Capitulo 2

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Reencuentros Inesperado, la mente maestra de este juego.

¿Madre...? - preguntaron Dante Vergil el dolor en sus tonos de voz era claro, junto a la gran emoción de tener a esta persona con ella primero.

Si, Dante, Vergil... mis hermosos bebes soy yo... - dijo la mujer pelo ondula de lino bastante largo, ojos de color oscuro y una tez muy clara. Ella llevaba su flequillo corto y se abalanzó hacia el lado derecho de su cara. A pesar de tener el cabello ligeramente teñido, sus cejas eran notablemente más oscuras que el resto de su cabello. Llevaba un vestido negro con cuello de tortuga con detalles de oro y llevaba un chal rojo sobre sus brazos. También llevaba guantes negros de ópera.

Vergil simplemente soltó su arma Yamato suelo mientras junto a Dante camino a la mujer antes de abrazarla con fuerza y Eva la madre de los Gemelos qué murió ese fatídico día estaba frente a ellos, la mujer que les devolvió el abrazó con un sollozo en ese momento sintiendo que se le quitaba un peso de encima en ese momento.

Recordaba sus últimos momentos, como los demonios comenzaron atacar su mansión para su sorpresa después de todo Sparda había dejado poderosas protecciones para que nunca lo encontrarán pero esa sorpresa cambio a miedo por sus hijos, poco le importaba su vida, la de sus bebes fue más importantes por lo que intento proteger a su hijos siendo Dante el más cercano por lo que muy a su pesar el primero a quien protegió y claro que intento buscar a Vergil poco le importó el sigilo, no sabía donde estaba y tenía que contralor, solo que termino muriendo antes de siquiera lograr verlo en alguna parte.

Como lo siento tanto Vergil, Dante. Si hubiera pensado en esa posibilidad... No les hubiera pasado todo lo que les paso, sobre todo tu Vergil, te he fallado más que nunca cuando me necesitaste. - dijo Eva llorando amares en ese momento recordando todo lo que vio después de su muerte, de alguna manera después de su muerte se encontró en un lugar donde pudo ver como sus hijos vivían sus vidas, donde Dante siempre se mostraba alegre y positivo pero realidad perdío tanto que estaba roto y solo mostraba una mascará a las personas.

Pero la que más le dolió fue como su hijo mayor que obsecionado por algo que se podía ganar por otros medios cometió más atrocidades muchos demonios, maldición desato y destruyó uno de los trabajos de Sparda que le tomó mucho esfuerzo lograr para encerrar a Temen-Ni-Gru, liberando una maldita matanza alrededor del mundo.

Cada vez que veía a sus hijos pelear a muerte de manera tan desarmada como si sus lazos ya fueran cosa sin importancia la había rompido en ese lugar haciendo que grite, llore y suplicó, hizo todo lo mentalmente posible para intentar detenerlos pero ella estaba en otra parte obligada a verlos pero sin poder intervenir, más cuando Mundus atormento a su hijo hasta volverlo una cáscara de lo que alguna vez fue en el pasado, obligando volver a enfrentar a Dante otra vez.

No mamá, yo lo siento me separe de ti... De mi humanidad... - dijo Vergil abrazando a su madre mientras Dante no dijo palabras pero el leve aumento de la fuerza en el abraza fue símbolo del desacuerdo de sus palabras.

Ambos hermanos amaban a su madre, después de todo aunque admiraron a su padre cuando les enseñó a usar sus espadas, su madre siempre pasaba más tiempo con ellos haciendo que su padre quien siempre se encontraba lejos matando y cerrando portales de Mundus, siempre jugo y paso tiempo con ambos de manera justa, incluso los tres pasaron buenos tiempos aunque claro como niños que era y su lado demoniaco siempre creyeron que el otro era su favorito en su tiempo.

Nadie tiene la culpa, a lo mucho yo soy el verdadero culpable... - dijo una voz masculina suave pero ronca, cargada de poder y elegancia que Vergil portaba en su mayor parte, los tres se volvieron su mirada encontrando al miembro más importante de la familia y aquel que desapareció antes de aquel día.

Fate Devil May CryDonde viven las historias. Descúbrelo ahora