7: Reunión

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La boda entre Giyuu y Tanjiro era algo que desde antes ya estaba predicho. El hecho estaba, en que ambos se atraían desde que el pelirrojo entró a la preparatoria y Tomioka tuvo que esperar a que cumpliera la mayoría de edad para que Tanjiro fuera completamente legal, así no hubiera problemas con sus padres al momento de pedir la mano del menor. Por supuesto eso era algo que Giyuu no había pensado, pues el pelinegro desde el primer día quería romper las reglas, sin embargo Kyoujuro se lo prohibió. Rengoku Kyoujuro es alguien que se le conoce por lo correcto y justo que es, jamás se le ha visto cometer alguna falta hacia sí mismo y a la ley.

Y aunque él quisiera estar orgulloso la verdad es que mentiría si le preguntaran si alguna vez cometió algo que no era correcto.

Cuando apenas estaba aceptando que su amigo le gustara un menor de edad un alumno de tercer año recién ingresado cometió el error de sentirse superior a su profesor de historia. Su nombre Kyoujuro se lo aprendió bien, Akaza Soyama su pesadilla eterna,  que a lo largo se convirtió en un año y no es que Kyoujuro le guste pelear siempre ha querido arreglar las situaciones en diálogo pero ese adolescente siempre se iba a los golpes.

Fue así que después de derribarlo en el piso con una llave Rengoku estuvo siendo acosado por Akaza todo el tiempo y conforme pasa el tiempo ambos se fueron enamorando el uno al otro, sintiendo emociones el uno al otro, tanto el rubio como el pelirosa sabían de antemano que estaban destinados a estar juntos y que nada ni nadie los podía separar. Habían creado un vínculo muy fuerte, para Akaza; Kyoujuro era una parte fundamental en su vida, era su motor, su luz, era todo para Akaza. Hasta que...

— Hemos terminado.— Soltó.

La lluvia golpeaba su espalda, sus cabellos rosas se pegaban a su frente y el brillo en sus ojos poco a poco se apagaba. Kyoujuro notó que aquello iba a en serio, jamás había escuchado a Akaza tan seguro de lo que decía. Muchas veces habían terminado pero sabía que al día siguiente regresarían y volverían a ser los mismo tórtolos de siempre y él era paciente en eso porque la diferencia de edad era algo grande.

La situación se había escapado de sus manos, no había nada que arreglar.

— No sé qué decir...— Murmuró.

Las gotas de la lluvia se sentían tan frías y fuertes, por primera vez en toda su vida no había algo que pudiera arreglar la situación.

— No. No sabes qué decir porque sabes que estoy en lo correcto—

Se vieron a los ojos, algo había cambiado en ellos, algo se había destruido. El corazón de Akaza se rompió en pedazos ¿cómo es que habían llegado hasta aquí?, ¿Qué es lo que les había pasado?. Kyoujuro intento caminar hacia él recibiendo un manotazo como respuesta.

— Espero que... lo hayas disfrutado.

Y con eso el menor se dio vuelta y se marchó en su motocicleta. Muy adentro de Kyoujuro pensó que iba a regresar siempre era así, Akaza era el que tomaba la decisión de terminar y regresaba pidiendo disculpas, prometiendo cosas que al final terminaría en sexo en la sala o en la cocina de Kyoujuro, así que no dudaba que iba a ser así. Pasaron los minutos, las horas y los días pero no había rastro de Akaza intentó llamar su atención mandándole un mensaje o una llamada pero ni las llamadas ni los mensajes le llegaban. Cuando el calendario marcó el término del mes fue ahí cuando el rubio se dio cuenta que esta vez las cosas iban muy en serio y que Akaza ya no iba a regresar.

Un vacío se instauró en su pecho, ardía, dolía y quemaba.

Pronto llegó a él el duelo que tenía afrontar.

Día y noche revisaba su celular en busca de una respuesta, de una pista, algo que le dijera que iba a regresar, revisaba su buzón, cuando era la hora de la salida del instituto esperaba con ansias verlo ahí, parado con su pantalones negros rasgados, con la camisa enrollada a sus antebrazos y recargado en su motocicleta. Pero no había nada...nada. Solo estudiantes siendo recogidos a la hora del receso y carajo, odiaba la forma en como Giyuu le contaba siempre su día a día con Tanjiro eso lo hacía sentir más mierda de lo que ya era. Quería gritarle a Tomioka que se callara de una vez por todas pero no podía era el único amigo sincero que tenía y no quería cagarla así, no iba a dejar que sus emociones interfirieran en la amistad de ellos dos.

𝐀𝐤𝐚𝐑𝐞𝐧 𝐖𝐞𝐞𝐤Donde viven las historias. Descúbrelo ahora