Rose Fairhell, su nombre lo decía todo ella era delicada como una Rosa...tan perfecta.
La candidata perfecta, pensó Coriolanus. Pero al igual que cualquier rosa, ella tenía espinas.
La conexión entre dos familias poderosas del Capitolio, las cuales...
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Habían pasado varias horas y Coriolanus le insistio a la joven que se quedara a pasar la noche por "mayor protección" y está termino aceptando. Para luego obtener el permiso de su padre al enterarse de que iba a pasar la noche con el, cosa que lo alegro mucho. A diferencia de el, quién pasaba la noche con múltiples mujeres y haciendo ilegales con sus socios.
El joven se sentó frente a Rose y tomo sus manos.
-No te quiero verte llorar o que alguien te haga sentir mal - Decía en un tono falso lleno de amor y cariño - ¿Mejor?-Le dio un pequeño beso en la frente.
-Si, gracias...-La joven sonrió levemente y lo abrazó. Mientras que el solo desviaba el tema y evitaba que la chica se sintiera triste hablando de cualquier cosa interesante que se le ocurriera, esto mismo haciendo que la joven se abriera más.
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Coriolanus se dio la vuelta, dejando de ver la cuidad iluminada desde su ventana y ahora observando a la joven quien había regresado después de que Tigris le prestara algo para dormir.
-En unos días va a haber una fiesta por mi candidatura...-Comenzo Coriolanus.- Quiero que vengas conmigo -La miro a los ojos - Como mi prometida... -Finalizo segundos después, desconcertando a la chica.
-¿Qué? -Rose lo miro confundida. -¿Cómo tú prometida? -Dijo en un estado de shock y retrocedió un poco chocando con el borde de la cama.
Coriolanus asintió y suspiro ligeramente.
-Quería preguntarte de una forma más...extravagante -Rió entre dientes. -Pero se que no te gusta eso -Finalizo y se levanto, caminando hacia su clóset en donde tenía escondido el anillo guardado en una caja de terciopelo negro.
Camino hacia ella y la miro quedando ambos de frente. -No es lo que crees... -Suspiro y comenzó. - Quería esperar, pero me di cuenta que ambos necesitamos algo;
Yo te necesito a ti, porque al imaginarme a mi mismo en el poder eres la única persona que quiero que a mi lado. -Se arrodilló. -Rose, cásate conmigo... - Abrió la pequeña caja en donde en su interior se encontraba un Anillo de Compromiso Halo y Pavé el cual tenía un valor de 26,590.00 dólares.
La joven lo miro sorprendida pero estoy le llevo a ciertas conclusiones; Si ella aceptaba se volvería la primera dama, tendría su....¿Amor? Nosolo por el hecho de que el seria su esposo y eso lo ataría completamente hacia ella así no podría dejarla. Y por supuesto su protección...así podría hacer cualquier cosa que ella quisiera por más inmoral que fuera.
Rose asentio y contesto las siguientes palabras; si quiero. -Dijo con una sonrisa y ambos se abrazaron para finalmente darse un beso fugas.
Cosa que no le provocó ningún sentimiento a Coriolanus, el no la amaba solo cuidaba de ella. Y se iba a asegurar de tenerla siempre en la palma de su mano, alguien tan frágil y pura cómo Rose necesita a alguien que vea por ella...no hay otra persona que lo pueda hacer mejor que yo. Pensó Coriolanus.
Ella es mía.
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Flashback
Ambos jóvenes estaban sentados en la habitación de Rose, eligiendo que vestido usarían para una de los múltiples eventos de élite que asistían.
-¿Que te parece este? -Pregunto la joven que se encuentra solo con una bata de seda cubriendo su cuerpo. Y le mostró un vestido azul con pequeños brillos y diamantes en las costuras.
-Es lindo, todo se te ve bien - Respondió el chico y rió entre dientes. - Déjame ayudarte... -Camino hacia ella y le ayudo a ponerse el vestido, acariciando delicadamente su cuerpo como si fuera una muñeca de porcelana y dándole suaves besos a su cuello.
Al terminar dio unos pasos hacia atrás y la miro.
-Cabello negro y más maquillaje en los ojos, eso los haría relucir mas - Sonrió y le dio un sorbo a la botella de licor que ambos estaban compartiendo ya que la habían robado de la colección del padre de Rose.
-¿Que no te gusta mi cabello? - La pequeña de 16 años dijo en un tono suave.
-Amo tu cabello, cada parte de ti- le plantó un pequeño beso en los labios. -Solo decía...-Finalizo con una sonrisa.
-Lo tendre en cuenta pero así estoy bien - Dijo amablemente y fue al vestidor, para minutos después salir usando su ropa. - Entonces está decidido, va a ser el vestido azul. -Sonrio.
-Vas a ser el centro de la fiesta, princesa. - Dijo con una sonrisa ladeada y le dio un beso en la frente para luego cargarla en sus brazos ambos fundidos en un abrazo.