La gente huía despavorida por Central Park. Esto no era nada destacable, la gente huía despavorida por Nueva York al menos un par de veces a la semana. A veces era por un monstruo desatado, a veces por una invasión alienígena, a veces por el ataque de un supervillano y a veces porque Pícara había decidido dar a probar su nuevo suflé. Este caso era de los segundos.
Un puñado de naves pequeñas, probablemente monoplaza, se movían por la zona, disparando rayos delta a todo lo que veían moverse. Por suerte, la mayoría de cosas que veían moverse eran ardillas y pájaros, que evitaban los ataques sin dificultad, u hojas y ramas de árboles, así que la situación no estaba generando demasiados heridos.
La Chica Ardilla y su equipo se enfrentaban a las naves, con menos esfuerzo del que habían esperado cuando se enteraron de que estaba teniendo lugar un intento de invasión. Esto no quiere decir que lo hicieran sin esfuerzo, pero, a decir verdad, cuando tus naves de combate pueden ser agarradas y lanzadas entre sí por alguien con un grado de fuerza sobrehumana notablemente inferior al de Hulk, quizás la Tierra no sea el mejor objetivo para invadir.
Una nave notablemente más grande que las demás, con forma de disco, flotaba a varios metros del suelo, por encima de las copas de los árboles. Mientras la batalla tenía lugar, una puertecilla se abrió en un lateral de la nave, y de ella se desplegaron rápidamente unas escaleras que se extendieron hasta el suelo. Una figura apareció en la abertura. Llevaba una armadura azul, y su cabeza era esférica, sin nariz, con pequeños cuernos y una boca tan grande que casi recordaba a la de una marioneta.
—¡Terrícolas! —gritó—. ¡Os habla el comandante Zamu, de la gran flota interestelar r'zahniana! ¡Exigimos vuestra rendición incondicional ante nuestra tecnología superior! ¡Tal vez nuestros planes de infiltración pasados fueran descubiertos, pero vuestras primitivas defensas no pueden enfrentar nuestro poderío militar! ¡Rendíos, y prometo que seré magnaaaAAAAAAAHHHHHH!
Zamu empezó a caer por los escalones dando vueltas, dejando ver a Pit-Pat, que se había colocado tras él en medio de su discurso y se había limitado a darle un empujón.
—¡Perdón por la tardanza, gente! —dijo la ardilla—. ¡Estaba enterrando unas bellotas y no podía dejarlas a medio cubrir!
—Perfectamente comprensible —respondió Tippy-Toe, que se había encaramado a una de las naves pequeñas y estaba royendo los cables de uno de sus motores.
—¿Alguna idea de quién diantres es ese tipo? —preguntó Nancy, girándose hacia Doreen.
—Dame un segundo, creo que me suena haber visto su cara...
Doreen sacó un gran mazo de cartas y empezó a rebuscar entre ellas, mientras Zamu seguía rebotando en los escalones. Encontró la que buscaba y se la enseñó a su amiga. La carta tenía un sencillo dibujo de Zamu vestido con un traje y rezaba:
Guía de Supervillanos de Deadpool
Carta 3615 de 4522
Zamu
-Un alienígena que intentó preparar el terreno para una invasión a la Tierra disfrazándose de humano, fingiendo ser un mago y tratando de salir elegido gobernador.
-No, yo tampoco tengo claro qué estaba pensando.
-Fingía tener poderes mágicos reales con su tecnología alienígena.
-Pero en serio, tío. ¿Gobernador? Ya puestos, haber ido a lo grande y haberte presentado a presidente.
Debajo había una pequeña sección con las notas personales de Deadpool.
Este tipo vino a la Tierra una vez hace medio siglo, fue humillado por el Doctor Druida y no hemos vuelto a saber de él desde entonces. ¿Por qué le hago una carta a alguien tan irrelevante, preguntaréis? Ni idea. Me aburro, supongo.
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Redes y Nueces
DiversosEn la infinitud del multiverso, la Gran Red de la Vida y el Destino conecta incontables realidades a través de los tótems araña. Pero en la aparentemente corriente realidad conocida como Tierra-142120 habita un tótem muy especial. Una araña que está...
