado. oh, era uno de sus alumnos... Que hacia Inosuke Hashibira en un lugar como éste?... Miró desconcertado al muchacho que no se había dado cuenta de la presencia de su docente.

— ¡Abuela he llegado!— gritó como si sólo la señora lo estuviera escuchando... Iguro se encogió en su asiento mirando a diferentes lugares, no quería que el menor lo viera y empezará a hacerle preguntas demasiado estúpidas.— espero que hoy me hayas guardado la deliciosa tempura que me prometiste.— acarició su vientre y le sonrió a la anciana que le devolvía la sonrisa.—

La dueña de esté establecimiento era abuela de Inosuke?...

—Claro que te he guardado un montón, hijo... Ve y siéntate en una de las mesas y espera a que te la lleve.— dicho eso entró a la habitación pequeña que era su "cocina" a buscar lo que el joven tanto anhelaba.—

Inosuke paso como una bestia salvaje y se quedó en una de las mesas más cercanas donde estaba el maestro, tomo los palillos y empezó a golpearlos en la madera en forma de protesta.

"Que maleducado era ese niño" se dijo para si mismo el mayor, que de vez en cuando le echaba una mirada a inosuke para comprobar que la "bestia" no lo había localizado.

La señora salió a paso lento con un plato lleno de los mariscos fritos que le encantaban a inosuke, lo colocó en la mesa y le deseó buen provecho.

— ¡gracias por la comida! — y dicho eso empezó a devorar todo lo que la señora le había preparado.—

Iguro aprovecho la oportunidad para llamar a la anciana que veía sonriente a inosuke.
— Señora Hisa...— susurro pero no logro llamar la atención de la mencionada, se levanto de un salto y caminó con la mirada gacha, sacó su cartera y tomó 700 yenes para luego tocarle suavemente el hombro a la mujer que lo miro atentamente. — Aquí tiene... — Hisa tomo el dinero, Iguro se despidió y la mayor le advirtió que fuera con cuidado.—

Iguro solo podía agradecerle a Dios de que pudo evitar con éxito al joven Hashibira. Perooo, aún no podía cantar victoria....

¡Ding!

Oh, mierda... Por qué tuvo que ir al restaurante más frecuentado por los estudiantes y profesores de la escuela en donde trabajaba?

— Eh? Profesor Iguro!? Que alegría verlo! — el mayor solo sintió que su cara fue iluminada por fuertes rayos de sol...—

[...]

𝗞𝗮𝗻𝗿𝗼𝗷𝗶. |• 𝑶𝒃𝒂𝒎𝒊𝒕𝒔𝒖Donde viven las historias. Descúbrelo ahora