|El amor suele pintarse como un cuento perfecto, pero pocas veces se habla del dolor que puede esconder.|
Taehyung y Jungkook se ven unidos por una atracción silenciosa, marcada por el bullying, el miedo y heridas que ninguno sabe cómo enfrentar. En...
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Despertar de sentimientos.
— Me gustas, Taehyung — había confesado la rubia, entregando una pequeña caja de chocolates.
El castaño sintió la mirada de todos a su alrededor. La presión de aceptar o rechazar a la chica frente a él, le ponía muy nervioso, sin saber qué hacer.
— Yo...
Sus palabras quedaron a medias, cuando de repente su cuerpo fue jalado con fuerza apartándolo del lugar, dejando a la rubia con las manos extendidas.
Todos mirando la pequeña escena con asombro.
—¿Qué crees que haces? ¡Suéltame! — exigió con molestia. El contrario le ignoró por completo, arrastrando su cuerpo hasta uno de los salones vacíos. Le empujó dentro y cerró la puerta tras ellos.
— Suéltame ya, me estas lastimando — se quejó el castaño, dando un manotazo a la mano que le sostenía.
—Deja de quejarte, deberías agradecerme por sacarte de allí — habló el de mechones rosas.
—¿Agradecerte? — repitió con gracia — que se supone debería de agradecer. Ahora todos se armarán chismes estúpidos, por haberme jalado así.
— Pueden inventar los chismes que quieren, es más que suficiente con que ambos sepamos la verdad de las cosas.
—¿Por qué lo hiciste? Ni siquiera me dejaste responderle. Me has hecho quedar como un tonto — pronunció molesto, cruzando sus brazos.
—¿Acaso ibas a aceptar? — pronunció acercándose a pasos lentos hacia él. Taehyung retrocedió.
—Eso no te incumbe a ti — respondió, evadiendo su mirada.
—¿Entonces jugarás al hetero?, porque es claro que no lo eres, cariño — se burló, dando un gran paso hasta quedar frente a él.
—Jamás jugaría con los sentimientos de alguien — susurró Taehyung, su corazón latiendo con fuerza — la iba a rechazar, pero de manera cortés, seguro se sentirá muy mal ahora. Gracias por eso, cabeza hueca — Jungkook sonrió, acercándose un poco más.
—Continúa, que más pensaba hacer el patético chico cortés, quiero saberlo, vamos habla.
—Pues, fingir ser hetero y, sin embargo, molestar y besar a un chico que digo detestar, seguro que no — sonrió burlón.
—Vaya, que celoso me saliste, cariño. Yo no finjo ser nada — pronunció Jungkook, sonriendo de igual manera, delineó los labios impropios con su pulgar.
—¿Celoso? no te creas tan importante, no te cela...
Jungkook juntó sus labios sin llegar a moverlos. Taehyung le apartó al reaccionar ante lo que sucedía.
—¿Por qué haces esto? — replicó Taehyung, fingiendo disgusto, más su boca pedía por aquel roce una vez más —No me gusta...
—Puedes guardar silencio un segundo—le interrumpió el de mechones rosas, enjaulando su cuerpo contra una de las mesas.
—Te ves precioso cuando no hablas—indicó, inclinándose hacia adelante. Taehyung se sonrojo, tratando de desviar la mirada.
Sin embargo, Jungkook sostuvo su mentón haciendo que le mire.
—Lo que dije aquel día en enfermería...
—Ya sé, fue un error. No querías decir nada de eso, solo sentiste lastima y...
El de mechones rosas, había apretado sus mejillas, haciendo que sus rosados labios se abulten, callando así con sus palabras.
—No he dicho que lo fuera, no pongas esas palabras en mi boca. Ni en tu cabeza — continuó— Esto es algo complicado para mí, de acuerdo. Yo...ni siquiera sé cómo…
—Po-r qe no te aerrepients d-e tsu parabas — formuló apenas el castaño, con sus labios abultados.
—¿Qué has dicho, lindo? — preguntó Jungkook sonriendo, aflojando el agarre en las mejillas ajenas.
—¡Auch! — se quejó apenas sobando sus mejillas —¿Por qué no te arrepientes de tus palabras? Eso fue lo que dije—indicó Taehyung.
—No lo sé, bien. Es lo que trato de entender. Me confundes también, Taehyung. Tu sola presencia lo hace. Quiero saber por qué, pero...
Taehyung le había besado, un vaivén lento y delicado. Sus belfos encajando con los impropios, una perfecta sincronía. Jungkook llevó sus manos a las caderas impropias. El castaño se atrevió a envolver sus brazos sobre el cuello del de mechones rosas. El beso se profundizó, al igual que la intensidad aumentó.
El mayor, apretó con algo de fuerza su agarre, aprovechando aquello para ingresar su lengua en la cavidad ajena. Ambos jadearon ante la sensación de sentir más sus bocas; de saborearlas.
Con uno de sus brazos Jungkook levantó el cuerpo de Taehyung, logrando que su esponjoso trasero quedara sobre la mesa, se acomodó entre sus piernas, aprovechando en demasía aquella posición para disfrutar del sentir, el delicado cuerpo del menor cerca del suyo.
Dio una pequeña mordida en los belfos del menor, pasando su lengua sobre los mismos. Se inclinó hacia su cuello, succionando la apetecible piel, saboreando la perfumada crema que el menor se habría aplicado.
—Jung-kook—jadeo el castaño. El nombrado respondió apretando sus glúteos, sin dejar de saborear su piel, pasando su lengua sobre cada pequeña mordida que propinaba.
Las piernas de Taehyung se envolvieron en la cintura del de mechones rosas. La sensación en su cuerpo era electrizante, cautivadora, excitante y muy buena.
—E-espera que haces—su respiración se aceleró, al sentir los botones de su camisa ser desabrochados. Jungkook no respondió, ni fue detenido por el menor.
—Jung....kook.
Los besos en su cuello descendieron hasta sus clavículas. La mano impropia seguía deshaciéndose de los botones de su camisa. Mientras los labios impropios bajaban cada vez más.
—¡Ah! —gritó, al sentir la lengua del mayor envolver una de sus tetillas. Una pequeña succión que se sintió extraña y a la vez erizó su piel. Provocando que su entrada se contraiga.
—Kook...—suspiró, cayendo rendido a las estimulantes caricias sobre su piel— de-debes parar...no está bien, este no es un lugar adecua...
Sus palabras quedaron en el aire, Jungkook atrapó sus labios una vez más, apretando los muslos que rodeaban su cintura.
—Cualquier lugar es adecuado, si es contigo con quién estoy, cariño — susurró Jungkook, sobre sus labios.
—Me vuelves loco, Taehyung. Quiero seguir basándote hasta aclarar mis dudas sobre lo que siento— su mano se posó sobre el cinturón de los pantalones del castaño. Taehyung detuvo su intento de quitarlo.
—Aquí no... —susurró de igual manera — podemos ir a otro lugar —mordió sus labios.
Toda razón pareció volver al de mechones rosas, quién apartó sus manos del menor. Taehyung sintió un pequeño dolor en su pecho, al verle alejarse. Sin embargo, Jungkook le levantó una vez más, sus bocas se juntaron nuevamente, mientras su cuerpo era cargado por el mayor, hasta sentir su espalda chocar contra algo.
—Por favor, Jungkook. Cualquiera puede venir y descubrir lo que hacemos — intentó explicar Taehyung, al estar contra la puerta siendo besado por el de mechones rosas.
—Mierda, Taehyung. No puedo aguantar más. Necesito hacer que vuelvas a gemir mi nombre—otro beso más fue dado, lleno de intensidad, necesidad y excitación.