Rose Fairhell, su nombre lo decía todo ella era delicada como una Rosa...tan perfecta.
La candidata perfecta, pensó Coriolanus. Pero al igual que cualquier rosa, ella tenía espinas.
La conexión entre dos familias poderosas del Capitolio, las cuales...
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Rose se estaba preparado para la fiesta, a la cual faltaban varias horas para que fuera. La joven usaba un lindo vestido rosa con estampados de diferentes tonalidades rosas, algo tan delicadado y femenino.
-¿Y ese vestido? -Pregunto Coriolanus, confundido. -No te queda bien, corazón.
-¿No lo hace? -Respondió un poco confundida, y se miro a el espejo.
-No, no es nada para ti -Decia mientras que caminaba hacia ella y la abrazaba por la cintura, ambos mirando su reflejo en el espejo. Se veían tan diferentes. -No resalta tus ojos, ni tú rostro. -Continuo y comenzó a besar su cuello. -No siento nada cuando te veo en ese maldito vestido -Susurro y se separó de ella, volviendo hacia su asiento en su habitación.
Rose solo lo miro confundida y se dio la vuelta.
-¿A qué te refieres? -Pregunto y se cruzó de brazos.
-Quiero decir, no le favorece a tu cuerpo en nada. -La miro. -Todo lo que vez es un maldito vestido. -Dijo en un tono cortante y frío.
-¿Ya terminaste? - Rose lo interrumpió, en un tono irritado y camino hacia la salida de la habitación.
-Aléjate de los estampados, bebé. -Respondió con una sonrisa burlona y engreída en su rostro.
-¡Bien! ¡Entonces devolveré el vestido! - Respondió en un tono más alto de lo normal y cerró la puerta de un portazo detrás de ella, y lo único que obtuvo fue la Coriolanus quien simplemente rió como si se estuviera burlando de ella. Que patética, pensó Coriolanus.
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Flashback.
- Oh, por favor - Dijo uno de los estudiantes de la academia cuando estaban en un evento. -Ella no se veía bien en ese vestido, parecía una ballena.
Continuo y todos rieron, mientras que Rose solo se quedanba callada y sonreira de forma forzada.
-¿Tu que opinas, Coryo? Fuiste prácticamente su amigo -Pregunto uno de los miembros de la academia.
-No fui su amigo, solo hicimos juntos un proyecto -Contradijo - Por dios, ella era más grande que yo...eso -Nego con la cabeza y rió entre dientes. Ahí fue cuando Rose se dio cuenta de lo crítica y gordofóbica podía ser la sociedad, cosa que se quedó grabada en su mente. A diferencia de ella que no le gustaba juzgar a la gente por su aspecto.
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Coriolanus salió de la habitación y abrazo a Rose por la espalda. -No quería hacerte sentir mal, mi amor -Susurro contra su odio, en un tono suave a diferencia de lo frío que había sonado antes. Pero ahora ella era vulnerable. Tenia la ventaja de tomarla en sus manos y Coriolanus tenia la intención de hacerlo.
Su respiración se atascó en su garganta cuando me Rose le devolvió el abrazo. Todavía podía oler su perfume, un aroma con el que el ya estabafamiliarizado. Acaricio suavemente la nuca de la menor, un gesto que sabía que le gustaría. Como su amor.
-Shh...solo ve y ponte otro bonito vestido -Susurro y paso sus dedos por el cabello de ella para consolarla, tal como lo hacía cuando tenía pesadillas. El cabello de la joven olía a hogar para Coriolanus, a recuerdos del pasado. Coriolanus solto un suspiro tembloroso, sabiendo que lo que estaba haciendo.
-No necesitas a nadie además de mí. Nadie se preocupa por ti como yo.-Finalizo Coriolanus y le dio un beso en la frente, luego Rose fue a ponerse otro vestido. Por supuesto, esto no era cierto, ella tenia a su familia que la amaba. Pero era vulnerable y ella no necesitaba saberlo.
Minutos después Rose regreso a la habitación de el, ahora usando un vestido lila que Coriolanus había comprado para ella.
-Te ves hermosa -Dijo suavemente y le dio un beso en los labios.
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-Me gustaría hacer un brindis -Dijo Coriolanus, y se levanto teniendo los ojos de todos encima. -Me gustaría agradecerles por su apoyo hacia mi ascenso en el poder y también me gustaría anunciar...mi compromiso con Rose Fairhell -Finalizo y todos se vieron sorprendidos pero alzaron sus copas y brindaron.
El resto de la fiesta estuvo llena de felicitación para los ahora comprometidos, al igual que la política y como Coriolanus iba a ser el próximo Presidente dentro de pocos meses. Mientras que el joven pretendía estar enamorado aunque en cierto modo estaba cautivado por la obediencia y delicadeza de la joven.