|El amor suele pintarse como un cuento perfecto, pero pocas veces se habla del dolor que puede esconder.|
Taehyung y Jungkook se ven unidos por una atracción silenciosa, marcada por el bullying, el miedo y heridas que ninguno sabe cómo enfrentar. En...
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Un error.
—¿Ese no es Taehyung? —habló la chica—. Vaya, que escondido se lo tenía.
—¿Uh? ¿De qué hablas? —fijó su vista en ambos chicos que se sonreían cerca de los casilleros. Aquello no tenía por qué molestarlo, sin embargo, lo hizo, aún más cuando aquel chico pelinegro tomó de la cintura a Taehyung.
Sus piernas quisieron andar por sí solas y llegar hasta ellos para separarlos. Al igual que sus manos, picaron queriendo partir la cara de ese chico y así borrar la estúpida sonrisa que tenía.
—¿Entonces sí iremos? —habló más tranquila y sonrió cuando su novio asintió en respuesta.
—Bien, te veo luego, cielo. Iré con las chicas —dejó un beso en su mejilla y se retiró del lugar, dejando al de mechones rosas completamente solo.
Jungkook había perdido el hilo de la plática con su novia desde que esta mencionó a Taehyung. Durante todo ese tiempo, mantuvo fija su vista en ambos chicos y no se había enterado de lo que había aceptado hace unos minutos.
Se levantó de su lugar y dejó que sus pies lo llevaran hasta la pareja. Su semblante era serio; no le agradaba para nada que ese chico coqueteara con el suyo, porque sí, Taehyung era solo suyo.
Eso es absurdo, Jeon. Tú lo tratas muy mal. ¿Cómo puedes decir que es tu chico? Deja que sea feliz —habló una vocecita en su interior.
No dijo nada, solo pasó su brazo por los hombros del castaño y lo llevó con él, dejando al chico con quien estaba platicando desconcertado de lo que había pasado.
—¿Qué crees que haces, Jungkook? ¡Suéltame! —pronunció Taehyung con molestia, intentando quitárselo de encima. En realidad, tenía miedo de lo que le podría hacer.
Fue imposible. El de mechones rosas era más fuerte, sin duda. Los llevó hacia la azotea. Una vez ahí, le dejó libre por breves segundos, pues había vuelto a apresar al chico, pero esta vez con ambos brazos, uno a cada lado de sus caderas.
—¡Suéltame! —forcejeó.
—Deja de moverte, solo harás que te lastime —indicó, apretando más sus caderas.
—¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué me trajiste hasta aquí? —llevó sus manos al pecho del contrario, tratando de alejarlo, pero le era imposible.
No mentiría al decir que siempre soñó con algo así. Jungkook siempre habría sido su amor platónico, su crush, desde que le vio por primera vez. Y era masoquista, lo sabía. Donde quiera que mirara, las banderas rojas aparecían, dándole advertencias de que se alejara, de que cuidara a su tonto corazón de salir herido. Pero era tarde para ello, él ya había caído en las redes del amor y se habría enredado intentando salir.
—¿Quién era él? —preguntó en cambio. Su voz sonó más dura de lo normal. ¿Acaso él está molesto?, pensó el castañito.
—Yo... yo no sé a quién te refieres...
—Lo sabes. Sabes perfectamente a quién me refiero, Taehyung. No te hagas el tonto —el nombrado apartó su mirada. Se sentía pequeñito en los brazos de Jungkook.
—En serio no sé...
—El idiota con el que hablabas. ¿Quién era, Taehyung? —le interrumpió—. Ahora ya sabes de quién hablo.
—Tú... ¿por qué debería de decirte aquello? ¿Qué pretendes haciendo todo esto? —preguntó Taehyung, cayendo en cuenta de la realidad. Él no era nada para Jungkook. ¿Por qué debía de dar explicaciones? Además, ¿por qué él le estaba pidiendo tal cosa? Tenía novia, se suponía que era a ella a quien debería de pedirle tales cosas. Si la viera junto a otro chico, todo esto era estúpido.
—¿Por qué aún sigo aquí en primer lugar? —susurró para sí mismo y nuevamente intentó quitar las manos del contrario.
—¡Responde, Taehyung! —Jungkook se encontraba cegado por los celos. Si, quizás era eso, porque no se daba cuenta de lo que hacía. Pedía explicaciones a la persona que trataba de lo peor, que siempre hacía sentir mal, con quien no tenía ninguna relación y de la que poco a poco perdía su cariño por sus malas actitudes.
—No tengo por qué hacerlo —dio un manotazo al brazo del contrario—. ¡Ya suéltame, Jungkook!
—¡Responde la maldita pregunta, Taehyung! —su agarre se volvió brusco, provocando que el menor se quejara.
—Me estás lastimando, suéltame —chilló—. Por favor —rogó bajito, sus ojos se habían cristalizado del dolor.
Jungkook, al ver las lágrimas asomarse en los ojos de Taehyung, sintió un nudo en el estómago. La rabia que lo había impulsado a actuar así comenzó a desvanecerse, dejando solo una sensación de culpa. Fue entonces que aflojó el agarre, más no lo dejó ir aún.
—Lo siento...
—¿Por qué eres así? —interrumpió Taehyung, su voz temblando—. ¿Por qué no puedes simplemente dejarme en paz?
—Te dije que no te movieras. Es tu culpa, no te quejes —empujó sus cuerpos hasta chocar con la pared detrás del castaño, acorralándolo en ella.
—No quiero verte cerca de ese tipo otra vez. Si los vuelvo a ver juntos, les irá muy mal a los dos —amenazó, tomándole por el mentón.
—¿Quedó claro? —Taehyung no dijo ni hizo nada, solo seguía mirándole con sus ojitos cristalizados.
—Y ese espantoso abrigo, tampoco quiero que lo vuelvas a usar. ¿Acaso no te viste en el espejo antes de salir? —aquellas palabras solo empeoraron todo. La primera lágrima rodó por su mejilla, y Jungkook fue testigo de cómo el poco brillo en los ojitos del chico frente a él se esfumó.
¿También habría dicho aquello por celos? O, ¿por qué lo hizo realmente? Si apenas esta mañana que vio al castaño con aquel abrigo le encantó; se veía hermoso, el maldito abrigo hacía relucir su silueta. Entonces, ¿por qué le habló así? Él era el único tonto allí y lo sabía, pero no quería aceptar lo que su corazón sentía. No podía hacerlo. No, él jamás lo haría. ¿Qué pensarían sus padres de él?
Un maldito error, eso fue lo que pensó Taehyung. Había sido un error enamorarse de aquel chico que solo causaba dolor a su corazón. ¿Acaso él no lo sabía? ¿No sabía que le estaba destrozando con cada palabra? O era justo por ello que lo hacía.
—Eres un idiota, Jungkook —pronunció entre lágrimas el castañito, para luego empujar su cuerpo y salir corriendo del lugar.