Las flores de cerezo aun adornaban los bordes de las calles, mientras el sol desprendía sus rayos sutiles esa tarde de primavera. Era el clima perfecto para Min Yoongi. Solo faltaba una taza de café, acompañada de una pieza de piano tocada por él mismo, pero sabía que aun no podía darse ese lujo.“La vida es tan repentina. Lo que antes considerabas normal, una vez no está se vuelve algo precioso".
Quién lo diría, que extrañaría su ordinaria rutina en la que a veces se sentía sumergido por las aguas de la monotonía. Ahora todo era diferente. Demasiado.
Sus pensamientos se desvanecieron cuando una voz dijo su nombre repetidas veces: —¡Yoongi! ¿Eh, estás aquí? Pareces absorto —su hermano lo miró curiosamente por el espejo del auto.
Parecía sorprenderse un poco. La verdad es que todavía no podía asimilar bien todo lo que estaba pasando. Es como si se tratara de una pesadilla... O una película extraña de esas que nunca entiendes la trama, y él era el protagonista.
Su madre volteó su cabeza desde el asiento delantero y le dio una mirada con un deje de preocupación. Sabía que las cosas no eran nada fáciles para él. Ni para todos. En cambio, Maisy estaba durmiendo aparentemente tranquila en el puesto al lado de Yoongi. Por un momento su cabeza tambaleó y cayó en el hombro del pelinegro, el cual apretó los dientes disgustado. Solo quería llegar rápido a su apartamento, y efectivamente su deseo se hizo realidad en menos de cinco minutos. Fue un largo viaje.
Soltó un carraspeo y se movió levemente para que la castaña despertara, lo cual funcionó, dejando ver una cara adormilada con ojeras por su parte. Una vez todos estuvieron adentro, Yoongi se encerró en su habitación y no quiso salir ni a comer.
—No tienes que preocuparte mucho por él... Cuando tenga hambre saldrá por algo —dijo Taehyung, mientras lavaba la losa.
Maisy tenía una sensación extraña que no se alejaba de ella. Sentía que había olvidado algo, y el sabor amargo del vacío estaba clamando.
—¿Quienes son ustedes? —soltó de la nada, mirando seriamente a Taehyung, quien se estaba quitando el delantal de cocina y su pregunta lo tomó por sorpresa.
¿Cómo debería responder a eso? Hmmm, ¿Solo somos personas que apenas estás conociendo y te trajimos con nosotros porque tu hermano murió en el accidente y quedaste sola? Eso sonaría muy crudo. Debía encontrar una forma de explicarlo sin tener que inventarse una fábula.
Se acercó a ella y la miró con una media sonrisa: —Ahora somos tu familia —fue lo único que pudo decir. Menos mal que su madre intervino y ayudó a mejorar la situación.
—Cariño, no tienes de que preocuparte, estás a salvo con nosotros. No te haremos daño. Creo que debes saber que...
—¿Qué hicieron de comer? —Min Yoongi finalmente se dignó a salir, interrumpiendo la conversación.
—Yoja... Digo, Yoongi... ¿Te sientes mejor? —los ojos de Maisy se posaron en él rápidamente.
La respuesta era no. De alguna manera cargaba con la culpa de no decirle a los cuatro vientos que no era su hermano, pero también era consciente de lo que le había dicho el doctor.
—Sí, solo tenía mucho sueño. ¿Qué te parece si después de que coma salimos a caminar un rato? —lo estaba intentando. Se estaba forzando a sí mismo.
Taehyung y su madre se miraron las caras impresionados por su reacción. Ellos sabían que él estaba tramando algo.
[...]
El chico de caballero azabache se había dado la tarea de llevar a su "hermana" a una heladería para luego escucharla hablar de cosas bastante triviales. Siempre encontraba el espacio para llenar la conversación con un comentario tras otro, y bueno, Yoongi solo intervenía con un sí o no y un movimiento de cabeza. Pero lo que estaba diciendo ahora le parecía insípido, sin embargo debía hacer un gran esfuerzo para parecer interesado en el tema. Aunque por un momento sí lo estuvo cuando sus expresiones cambiaron.
—Sabes, siempre te he admirado... Porque a pesar de que la vida no es fácil, no te rindes y me motivas a seguir. Sé que lo del accidente te ha afectado mucho, así que trataré de darte ánimo, hermano —sus ojos de repente estaban brillando con las luces de la noche reflejando en sus pupilas, se veían cristalinos, con un río de nostalgia que estaba siendo contenido.
Yoongi estaba petrificado. No sabía que hacer o decir. Sintió que esas palabras tronaron su alma. Como si de la nada una tormenta con relámpagos se hubiera instalado en él. Entonces quiso comprender sus sentimientos. Lo duro que sería para ella conocer la realidad, y saber que Yojaki ya no estaba.
De camino a casa Maisy estuvo tan callada que Yoongi no paraba de mirarla de soslayo con intriga y lástima. Además, las canciones tristes de la radio tampoco animaban el ambiente, así que optó por apagarla, dejando solo el sonido de las ruedas del auto avanzando en la carretera.
—Tienes razón —su voz salió un poco débil—, Estoy lleno de grietas y no puedo ser el mismo. Espero que puedas darme tiempo.
—Solo sé tú mismo —murmuró con un tono quebrado—. Lo siento. Sabes que hoy es un día muy díficil para mí.
—¿Por qué?
—Parece que no lo recuerdas, pero hoy nuestros padres tienen diez años de haber fallecido —limpió rápidamente las dos lágrimas que se deslizaban por sus mejillas, intentando disimular sus ganas de llorar—. Es raro... porque tú siempre eras el que lloraba primero pero sé que te haces el fuerte. Así que intentaba darte ánimos, sin embargo, después de todo esto... siento como si no te conociera. Lo siento, creo que todavía no lo asimilo bien, el hecho de que casi perdía a la única familia que tengo. Por favor, prométeme que nunca me dejarás sola.
Tragó saliva sintiendo como un nudo se formaba en su garganta: —Prometo que haré todo lo posible por quedarme a tu lado, Maisy.
¿Qué debería hacer en una situación como esa? No lo sabía. Su corazón se arrugó como una uva pasa, pero no fue capaz de volver a articular una palabra hasta llegar nuevamente a casa. Corrió a su habitación como un niño pequeño. Repentinamente su corazón latía más rápido que de costumbre y se sentía como si le fuera a dar fiebre. ¿Acaso así se sentía la conocida menopausia prematura?
Se despeinó el cabello luego de pasar sus manos por su cabeza y suspiró pesadamente. Quería tocar el piano; necesitaba distraerse de lo que estaba pasando, pero se supone que no debía hacerlo porque se podía lastimar las heridas de sus manos. Si conducir no había sido un problema, ¿por qué tenía que esperar para hacer eso que tanto le apasionaba? Pero su madre se lo tenía prohibido. Mas bien ella era consciente de que dejaría drenar sus emociones en cada tecla sin descanso alguno y no podía forzar tanto sus dedos lastimados que aun tenían curitas, especialmente porque uno de ellos tenía un pedazo de vidrio incrustado, dejando una herida muy sensible al hacer presión.
Yoongi sentía como si su alma estuviera incendiándose. Maisy había incendiado su vida, y él, le tenía miedo al fuego.
A veces la misma persona que te quema puede apagar el fuego.
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Piano : Min Yoongi
Fanfiction«A veces una persona llega así a tu vida. Cuando menos lo esperas se sienta a tu lado en silencio, sin saber que más adelante no querrás que se marche. Como cuando no quieres que termine la primavera».