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Los pétalos de cerezo estaban esparcidos por casi todas las calles de Osaka y el viento fresco se encargaba de elevarlos mientras los árboles mostraban su nuevo ropaje con sus flores rosadas que, emanaban la dulce fragancia de la primavera. Una de las temporadas más anheladas estaba de vuelta una vez más.

Maisy Kun era una de las personas que disfrutaba enormemente esa espléndida estación del año. —Son tan preciosos —decía una y otra vez mientras caminaba y tomaba fotos con su teléfono—. Yojaki, sal de mi camino. Arruinas mis fotografías.

Su hermano frunció el ceño y se cruzó de brazos, haciendo caso omiso. —Después no me preguntes porqué no tienes suficiente almacenamiento interno. Le tomas fotografías hasta a un charco.

Ella rodó los ojos e intentó buscar una prueba de que él era un exagerado, pero su dispositivo móvil la interrumpió con un aviso de que debía eliminar archivos para liberar espacio. 

—No es justo que siempre ganes —susurró, rendida—. Tienes razón, soy compulsiva. Ven aquí, deja que te tome una foto sentado en la banca.

Unos hoyuelos aparecieron en sus mejillas  al dar una sonrisa como respuesta. Dio unos pasos para llegar donde estaba Maisy y le quitó el teléfono. —No tienes suficiente espacio de almacenamiento para tomar solo una foto de mí, así que tomemos una juntos.

La cabeza de Maisy se movió hacia delante en muestra de que estaba de acuerdo y con sus manos acomodó un poco su largo cabello castaño que, era movido por la juguetona brisa del clima. Una vez listos, dieron sus mejores sonrisas mirando fijamente el lente de la cámara, como si se tratara de la última fotografía que se tomaran en sus vidas. 


De hecho era así, pero en medio del ambiente tranquilo nunca hubo sospechas. La melodía estaba por cambiar.


Piano : Min Yoongi Donde viven las historias. Descúbrelo ahora