—-¡Hey! ¿A dónde vas? —-. Gritó su padre deteniendo el vuelo del chico alto y delgado, quien apenas iba a subir a su patineta para llegar más rápido a su cita. —-¡Ya te dije que no debes usar eso dentro de la casa Mike! —-. Le advirtió Muto molesto. —-¿Ya hiciste tus deberes? —-.
—-Ya limpié mi habitación papá —-. Dijo este caminando a la puerta mientras torcía sus ojos enfadado, sin que aquel lo mirará.
—-Iré a ver si esto es cierto Mike —-. Dijo el hombre mayor subiendo las escaleras con rapidez.
—-¡Cuidado señor, se puede lastimar! —-. Grito Mike con burla riendo.
—-¡Tengo más fuerza que tú! —-. Escuchó Mike qué su padre refunfuñó, lo que hizo reír al mitad japonés mientras masticaba su chicle.
—-Mike, tu maestra me citó en la escuela ¿Tienes algo que decir al respecto? —-. Dijo Donna llegando a él.
Mike abrió sus grandes ojos y se giró abriendo la puerta de salida.
—-Odio la escuela mamá, lo sabes —-. Respondió mientras dejaba caer su patineta.
—-¡Mike! ¡Meter la basura debajo de tu cama no es limpiar! —-. Grito Muto desde arriba.
El mitad japonés se subió a su patineta y empezó a darle con rapidez, ya era tarde y no debía dejar esperando al rubio de sonrisa traviesa, jamás lo había dejado plantado y este no sería el primer día.
—-¡Mike! ¡Ven acá! —-. Le llamó exaltada su madre.
Mike era muy desordenado y desobligado y no sabían cómo hacer para cambiarlo, habían intentado pegándole, castigadolo, hablándole bonito, pero él simplemente no quería obligaciones. Ahora intentaban hacerlo razonar dejándolo hablar, pero cada vez que lo intentaban sentían que iban a enloquecer con su poco interés.
—-¿Se fue? —-. Llegó preguntando Muto a la puerta donde estaba parada Donna.
—-Se fue —-. Dijo ella derrotada. —-No sé qué hacer Muto —-.
—-Ya no podemos hacer mucho Donna, en unos años irá a la universidad, si alguna lo admite y... Él tendrá que vérselas solo. Nosotros hemos hecho lo que hemos podido—-.
Ambos miraron el camino de concreto que había de la puerta de la casa a la del patio por donde el joven mitad asiático se había ido.
El chico de ojos grandes llegó a una esquina donde habían algunos edificios solos y viejos, en uno de ellos era donde se metían a patinar y hacer otras cosas él y sus amigos. Le llamaban "El club", entonces lo vio: un chico delgado de tes blanca, aretes negros y cabello teñido de rubio. Caminaba junto a un chico blanco de cabello castaño.
—-Hola pitufo —-. Dijo este llegando a Mike y tomando sus cabellos azules, luego se dieron un beso en los labios.
—-¡Por favor! ¿Podrían hacer eso en otra parte? Lejos de mi —-. Se quejó el chico que venía con el rubio. —-Qué asco—-.
—-Pues largo de aquí Gerard —-. Dijo Mike riendo mientras el rubio lo abrazaba riendo también.
—-Vamos, los chicos deben estar arriba —-. Dijo Gerard.
Los tres caminaron rodeando el lugar, metiéndose por un viejo parqueadero de autos, luego, donde ya no se veía gente empujó un par de rejas abriéndose paso entre el cerco de otro edificio al lado para entrar.
El edificio era un cine viejo, ellos se habían metido y limpiado para ir todas las tardes a patinar.
—-Ve a la azotea, un momento te alcanzamos—-. Dijo el de rasgos japoneses a de cabello castaño.
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what i've done?...
FantasyÉl siente que nadie lo entiende, solo uno, pero ese chico muere justo cuando lo ama más, entonces él toma una decisión que lo cambiará todo: seguirlo. -¿Qué he hecho?... Una historia donde la muerte y el arrepentimiento están precentes.
