28: Amor entre dos mundos

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/Caos. Esa era la palabra que describia mejor la situación. Tenían que sacar al bebé de Bella o moriría y ser atendida por vampiros no fue precisamente buena idea, menos si el doctor, uno de los pocos que podía controlarse, no estaba presente. Después de la primera cortada con el bisturí, tuvieron que sacar a Rosalie a la fuerza, quedando solo Jacob y Edward a cargo del parto.

Los gritos de la humana resonaban por toda la casa, causando dolor a quien los oyera. La sensación que sentían al oír tales gritos les erizaba la piel. Y después de tanto dolor, una pequeña niña llegó al mundo.../

Edward: Es Reneesme...—Afirmó sonriendo
Bella: ¡Es hermosa...!—Exclamó débilmente, mientras poco a poco dejaba de respirar.
Jacob: ¿Bella? ¡¿Bella?!—Llamaba frustrado, tratando de revivirla
Edward: Jacob toma al bebé—Pidió envolviendolo en una toalla
Jacob: Aleja esa cosa de mí.
Rosalie: Edward, dámela.
Danielle: Rossi ya está bien, descuida—Dijo tratando de generar confianza
Edward: Está bien...—Susurró dejándola en sus brazos
Rosalie: Vamos, ayúdame a limpiarla—Le dijo a su hermana.
Danielle: ¿Isa estará bien...?—Preguntó viendo la escena con preocupación
Edward: Haré lo que pueda, no te preocupes—Dijo tratando de relajarla—Ve a ayudar a Rose.

/No muy convencida, la menor hizo lo que le dijeron, no sin antes darle una seña a los otros miembros de su manada para estar alerta a lo que fuera. El vampiro y el lobo trataban de revivir a la ahora fallecida, recibiendo el primero la desaprobación de Jacob y probablemente su rencor, ya que consideraba que todo esto era su culpa. Con un gran dolor en el alma, el metamorfo dejó a su difunta amiga y se sentó a lamentarse por lo que estaba pasando/

Danielle: Ey... ¿Todo bien?—Preguntó con cautela
Jacob: ¿Bien? ¡¿Como pretendes que esté bien?!—Reclamó en sollozos—Está muerta...
Esther: Jacob... Ella sabía que esto podía pasar. Por algo quiso hacerlo de todos modos ¿No?—Dijo sentándose a su lado—Aunque no podamos, hay que tratar de entenderla.
Danielle: No interferiré con tu dolor, pero aún así, te pediré que nos ayudes en la pelea que se aproxima—Dijo firme—Si no puedes hacerlo como un favor, entonces hazlo como una orden.
Jacob: ...—No dijo nada, solo asintió mientras lloraba.
Danielle: ¿Eh...?
Seth: Oye ¿Qué tienes?—Preguntó a su hermana menor
Esther: ¡Nos observan!—Exclamó señalando el bosque, en donde vimos algo moverse entre la espesura
Leah: ¡Maldición! ¿Ahora qué haremos?—Preguntó con notable frustración
Danielle: Ahora, solo podemos esperar—Analizó seriamente—Todos a sus lugares, de seguro no tardan en llegar.

●•♡•●

/Lo que vivimos a veces nos lleva a tomar decisiones imprudentes, dañar a alguien tanto como a nosotros mismos. Eso quería el lobo, dañar a aquello que le había arrebatado a un ser importante.

Entró a la casa en silencio, acercándose al sofá en donde la rubia cuidaba del bebé con amor, fue entonces cuando la pequeña lo vio a lo ojos. En ese momento, no vio a un ser asesino, sino a uno inocente y sin culpa.

Danielle, que había previsto esto, lo había sujetado del brazo antes de que pudiera avanzar más y cometer alguna estupidez./

Danielle: ¿Lo ves? Ella no ha tenido la culpa de nada de esto, tal como lo dijo Esther; Isa sabía porqué lo hizo—Dijo acercándose a su amigo, abrazandolo de forma maternal mientras ambos veían a la pequeña—Es realmente hermosa, no entiendo porqué alguien querría dañar a un bebé así.
Jacob: No lo entiendo...
Danielle: No tenemos que entenderlo—Afirmó sonriente—Solo tenemos que apoyar su decisión. Es lo que Isa hubiera querido ¿No?
Jacob: Lo lamento—Dijo llorando con fuerza— Realmente no quería...
Danielle: Lo sé. No hay nada que disculpar—Dijo dulcemente, mientras se acercaba a su hermana y tomaba a la bebé en brazos—¿Quieres cargarla?
Jacob: Yo...—Balbuceó, cediendo al ver los ojos de la bebé—Está bien...
Danielle: Ahora no es tan peligrosa ¿No?—Comentó sonriente al ver a su amigo cargar a la bebé con sumo cuidado y cariño
Edward: ¡Danielle!—Llamó—Los lobos no tardarán en llegar
Danielle: Ya es hora... Rossi, sube a mi cuarto con la bebé y no salgas hasta que yo te lo diga. Nosotros nos encargaremos de esto.
Rosalie: Ten cuidado, por favor—Dijo dejando un beso en su cabeza y haciendo lo que le dijo.
Danielle: Ya saben que hacer—Susurró para su manada.

INFINITY [Paul Lahote]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora