El hermano irresponsable.
Estaba en la cocina tarareando una canción de Rihanna mientras le daba de comer a Lara. Ella, con su eterno aire de diva peluda, apenas me miraba.
El sonido del móvil me sacó del trance. La pantalla iluminada dejó ver el nombre de Jules.
—¿Hola? —contesté, sujetando el móvil con el hombro.
—¡Ly! ¡¿Dónde coño estás?!
Tuve que apartarme el teléfono para que su grito no me dejara sorda. Dios, quiero los pulmones de esta chica. Seguro que podría romper cristales con un "hola".
—En mi casa... ¿dónde si no? —respondí, inocente.
—¡¿Pero tú eres tonta o te has dado un golpe muy fuerte en la cabeza?!
—¿Por qué? ¿Es tu cumpleaños y no me he acordado? —pregunté, intentando sonar graciosa.
—No, genia. Habíamos quedado en media hora para vernos en el parque, ¿te suena? —dijo Jules, mientras de fondo escuchaba la voz tranquila de Margot.
Mierda. Me había pasado tanto rato dándole vueltas a la conversación con mi madre que se me borró del cerebro que tenía plan.
—Ehh... Estoy llegando —improvisé.
—Acabas de decir que estabas en tu casa. ¡Mentirosa!
Vale, disimular claramente no es mi talento oculto.
—Sí, pero acabo de salir.. ¡No tardo, lo prometo!
Colgué antes de que protestaran.
Vale, necesitaba ducharme, vestirme, peinarme y ponerme los zapatos... pero siendo realistas, ya iba tarde, así que descarté las dos primeras. Un poco de perfume y listo. Total, tampoco iba en pijama: llevaba una camiseta de cuello alto negra y unos vaqueros ajustados. ¿Mi mejor look? Ni de coña. ¿Aceptable para que no me confundan con una indigente? Sí.
Me pasé los dedos por el pelo, me puse máscara de pestañas y corrector para disimular la cara de zombie. Culpa de quedarme despierta hasta las tantas de la madrugada.
Me calcé unas deportivas, guardé el móvil en el bolsillo y me despedí de Lara con una caricia en la cabeza... a lo que ella respondió con un arañazo. La reina no se toca mientras come, ¿queda claro?
Como mi madre no estaba en casa, cerré con llave y salí corriendo como si me persiguiera Hacienda.
Llegué al parque con la respiración hecha polvo. Encontré a mis dos nuevas amigas sentadas en los columpios, riéndose de algo que Jules enseñaba en su móvil.
—¡Hola! —saludé, intentando recuperar aire y dignidad.
—A buenas horas —dijo Jules, arqueando una ceja.
—Ya pensábamos que no venías —añadió Margot, sonriendo suave.
—Pero ya estoy aquí —respondí, fingiendo tranquilidad—. ¿Cuál es el plan? ¿Quedarnos viendo memes? ¿Dar un paseo? ¿Ir a tomar algo?
—Hmm... Habíamos pensado en ir a una discoteca que está cerca —respondió Jules, con esa sonrisa que presagiaba caos.
—¿Pero tú puedes beber? —pregunté, arqueando una ceja. Parecía más joven que yo.
—Legalmente no —respondió Jules, con esa calma descarada que siempre tiene.
—Entonces... ¿a qué vamos? ¿A vender pulseritas a la salida?
—Ay, qué inocente eres, Ly —dijo, metiendo la mano en el bolsillo de su chaqueta de cuero negra. Sacó una tarjeta brillante y la agitó frente a mis ojos—. ¿Para qué crees que están las identificaciones falsas?
ESTÁS LEYENDO
Solo tú (1)
RomansaPara Hailey Stone el amor supone la vulnerabilidad Y dolor. Cada persona a la que alguna vez quiso no hacia más que aprovechar se de esa debilidad emocional. Josh Anthony es todo lo contrario a su chico ideal, un inmaduro, malcriado con dinero, que...
