Capítulo 23

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Trece años atrás

- ¡No te llevarás a Nayeon! - Golpea la mesa, arrugando y luego tirando el papel lejos, cayendo bajo el mueble.

- No permitiré que crezca en medio de esta inmundicia. No le harás daño con tus malditos negocios... sé lo que planeas hacer y es monstruoso. -

- ¿Daño?, ¿¡Daño!? Jamás le haría daño a Nayeon... ella es mi hija ¡Y no dejaré que te la lleves! Entiende eso de una vez. -

- ¡Terminarás lastimándola y condenándola por tus errores! ¡Nunca podrás ser un buen padre para ella! - Las palabras de la mujer fueron calladas por una fuerte y violenta bofetada en su mejilla que le hicieron caer al suelo. El hombre se mantuvo de pie, respiraba agitadamente ante ese descargo de ira sobre la mujer que antes había amado con intensidad y que ahora amenazaba con llevarse a su preciada hija. La mujer se tomó el rostro, notando como un leve hilo de sangre salía de su labio. Miró desde el suelo a su marido que aun estaba iracundo.

- No...no te la llevarás. - Dijo entre jadeos controlándose. La mujer frunció el ceño y se levantó.

- ¡Esta es la última vez que me pones un dedo encima Seong-Su!... esto se acabó... ¡se acabó! - Salió rápidamente de la oficina. Después de lo sucedido y de contemplar un momento los retratos sobre su escritorio, puso boca abajo aquella fotografía que retrataba al matrimonio, para luego, tomar el teléfono en su escritorio marcando un número conocido.

- Chang-joon... habla Seong-Su, quiero que mañana tengas lista a tu hija, entrégasela a Jin-young en el lugar de siempre... no, no le sucederá nada a tu hija... no preguntes, solo hazlo. -

ૈ☆

        ☆彡

- Solo has lo que acordamos pequeña Jeongyeon y todo saldrá bien. -

- ¿Y si alguien me ve entrar? - Pregunta un tanto inocente la niña.

- Pierdes.... Y ya sabes lo que sucede si pierdes. - Dice mirándole de manera intimidante. La niña retira la mirada del hombre para clavarla en el suelo. Solo oye los pasos del pelirrojo irse. Ahora está sola. 

Debe hacerlo, no sabe porqué exactamente, pero debe hacerlo. Se escabulle por el jardín trasero, se detiene a ver por unos segundos aquel columpio vacío, moverse ligeramente por efecto del viento. Luego ve la fachada de la mansión, el clima es soleado. Se puede notar que hay gente adentro. Sacude la cabeza y continúa caminando hasta la puerta. Apoya su pequeña mano en ella y la abre. Sube por las enormes escaleras, camina con cautela por los pasillos, sus leves pasos apenas emiten ruidos, por lo que pasa inadvertida. Esa casa le inquieta enormemente, o tal vez sea lo que debe hacer allí. Tal cual, sigue la indicación de su mentor, después de recorrer el largo pasillo, la última puerta del corredor, en esa debe de estar su objetivo. Siente un fuerte escalofrío recorrer su espalda, pero debe seguir. No sabe muy bien porqué, se siente inconsciente de sus propios actos, de su propia respiración, solo lo hace.

Abre la puerta, encontrándose con un estudio de arte. Atriles, lienzos, esculturas, todo con toques muy femeninos. Al fondo, una mujer de cabello liso y ondulado en las puntas, se encuentra sentada en una silla, frente a una pintura, con pincel en mano. Cierra la puerta tras ella. El sonido de la puerta hace que la mujer note la presencia de la niña. Se queda observando sorprendida y muda a la pequeña intrusa que acababa de entrar. Después de un minuto de silencio, su rostro se tranquiliza y cierra los ojos, emitiendo un suspiro.

- Entiendo... entonces eres tú aquella niña. - La castaña oscura le mira sin entender y permanece tan seria como entró, en silencio. La mujer se para de su asiento y camina para acercarse un poco hacia ella. - Entonces te utilizó precisamente a ti para venir a asesinarme. - Silencio. - No puedo creer lo que Seong-Su ha hecho contigo, eres solo una niña... es todo tan cruel. - La menor solo mira, sus ojos demuestran algo de temor por las palabras de la mujer, la mansión, la situación, el arma que tiene en la mano. Solo hace lo que su cuerpo le dicta, alza los dos brazos, apuntándole. Ella solo le ve de manera resignada, sabe que su esposo ya marco su destino. Sin importar lo que haga, será asesinada en ese instante. 

Ciudad del vicio. (2yeon)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora