Tu ya no, existencia

21 0 0
                                        

Dejaste. 

Dejaste de inventarte y detuviste las primaveras, extinguiste los veranos, silenciaste las risas, los sueños. Me encerraste en tu recuerdo, me amoldé al pasado, al contexto de extrañarte, al deseo mudo, al toque inventado, a las mañanas afligidas.

Quiero recrearte en un marco inventado, en una cámara sin pila, sin lente. 
Quiero verte sin conocerte, sin inquirirte. Velando (nos) Pues me deshice cuando ya no exististe. 
De un día para otro, ya no quisiste, y desde entonces yo ya no quiero, inventarme en una inmundicia sin ti.

Te incorporo a mi existencia, que ya no quiero. Tras el alba la desecho y la recuperas.
Parecía una lucha constante con mi reflejo, que ya tampoco estimo. 
Pero a ti, a tu ser, lo anhelo todos los días, espontáneamente al abrir los ojos.
Quiero verte frente a mí y que me quieras, como algún día que ya no recuerdo.

Dejaste la inmundicia detrás de ti, a medida que te alejaste la oscuridad asechó las calles de mi consciencia, arrebatando una porción de alma, haciéndome caer al vacío.

Vuelve y devuélveme lo que es mío, mi serenidad, mi paz, mi alegría. Compensa la falta, quiere la nostalgia horripilante, y elimínala, no te vayas. Vuelve aunque vivas en un mundo nauseabundo pero junto a mí.

Vive.

Que ya no se a quién gritarle y reclamarle, maldecirle y llorarle. ¿Está bien extrañarte a estas instancias? No quiero ya fingir que no dueles. 
Dueles, como una herida abierta, incapaz de cicatrizar.

escuchan mis paredesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora