La vida en prisión es una mierda, él lo sabe muy bien a pesar que ha ido ahí para ser el jefe de los custodios, con el fin de enderezar a la población femenina. Su gran moralidad y sentido de lo correcto es lo que representa a Neji Hyuga... o eso es...
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Su vista se perdió un instante en el archivero que estaba a un costado de su escritorio, evaluando si sería un buen momento para reorganizarlo de una manera más efectiva. Pero desechó la idea cuando su vista regresó a los papeles que tenía entre sus manos.
Debía hacer los horarios de los guardias de seguridad, solo quería ir a descansar, a pesar de que le quedaban algunas horas aún. No era una novedad las horas que un guardia de seguridad debía cubrir en cada hora, doce horas o hasta veinticuatro si era requerido por la falta de personal. Aunque con la construcción de cabañas solo había turnos de doce horas y parecía que todas esas horas no alcanzaban para lo que él quería hacer.
En la mañana hubo una activación en el patio trasero y el sol estaba lo suficiente fuerte... por lo que había sudado. No había descansado esa semana para ponerse al tanto de todo lo que debía ordenar el desastre en la oficina que su antecesor había dejado. Tecleó, quería digitalizar todos los archivos. Era algo de la vieja escuela, una muy antigua, el tener todos los archivos. Se detuvo cuando sintió los hombros rígidos y un dolor en el cuello. Se enderezó y se recostó en el respaldo de su silla, cerrando los ojos un instante.
Solo quería ir a su cabaña, recostarse y descansar sin pensar que ese lugar explotaría.
Las cosas habían estado lo suficiente tranquilas, desde su llegada hace dos semanas. Desde el altercado cerca de la tienda de convivencia donde Tenten había sido herida. Al día siguiente había sido dada de alta, sin complicaciones y al mandar a su agresora a máxima seguridad. Todo parecía ir con normalidad.
Solo que su mirada malva se perdía una y otra vez, en su búsqueda. En sus rondas en la hora de comida, la ubicaba con facilidad en un rincón, tan lejos como podía del resto, en un intento de pasar desapercibida. O en aquellas mañanas donde salía a correr varias vueltas en el campo que tenía la prisión. Se la había cruzado algunas ocasiones en los pasillos, ella siempre parecía tan silenciosa, ajena a todo. Y la idea de que no pertenecía a ese mundo no dejaba de darle vueltas a la cabeza masculina. La idea de la atención que le prestaba a una reclusa lo tenía confuso.
Aunque no se trataba de cualquier reclusa, sino que estaba ahí por ayudarlo a él y a muchas personas.
De verdad esperaba que se mantuviera fuera de cualquier disturbio y pudiera salir lo antes posible por buen comportamiento. No sabía si era suerte, descuido o desinterés de su antecesor el que no estuviera en su registro todas las peleas que había tenido. Aunque Sarutobi mencionó que siempre las sanciones iban dirigidas a los agresores y no tanto a las víctimas, pero eso era algo irresponsable de decir ¿Cómo podría saberse cual de esas mujeres había iniciado? No podía imaginar a Tenten iniciando una pelea, siempre se veía tan tranquila...
Se reprendió a si mismo por seguir pensando en todo eso y más aún, en una rea, debía enfocarse. Aún quedaban un par de horas y esperaba que el día avanzara con rapidez y sin incidentes. Necesitaba un poco de tranquilidad en ese sitio.