|El amor suele pintarse como un cuento perfecto, pero pocas veces se habla del dolor que puede esconder.|
Taehyung y Jungkook se ven unidos por una atracción silenciosa, marcada por el bullying, el miedo y heridas que ninguno sabe cómo enfrentar. En...
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Culpas y perdones.
Los besos seguían resonando en aquella aula vacía, como un eco suspendido en el aire. Un leve calor se extendía entre ellos, envolviendo el ambiente con una mezcla de deseo y confusión.
Jungkook movía las manos con desesperación, ansioso, recorriendo la piel expuesta del menor. La camisa de Taehyung permanecía abierta, dejando ver la desnudez temblorosa de su pecho. Sus dedos se deslizaron entre la tela, buscando más, pero el contacto apenas duró un instante.
Taehyung lo detuvo con suavidad, colocando su mano sobre la de él. Su respiración tembló.
—Jungkook... no hagas esto ―susurró, alzando el rostro en busca de su mirada.
Jungkook no respondió. Su boca siguió el recorrido por el cuello del menor, dejando besos que quemaban, besos que decían más de lo que las palabras podían.
—Si solo quieres experimentar conmigo... por favor, no sigas —continuó Taehyung, y esta vez su voz se quebró. La razón, que había permanecido dormida, regresaba poco a poco entre el caos de su pecho—No puedes hacerme algo así. Tú me gustas, Jungkook... —bajó la mirada, tembloroso—Si solo vas a usarme para tu satisfacción, no sé... no sé si mi corazón podría soportarlo.
El silencio cayó entre ambos, pesado, casi doloroso.
La culpa invadió a Jungkook. Los pensamientos se arremolinaron en su mente, sin forma, sin orden. Bajó la cabeza y apoyó su frente sobre el pecho del menor, sintiendo el latido rápido que lo acusaba y, a la vez, lo perdonaba.
—No lo hago para experimentar contigo... es porque te quiero, Taehyung —pronunció Jungkook, dejando un beso en su cuello antes de alzar la mirada.
Taehyung le sonrió de una manera tan pura que Jungkook no resistió en volver a unir sus labios de manera apasionada.
Las ansias de tocarse volvieron con intensidad, sus manos acariciando los cuerpos ajenos. El suave sonido de la tela al deslizarse por la piel se escuchaba con claridad, aumentando el calor de ambos cuerpos.
Jungkook retiró por completo los pantalones de Taehyung; una de sus manos tomó la carne de sus nalgas, apretando con mayor fuerza que dejaría marcas, mientras llevaba la otra sobre la erección de su pene. Empezó a balancearla, cubriendo toda su longitud. Los gemidos se hicieron presentes cuando Jungkook abandonó la boca de Taehyung, succionando su cuello. Se inclinó más hasta alcanzar su pecho, jugueteando con las tetillas del menor y bajando su cuerpo cada vez más, hasta quedar de rodillas frente a él.
Su mano no se detuvo. Fijó la mirada en el pene de Taehyung y luego miró hacia arriba, encontrando el rostro más erótico que jamás había visto. Queriendo aumentar su excitación, acercó su rostro al miembro de Taehyung, tomándolo en su boca con entusiasmo.
—Jung... Jungkook, no hagas eso—la voz entrecortada de Taehyung solo hizo que Jungkook aumentara el ritmo, moviéndose más.
Los gemidos aumentaron. Taehyung intentó llevar sus manos sobre la boca para callarlos un poco, pero Jungkook llevó sus manos por detrás, tomando nuevamente su trasero, esta vez buscando más abajo, hasta tocar su entrada. Introdujo un dedo, logrando que las piernas del castaño temblaran, pronto a llegar en su boca si no se detenía, y Jungkook realmente era lo que buscaba. Así que deslizó otro dedo más, llevando un ritmo lento; pero Taehyung sentía la profundidad y el cosquilleo bajo su abdomen crecer. Un fuerte gemido y entonces se liberó en la boca de Jungkook.