Capítulo 3

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                             💓

Llevaba toda la tarde preparándome para la presentación del libro a la que asistiría junto a los chicos del Club de literatura. Habíamos estado esperando esta presentación todo el año. La editorial que publicaba la serie de libros había preparado un evento especial y luego de la presentación se realizaría la firma de autógrafos.

Heidi sin duda era la más afortunada, como la mayor fan de la saga sus padre le habían pagado una entrada VIP para tomarse fotos con el escritor.
Que suerte la suya.

Los demás nos quedaríamos un rato y después planeábamos ir a comer al Bistró de los padres de uno de nuestros compañeros.

Iba de un lado a otro de mi habitación, no quería que esta vez nada saliera mal. El outfit que había preparado para la ocasión era un conjunto de falda corte princesa con chaqueta de talle corto en color rosa empolvado, una blusa blanca con botones de perla y un lazo anudado al cuello, tacones beige y un pequeño bolso con mis accesorios y el teléfono.
Decidí llevar como siempre un maquillaje natural pero sin olvidar mis favoritos labios fresa y mi cabello suelto pero recogido en la parte superior con un pasador de perlas.

Me sentía bonita y elegante, gasté una pequeña fortuna en este capricho de ropa (sin olvidar un conjunto de lencería de encaje rojo) pero sentía que esta sería una noche especial y debía estar a la altura, no todos los días te encuentras con el famoso escritor Gustav Goldenbridge.

Estaba dando los últimos retoques a mi maquillaje en mi pequeño espejo de baño cuando el teléfono sobre mi cama comienza a sonar con la melodía de The X Files.

¡Rayos ahora no, por qué el mundo es tan cruel!

Hoy es sábado por la noche no tengo tiempo de pensar en unos ojos azules y en comisuras de labios. No. Lloré internamente mientras hacía el esfuerzo de acercarme a tomar la llamada, caminando lo más despacio que podía con mis pies aún descalzos.

-Sí –contesté.

-¡Christine hola soy Daniel!

-Imaginé que serías tú, tan inoportuno como siempre. –no estaba segura de si había captado el sarcasmo.

-Vamos no seas tan mala conmigo. Tengo una propuesta que hacerte.

-No me interesa -contesté tan rápido como pude.

-Oye si todavía no sabes lo que es.

-Da igual.

-Te lo diré de todas formas. Necesito que nos encontremos hoy para acordar los detalles del proyecto de clase.…

La furia se formó dentro de mí desde el dedo gordo de mi pie. Mi puño se cerró tan fuerte que creí que rompería mi teléfono. No pude contener las palabras de odio que brotaron solas de mi boca sin filtro.

-Daniel, eres un imbécil. He estado detrás de ti toda la maldita semana para trabajar en el proyecto pero Tú, te has desentendido todas las veces e incluso fingiste no verme cuando te abordé en el pasillo. Me has ignorado por completo y ahora me llamas, que por cierto no sé quién te dio mi número y espero que Gabrielle no haya sido tan tonta de dártelo –para hacer el proyecto. ¿Sabes que pienso de eso? que no lo voy a hacer, si quieres mi ayuda no la tendrás y menos hoy cuando ya he hecho planes.

-¿Una cita Christine? –Su risa sonó burlona a través del móvil  –creí que tú no pensabas en esas cosas.

Me contuve de corregirlo, no perdería el tiempo en eso.

-Y te preguntas quién  me dio tú número. Lo encontré cuando le pregunté a una tal Heidi del Club de lectura, le dije que lo necesitaba con urgencia para encontrarme contigo.

-Así que ahora te dedicas a hablar en mi nombre con mis amigos, que bien, parece que ahora si existo para ti.

-Tú siempre has existido para mí querida Christine, ya en serio tenemos que reunirnos y debe ser hoy mismo.

-¡Hoy! ¿Estás bromeando no?

-Ya quisieras, la cuestión es que solo hoy puedo estar disponible para ti, la semana que viene no tendré tiempo y sabes que la siguiente es la entrega del proyecto. Si no vienes me temo que no habrá proyecto que entregar al profesor Steven y sabes lo que nos advirtió sobre eso. ¿Qué dices entonces?

Esto no me puede estar pasando, no hoy, que daño habré hecho para que el  Karma me castigue de esta forma. Tal vez fue comerme los Oreos de Gabrielle hace un rato y no decirle nada, debe ser eso pero aun así no imagino que sea tan malo como para tener este castigo.

-Gabrielle seguro te perdona por comerte sus Oreos es tu mejor amiga, aunque esas galletas sean un pecado.

What! ¿Por qué no me funciona el filtro mente-boca en estos momentos?

-Daniel, lamento decirte que no podré ir esta noche, tengo un compromiso y no, no es una cita. Para tu información iré a una presentación de libro con los chicos del Club y es algo que no puedo aplazar ni haré por tu culpa.  ¿Bien?

Intenté imprimir fuerza a mi voz pero no logré escucharme tan imponente como quise.

-Bueno, todavía es temprano, ¿A qué hora dices que es la presentación?

-Uff no se ni para que te lo cuento, esta llamada debería haber terminado hace tiempo. Es a las 8 pm ya vez.

-Todavía son las cinco, si te pasas por mi casa tendremos más de una hora para ponernos de acuerdo sobre el proyecto, tendrás tiempo suficiente.

-No lo creo, lo único que deseo en estos momentos es colgarte y no volverte a escuchar hasta el próximo lunes.

-Vamos es tu última oportunidad, no querrás una mala nota en esta asignatura ¿o sí?

Se estaba jugando esa ficha a propósito y lo sabía, quería hacerme sentir mal con una baja nota y luego para colmo sería mi culpa por no querer reunirme con él cuando bien sabe que estuve detrás suyo toda la semana y me ignoró, además que en el fondo sabía que esta tal vez sería mi última oportunidad.

-Bien Daniel, tú ganas pero solo porque me importa tener una buena nota y si el proyecto falla espero que no sea por mi culpa.

-Te estoy pidiendo que colaboremos y para colmo me lo hechas en cara, tienes expectativas muy altas Christine, se te hinchará una vena en la frente por tomarte todo en serio. Permítete disfrutar por una vez y dejarte llevar, no será tan malo como crees.

Esto último no entendí por qué lo dijo pero mejor no pierdo el tiempo en responderle.

-Iré a tu casa, pero solo trabajaremos dos horas y más vale que me pagues el taxi de camino a  la presentación, lo de esta semana te va a salir caro.

Su risa fue lo último que escuché antes de colgar la llamada y tirar mi teléfono sobre la cama. Daniel estaba comenzando a arruinarme la noche y no estaba segura de que esta terminara como tenía planeado.

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Dan- Imbécil Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora