Tras despedirme de Taehyun, quien se marchó a su trabajo de medio tiempo, me invadió una extraña mezcla de alivio y ansiedad. Tae era un respiro de aire fresco en este caos, pero ahora me tocaba enfrentar la realidad: instalarme en mi nuevo hogar.
Regresé al hotel, cargué mis pertenencias en el servicio de transporte y me dirigí a los condominios del campus. Al llegar al tercer edificio, agradecí internamente la modernidad del lugar; aquí no había llaves que perder, solo paneles digitales que custodiaban la privacidad de los estudiantes con códigos de seguridad. Tecleé mi combinación en la puerta de la habitación 405 y entré.
El cuarto era espacioso, pero el aire ya estaba impregnado de ese aroma cítrico y masculino que me resultaba vagamente familiar. Me quité el saco del uniforme y desabotoné mi camisa, quedando solo en jeans, tratando de deshacerme de la rigidez del día. De fondo, el sonido del agua golpeando los azulejos me indicó que mi compañero se estaba duchando.
"Por favor, que sea alguien normal", rogué mentalmente mientras le enviaba una foto a mi madre para tranquilizarla. Solo quería un ambiente de estudio, silencio y orden.
La puerta del baño se abrió, liberando una nube de vapor.
— ¡Ah! Tú debes ser el nuevo... Mi nombre es Park Jim...
Me di la vuelta justo cuando él terminaba de hablar. El tiempo pareció congelarse. Si el destino tenía sentido del humor, era uno negro y retorcido.
— ¡¿TÚ?! — gritamos al unísono, las voces chocando en el pequeño espacio.
No hubo tiempo para procesarlo. Antes de que pudiera articular otra palabra, Jimin se abalanzó sobre mí. Su puño impactó de lleno en mi mejilla con una fuerza que me hizo tambalear y retroceder dos pasos, golpeándome contra la pared.
— ¡Ah! ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Estás loco?! —exclamé, llevándome la mano al rostro que ya empezaba a arder.
— ¡¿Qué haces tú aquí?! — rugió él, con el cabello mojado goteando sobre sus hombros —. ¡¿Me estás acosando, maldito psicópata?!
— ¡Claro que no, imbécil! ¡¿Qué haces TÚ en mi habitación?!
— ¡Aquí vivo yo, idiota! ¡Esta es mi cama y esta es mi zona! — señaló el desorden a su derecha mientras se apretaba la toalla a la cintura. Solo entonces noté que estaba casi desnudo; su pecho y abdomen estaban definidos, cubiertos por finas gotas de agua que brillaban bajo la luz fluorescente —. ¡Dime cómo entraste o te juro que te mato!
— ¡Me asignaron esta habitación, genio! — le grité, recuperando la postura —. Me dieron el código de acceso. ¿Cómo crees que entré? ¿Por la ventana?
Jimin se quedó callado unos segundos, procesando la información mientras me fulminaba con una mirada cargada de odio puro. Yo estaba igual de horrorizado. Compartir habitación con el tipo que me arrolló y me insultó en el campo de fútbol no era un inconveniente, era una tragedia.
— No, no. Esto es un error y lo vamos a arreglar ahora mismo — sentenció él.
Se vistió en un arranque de furia dentro del baño mientras yo me abotonaba la camisa a medias, temblando de rabia. Jimin salió, me tomó del brazo con un agarre de acero y me arrastró fuera del cuarto hacia la recepción del edificio.
En la taquilla, una mujer de unos treinta años, Yon-so, revisaba unos papeles con una expresión de aburrimiento infinito.
— Yon-so, mi querida Yon-so... — Jimin cambió su tono a uno meloso y encantador en un segundo —. ¿Cómo te va hoy, belleza?
— No te voy a dar códigos de otras habitaciones, Park. Y si vuelves a llegar tarde, dormirás en el pasillo —respondió ella sin levantar la vista de su café.
— Qué cruel... — Jimin fingió estar herido —. Pero no es eso. Necesito que revises quién es mi compañero. Debe haber un error en el sistema. Yon-so suspiró, tecleó en su computadora y leyó en voz alta:
— Jeon Jungkook. Habitación 405.
— ¡Ese soy yo! — exclamé, dando un paso al frente.
— Mierda — susurró Jimin —. Yon-so, ¿hay alguna posibilidad de cambiarlo? No nos llevamos bien. Es... es un cretino insoportable.
— ¡¿Yo?! — lo señalé indignado —. ¡Tú eres un bruto que me golpeó nada más verme! No puedo vivir con un salvaje así.
— ¡Cierra la boca si no quieres perder los dientes! — me amenazó Jimin, volviéndose hacia mí con los ojos encendidos.
— ¡Basta los dos! — Yon-so golpeó la mesa, bajando sus lentes hasta el puente de su nariz —. No hay cambios. Todas las habitaciones están ocupadas. Jungkook tuvo suerte de encontrar ese espacio vacío porque el anterior estudiante se dio de baja ayer.
— ¡Por favor! — supliqué yo —. ¡Mire cómo me dejó el rostro! Es peligroso compartir techo con él.
— Y para mí es un martirio compartirlo con un bebé llorón —escupió Jimin —. Yon-so, haz algo.
— Escúchenme bien, mocosos —dijo ella con voz gélida —. No soporto a los niños peleones, me dan migraña. No hay cambios hasta el próximo año escolar. Así que o aprenden a convivir como adultos, o se matan en silencio, pero no vuelvan a mi recepción con sus dramas de kínder. ¡Largo!
Salimos de allí en un silencio sepulcral. El pasillo se sentía más estrecho que antes. Me detuve frente a la puerta de la 405, sintiendo el peso de la realidad cayendo sobre mis hombros.
Un año entero. Trescientos sesenta y cinco días compartiendo el aire con Park Jimin. Si el infierno existía, definitivamente tenía el número 405 en la puerta y olía a perfume cítrico y a guerra inminente.
Te entiendo Jungkook, a mí también me arrollaron cuando comencé la Universidad JAJAJAJA, solo que no igual.... Yo iba a llevar los papeles para Inscribirme la inscripción y me arrollo una moto JAJAJAJA
El peor dia de mi vida, aún lo recuerdo.... Jaja. Que trauma diosmio. Solo que más nunca ví al tipo, y wey.... No mames que te toque compartir habitación con el man que te arrollo. 💀
Pero gracias a ese accidente que tuve cuando comencé la universidad, me inspiró a inscribir está historia, una locura sin duda. Pero wey... Osea. Jajajajaja compartir habitación con el que te arrollo durante todo un año universitario, no mames. Es una tortura.
Nos leemos en el siguente
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𝐒𝐰𝐞𝐞𝐭 𝐀𝐧𝐝 𝐒𝐚𝐬𝐬𝐲 𝐁𝐨𝐲
أدب الهواةEn el bullicioso campus universitario de Seoul, Jungkook, recién llegado de Estados Unidos, se prepara para iniciar una nueva etapa en su vida. Sin embargo, su primer día en la universidad da un giro inesperado cuando es atropellado por Jimin y su m...
