— ¡Mierda, es demasiado tarde! — el grito escapó de mi garganta antes de que mis ojos terminaran de enfocarse en el reloj.
El agotamiento del viaje me había pasado factura de la peor manera. Olvidé configurar la alarma y el silencio de la habitación del hotel fue mi peor enemigo. Salté de la cama como si me hubieran arrojado agua helada. Me duché en tiempo récord, sintiendo el vapor del agua mezclarse con mi ansiedad, y me enfundé el uniforme reglamentario del lunes: impecable, rígido, con ese aroma a tela nueva que tanto me gustaba.
No hubo tiempo para desayunos continentales ni café pausado. Bajé las escaleras del hotel saltando escalones hasta llegar al estacionamiento. Allí me esperaba mi Yamaha R3 negra, brillando bajo el sol de la mañana. Me coloqué el casco, arranqué el motor y salí disparado hacia la universidad.
Al llegar a las cercanías del campus, el hambre empezó a protestar en mi estómago. Vi una cafetería al otro lado de la calle y decidí que esos cinco minutos no marcarían la diferencia. Estacioné la moto, crucé, compré un sándwich y un café, y me dispuse a volver. Mientras esperaba en la acera para cruzar de nuevo, mi celular vibró.
Era un correo de la universidad con mi horario detallado y la asignación final de mi dormitorio: Edificio 3, Piso 3. Me quedé absorto en la pantalla, verificando los nombres de mis profesores de Contaduría. Fue mi error. La disciplina se rompió por un segundo de distracción.
Solo sentí un impacto seco y violento que me sacó el aire de los pulmones.
Fui arrojado contra el asfalto con una fuerza bruta. Mi desayuno voló por los aires y yo aterricé de mala manera, sintiendo cómo el pavimento raspaba mi palma y mi rodilla golpeaba el suelo. Por un momento, el mundo fue un zumbido sordo y una mancha de colores desenfocados.
Cuando mis sentidos regresaron, lo primero que vi fue una mancha de grasa y restos de comida sobre mi uniforme blanco. Luego, a escasos metros, una motocicleta rugía. El conductor, oculto tras un casco integral oscuro y vestido con el mismo uniforme que yo, me miraba desde su montura. Llevaba unos zapatos blancos con detalles en negro y gris que resaltaban en los estribos de la moto.
— ¡¿Qué mierda te pasa, imbécil?! —grité, recuperando la voz —. ¡¿No sabes conducir o qué?!
En lugar de disculparse, el tipo aceleró. Pasó tan cerca de mí que sentí el calor del motor rozando mi pierna herida. Estuvo a punto de terminar el trabajo y pasarme por encima.
— ¡Maldito idiota! — le chillé desde el suelo, impotente —. ¡Deberían quitarte la licencia!
Mi desayuno era una mancha informe en el asfalto, aplastada por sus neumáticos. Mi uniforme estaba arruinado. Este día no podía ser peor. Un par de transeúntes me ayudaron a levantarme. Me dolía la muñeca y la rodilla me palpitaba, pero por suerte podía caminar. Limpié lo que pude de mi ropa, me subí a mi moto con el orgullo herido y la mano manchada de sangre, y terminé el trayecto hacia la universidad con el estómago vacío.
El campus de la Universidad de Corea era imponente, una mezcla de arquitectura clásica y modernismo que, en cualquier otra circunstancia, me habría dejado sin aliento. Dejé mi moto en el sector de estudiantes y caminé cojeando ligeramente. Mientras observaba el mapa del lugar, sentí un toque suave en mi hombro.
— Hola, disculpa... ¿eres nuevo, verdad? — me preguntó un chico con una sonrisa vibrante.
— Eh... sí. Apenas comencé hoy —respondí en Ingles, casi por instinto.
— ¡Ah! ¡Hablas Ingles! — sus ojos se iluminaron —. Mucho gusto, me nombre es Kim Taehyun. Soy estudiante de Artes y Diseño de tercer año. Pareces algo perdido y, bueno, un poco... maltratado.
— Mucho gusto, Taehyun. Soy Jeon Jungkook, de primer semestre de Contaduría y Fiscalidad. Y sí, mi primer día ha sido un desastre absoluto. Me arrolló una moto de camino aquí. Taehyun soltó un silbido de asombro mientras me examinaba.
— ¿En serio? Vaya suerte, chico. Pero te ves bien a pesar del uniforme sucio. Si te duele mucho, puedo llevarte a la enfermería, conozco este sitio como la palma de mi mano. No todos aquí hablan Ingles, así que es genial haberte encontrado.
— Gracias, Taehyun. Eres muy amable — respondí, sintiéndome un poco más aliviado.
Estábamos conversando cuando, de repente, Taehyun dio un salto hacia un lado, empujándome ligeramente. Una motocicleta pasó entre nosotros como una exhalación, cortando el aire con un sonido ensordecedor.
— ¡Cuidado por dónde conduces, Park! — le gritó Taehyun, fulminándolo con la mirada y alzando el dedo medio —. ¡Juro que te mataré antes de que te quiten la licencia!
El motociclista ignoró el insulto y estacionó su vehículo justo al lado de mi Yamaha R3. Era una R6 negra con detalles azules. El tipo se bajó con una elegancia irritante y se quitó el casco.
Era un chico de piel canela, con el cabello negro azabache cayendo perfectamente sobre su frente. Tenía una piel que parecía porcelana y unos ojos café claro que destilaban una confianza abrumadora. Medía aproximadamente 1.74; no era muy alto, pero su presencia llenaba el lugar. Su uniforme estaba impecable, como si acabara de salir de la tintorería.
Me quedé observándolo. Había algo en él que me resultaba familiar, una sensación de déjà vu que me recorrió la columna. Mis ojos bajaron de su rostro a su equipo.
Y entonces lo vi.
El casco sobre el asiento. Los zapatos blancos con detalles gris y negro. La misma motocicleta que había aplastado mi desayuno hacía media hora.
La sangre me hirvió. Era él. Sin ninguna duda. El mismo imbécil que me había tirado al suelo y se había dado a la fuga como si yo fuera un simple bache en el camino. Estaba allí, a unos metros de mí, luciendo perfecto mientras yo sangraba de la muñeca y tenía el uniforme manchado por su culpa.
— Es él... — susurré, mis puños apretándose a los costados.
La disciplina y la amabilidad de Jeon Jungkook estaban a punto de ser puestas a prueba. Porque Park Jimin no solo me había arruinado el desayuno; me había arruinado el primer día, y yo no era de los que olvidaban un agravio así de fácil.
Que tal les pareció? 👀
Cabe aclarar que Jimin es un amante de la velocidad y la adrenalina. Alguien que no conoce lo que es la luz verde en un semáforo.
Es bromita, en Corea por no esperar el turno en un semáforo es una multa, pero me refiero a que Jimin es todo lo que se llama romper las reglas.
Un red flag JAJAJAJA
El tan red Flag y yo tan daltónica 😍🚩🚩🚩
Nos leemos en el siguente. No olviden votar y comentar 😌✨
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𝐒𝐰𝐞𝐞𝐭 𝐀𝐧𝐝 𝐒𝐚𝐬𝐬𝐲 𝐁𝐨𝐲
FanfictionEn el bullicioso campus universitario de Seoul, Jungkook, recién llegado de Estados Unidos, se prepara para iniciar una nueva etapa en su vida. Sin embargo, su primer día en la universidad da un giro inesperado cuando es atropellado por Jimin y su m...
