Capítulo Cinco

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El café de Chenle resultó ser más acogedor de lo que esperaba. Con flores frescas en cada mesa y un delicioso aroma a pan recién horneado, el lugar tenía un inesperado aire hogareño que me hizo sentir a gusto al instante.

Jeno me guío hacia una de las mesas vacías junto a la gran ventana que servía como pared. Al otro lado, la ciudad se movía sin parar y el cielo empezaba a teñirse de rosa.

—Este lugar es precioso. —comenté con una sonrisa.

En la silla frente a mí, Jeno asintió.

—Chenle ha invertido mucho tiempo y está muy orgulloso de los resultados. —comentó y noté que su pecho se inflaba ligeramente, como si él también estuviera orgulloso.

Sonreí más abiertamente.

—Bienvenidos. —dijo un mesero, materializándose junto a la mesa con una sonrisa y dos pequeños menús. Los puso frente a nosotros— Mi nombre es Bangchan y voy a atenderlos esta tarde. No duden en llamarme si tienen alguna pregunta.

—Gracias, Bangchan. —Jeno le sonrió con familiaridad. El chico asintió y se retiró con pasos rápidos. Jeno tomó su menú y lo estudió con atención.

Yo apoyé mis manos sobre mi regazo, esperando. Mis ojos empezaron a vagar por el lugar y terminaron enfocándose en una joven pareja a un par de mesas de nosotros. Ambos llevaban uniforme y esa debía ser su primera cita, pues parecían nerviosos e inquietos. Lucían adorables y no pude evitar la punzada de envidia que me atacó el corazón.

La mitad de mi adolescencia la pasé estudiando sin parar y la otra mitad, asistiendo a cenas y eventos con mis padres. No tenía tiempo para tener citas o siquiera salir con amigos. Una pequeña y recurrente fantasía de mi juventud era salir con un chico lindo a un lugar como este, en nuestros uniformes. Libres y sin ninguna preocupación. Desafortunadamente, ese era un sueño que ya no se haría realidad.

—¿Ya saben que van a pedir? —la amigable voz de Bangchan me sacó de mis tristes cavilaciones y levanté la cabeza al instante para prestarte atención.

—Yo quiero pastel de zanahoria y leche fría con chocolate. —respondió Jeno. Bangchan asintió, anotó en su libreta y ambos chicos se giraron hacia mí, esperando por algo.

Varios segundos de espeso silencio pasaron y yo me removí en mi lugar, incómoda pero insegura de que hacer para disipar la tensión.

—¿Aún no sabes que vas a pedir? —preguntó Jeno finalmente. No parecía impaciente o molesto, solo algo confundido.

—Perdona, ¿qué? —inquirí.

Jeno sacudió su menú ligeramente y me regaló una pequeña sonrisa torcida.

—¿Sabes qué vas a pedir? —repitió.

Lo miré fijamente por un segundo. Luego a Bangchan, quien también parecía confundido. ¿Qué...?

Tardé demasiado tiempo en comprender y con horror me di cuenta de que había estado esperando que él ordenara por mí. La costumbre. Otra vez...

—Oh... —sacudí la cabeza, tomé el menú frente a mí y me decidí por la primera cosa que leí— Batido de fresa.

Bangchan anotó en su libreta.

Se hizo el silencio de nuevo.

—¿Te gustaría algo para comer? —habló Jeno otra vez— Hay pan, galletas, brownies, pastel. ¿Ves algo que se te antoje?

—Ah... —volví a mirar el menú. No tenía ni idea de por dónde empezar— Yo...quiero pastel de zanahoria también, por favor.

—Por supuesto. Un momento. —Bangchan sonrió y se retiró rápidamente.

Dive Into You || Lee JenoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora