Cambiar, transformarme, evolucionar o algo que involucre una alteración en mi ser es algo que se ha sentido como siglos de esfuerzo y fracaso. Desearía ser alguien, quien sea menos yo. Esta ignorancia y pesimismo que revolotean por mi estómago, esta soledad que siempre me recuerda lo apartada que estoy de los demás, sintiendome cómo un bicho raro incapaz de cambiar. Una flor marchita sin colores, esperando crecer sin nada vivo a su alrededor. Es inútil el esfuerzo y por más que me enseñes las salidas, los caminos, por más que me traigas la misma luz del paraíso a mis ojos, será demasiado lejos para alguien como yo.
Miedo profundo al que me descubras, a que desentrañes mi ser y lo veas con lupas, pero peor aún que sigas creyendo en que algo puede ser salvado de ello. No hay escape, nunca lo hubo, puertas interminables que me he cansado de abrir, encontrandome el mismo resultado, ahora nada importa, nada tiene sentido y no lo juzgaré, pero no me juzgues por la indiferencia que me ha costado tanta ansiedad.
19 años tomó un tiempo considerable que han pasado volando como la luz y han dolido cómo un infierno. Y nada es capaz de ser conmemorado, bien recibido, valorado, ¿Qué ha pasado en tanto tiempo? Misma niña curiosa pero incapaz, adaptandose y acostumbrandose a complacer a todos menos a si misma, amar a todos menos a su reflejo, cambiar todo menos a su mente.
ESTÁS LEYENDO
escuchan mis paredes
PoesiaSimplemente yo, refinada en líneas, expuesta en letras, sincerada en poesía. Mi mas yo, mi más ser. Lo que mis paredes escuchan, lo que mis dedos expresan.
