-
Desde que recibí la noticia no pude dormir ni comer, la verdad no tenía ganas de vivir siquiera, sabía que esto tarde o temprano iba a pasar pero no imaginaba que el dolor iba a ser tan grande.
Cuando ella volvió tan cambiada algo en mi interior supo que todo iba a ser diferente, pero no llegue a pensar que podría enamorarme de ella de esta forma, todo fue tan rápido que no me di cuenta que la ama más que a nadie.
Al principio como era de esperar no tuvimos un buen comienzo, pero poco a poco nos hicimos amigas, teníamos algo en común, nuestro odio por Armando, y si teníamos porque al parecer la única que lo odia ahora soy yo, ella se está casando con él ahora. Y lo que más me duele es que no le pude decir cuanto la amo, y como lo iba a hacer si cuando me anime a confesarme con ella, ya lo había elegido a él, solamente la aconseje como buena amiga y le dije que podía contar conmigo para cualquier cosa. Pero eso solo eran burdas mentiras, lo único que quería y quiero es que sea feliz, si con él lo es no tengo nada más que hacer.
Descubrí que la amaba cuando un día la vi venir con ese vestido que le queda perfecto, supe que ella era el amor de mi vida porque me corazón se acelero tanto que pensaba que iba a morir en ese mismo momento, perdí por completo la respiración cuando una pequeña sonrisa salió de su boca al verme. Y desde ese día cada vez que la veo mi pecho duele, duele porque la amo como nunca he querido a alguien y al mismo tiempo se que ella no lo hace de la misma forma.
Se que cuando entre al altar y no me vea sentada en la primera fila como le prometí se enfadara conmigo, pero creo que es lo correcto, no puedo vivir sin ella, y verla casarse con él hombre que más odio me mata.
Puede que para cuando leas esto ya no este aquí, pero no puedo vivir sin ti. Se que es un camino cobarde y egoísta, pero no puedo imaginar una vida sin ti a mi lado, por eso he escrito esta pequeña carta, para que me perdones por no cumplir todas las promesas que te hice, aunque me duela no cumplir mi palabra y haberte engañado no puedo seguir fingiendo, porque más me duele verte con él, como le sonríes, como le besas y como planeas un futuro con él.
Perdoname Betty, solo quiero que continúes con tu vida, que seas feliz y sobre todo que no te culpes porque la única culpable soy yo, por no ser lo suficiente valiente como para decirte en persona que te amo.
-
No podía aguantar las lágrimas, verla tirada en el suelo de su habitación ya había sido doloroso, pero leer su carta me había matado, había dejado a Armando plantado en el altar en cuanto no la vi sentada en la iglesia, ese había sido en empujón que necesitaba para decirle que la amaba, que me había dado cuenta que no quería a Armando sino a ella. Pero era demasiado tarde, ya la había perdido. El dolor en mi pecho no me dejaba respirar.
FLASHBACK
Iba de camino a la iglesia, anoche no dormí nada, mi madre dice que son los nervios por la boda, pero la verdad es que no paraba de pensar en Marcela, desde hace un tiempo se que lo que siento por ella es más que una simple amistad, pero Armando me había propuesto matrimonio y yo había aceptado, no sabia que hacer iba de camino a unir mi vida con un hombre que no amo, mientras que la mujer de la que estoy enamorada va a estar en primera fila.
Mis manos temblaban tanto mientras entraba a la iglesia que en cualquier momento iba a tirar el ramo de flores. Mientras iba avanzando por el pasillo la buscaba con la mirada, necesitaba verla, pero no la encontraba.
Al llegar al altar vi a Armando sonriendo feliz, sin poder evitarlo volví a mirar el lugar donde debía estar sentada Marcela, mi padre lo noto.
-¿Sucede algo Betty? - preguntó mi padre a mi lado.
-¿Dónde esta papá? - pregunte mirando el suelo.
-No se, Margarita ha dicho que la ha llamado pero no responde -
-Betty no importa – dice Armando agarrando mi brazo.
-Si importa Armando – digo enfadada, ella no podía hacerme esto.
-Vamos hasta el día de nuestra boda ella es más importante – grita Armando llamando la atención de todos.
-Pues si Armando ¿quieres saber por qué? - digo enfadada bajándome del altar.
-Enserio Beatriz – dice molesto bajándose también.
-Vamos dinos a todos por qué es más importante que tu marido – dice con desprecio.
-Pues porque es a quien amo – grito sorprendiendo a todo.
-Marcela es la mujer de la que estoy enamorada, no hay nadie en este mundo a quien ame más que a ella y como creo que es obvio esto se ha acabado – digo lanzándole el ramo y saliendo de la iglesia.
Aliviada tomo el primer taxi que aparece, con una gran sonrisa le doy la dirección de Marcela, sabía que las probabilidades de rechazo eran muy altas pero tenía que intentarlo. Al llegar Marcela no me habría la puerta, era extraño porque su coche estaba aparcado en la calle, sabía que ella estaba dentro de esa casa y no iba a irme sin decirle que la amo.
Le pedí como favor al portero que me dejara la llave de emergencia que él tiene y después de convencerlo me la dio, al entrar todo estaba en completo silencio con las luces encendidas, lo que indicaba que Marcela estaba ahí. Mientras la llamaba me dirigí a su habitación, cuando la vi tirada en el suelo inconsciente mi corazón se rompió en pedazos.
FIN FLASHBLACK
Doble la carta mientras intentaba que mis lágrimas pararan de salir, estaba en la sala de espera en el hospital, Nicolás me abrazaba intentando calmarse, mis padres no había querido venir cuando llamé a Nicolás, él era el único aquí, ni si quiera Margarita y Roberto quienes eran como unos padre para Marcela habían venido.
Había pasado al rededor de una hora, cuando el doctor se acerco a nosotros. Sin poder evitarlo volví a llorar.
-Lo lamento mucho, hemos hecho todo lo que podíamos pero la señorita no ha sobrevivido – dijo en doctor y me agarre a Nicolás para no caerme, la había perdido y no había podido decirle que yo también la amaba más que a nadie.
