Oh mi tan preciada sensibilidad. La entrego cómo valiosos centavos. Yo, una desamparada vagabunda en el mundo de los corazones enriquecidos de afecto. Como precaria venero, agradezco y aprecio la molestia de ponerlos dentro de sus carteras, inventándome la fantasía, creyéndome la locura de que a alguien estima mis insignificantes monedas.
No hacia falta, nunca lo hizo. ¿Por qué he de seguir entregando mi vulnerabilidad? ¿Por qué he de seguir dándole la espalda desnuda, desprotegida a cualquiera esperando que no me apuñale? Culpable necia, en mi desatino y a la vez decisión de haberle entregado el arma. Como un alma en pena esclava de su corazón, un prisionero cavando su propia tumba o mas simple, un pez nadando (pero a consciencia) hacia la comida más deliciosa que probará en su vida, flotando inocentemente, casi como un regalo divino, frente a sus ojos.
Desearía que no, si pudiera enlistar diría lo siguiente. Que no haya sucedido nunca, ¿Pero a qué me refiero entonces? ¿El haber confiado una y otra vez mis más profundos miedos? ¿Él hecho de que me hayan traicionado todas y cada una de las confesiones de un ser humano frágil que se ha roto en inconmensurables trozos y momentos?
Que aversión, que repugnancia, que rechazo lo que siento a mi exposición. A veces solo pienso en él "si tan solo". Si tan solo no la hubiera mostrado nunca, si tan solo hubiera permanecido quieta, inalterable y fría ante los ojos de todos. ¿No hubiera mirado al diablo a los ojos, no me hubiera creído creedora de una amistad, no haberme visto envuelta en un cuento con final feliz que no me pertenecía y nunca lo haría? ¿Si tan solo jamás me hubiera visto el cuerpo desnudo y el alma desnuda y por lo tanto si tan solo hubiera sabido que en vez de verme humana, sería ante sus ojos, un simple ciervo, (que por cierto, siempre correrá ante los faros en medio de la carretera) que debe cazar con cuidado antes de que huya al enterarse demasiado tarde, que en su paseo inocente y despreocupado, le apuntaban con un rifle?
Oh mi tan odiada sensibilidad, si tan solo nunca hubieras sido niña, ni mujer, ni pequeña, ni enorme, ni sensible, ni tan miserable y débil, ni mía ni tan mía.
Tal vez, entonces, serias mi preciado tesoro que jamás nadie encontrará pero todo el mundo buscará con gran denuedo. Y tal vez sea estimada por quien intenta desentrañar mi espíritu y no buscar debajo de la ropa, algo que cree que soy. Y tal vez sea conocida más por hermética que por débil . Y por ende, sería respetada, y luego jamás hubiera sabido lo que es la traición, ni la verguenza, la humillación, ni la pérdida, ni el dolor, ni la lección, y finalmente no hubiera escrito esto.
Entonces ¿Qué sería? Entonces ¿Qué me queda?
Me he extenuado, vaciaron mi alma de ciudadanos bondadosos que le prohibían el paso a las mezquindad y a el silencio ardiente de un odio que no se expresa más que a través de la distancia. Debería guardarlo todo, ser la única habitante de mi alma y a pesar de traicionarme constantemente y repugnar tanto mi vulnerabilidad, al menos se que me lastimaré, al menos seré consciente y no me sorprenderé de qué pasará, y jamás entonces creeré en la esperanza de que no lo haré.
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escuchan mis paredes
PoetrySimplemente yo, refinada en líneas, expuesta en letras, sincerada en poesía. Mi mas yo, mi más ser. Lo que mis paredes escuchan, lo que mis dedos expresan.
