|El amor suele pintarse como un cuento perfecto, pero pocas veces se habla del dolor que puede esconder.|
Taehyung y Jungkook se ven unidos por una atracción silenciosa, marcada por el bullying, el miedo y heridas que ninguno sabe cómo enfrentar. En...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Un corazón dividido.
Caminaba junto a Hoseok por el pasillo principal, cargando los libros contra el pecho.
—¿Cómo van las cosas con Doyoung? —preguntó Hoseok, apoyando su hombro contra el de su amigo.
—Ya te dije que solo lo acompañé a entregar un trabajo con el profesor y, en agradecimiento, me invitó a un café. No hay más, sigo apreciando nuestra amistad.
—No te gusta, aunque sea un poquito—comentó Hoseok.
Su intención no era lanzar a los brazos de cualquiera a su amigo, solo quería ayudarle a dejar esa tristeza que merodeaba a su alrededor. Taehyung había estado muy encerrado en su mundo estos días, apenas controlaba lo que sucedía a su alrededor y él sabía muy bien a causa de quién era. No había sacado más el tema después de que Tae le aclaró que no quería saber más del de mechones rosas, así que no pronunció su nombre ni una sola vez cerca de él.
—Hoseok, puedes dejarlo. Estoy bien, no necesito entrar en una relación para poder continuar con mi vida—pronunció Taehyung.
—De acuerdo, pero si quieres salir, solo debes decírmelo—indicó Hoseok.
—Lo haré. Solo no sigas dándole ánimos a Doyoung, sabes que no me gusta jugar con los sentimientos de nadie. Y él es un buen amigo, dejémoslo así.
—Lo entendí, no más sermones, mi señor Taehyung—bromeó Hoseok, deteniéndose.
—Ve adelantándote al salón —dijo, señalando al fondo del corredor—. Voy al baño y te alcanzo.
—Está bien—respondió Taehyung sin más.
Se separaron, y el murmullo habitual de la universidad volvió a envolverlo. Avanzó unos pasos antes de sentirlo: esas miradas. No necesitó girarse para saber de quiénes venían.
Los amigos de Jungkook estaban apoyados cerca de las taquillas. No dijeron nada, pero sus ojos se clavaron en él apenas lo reconocieron. No había burla ni desprecio esta vez. Solo algo extraño... algo pesado.
Taehyung apretó la mandíbula y aceleró el paso. No quería interpretar miradas ajenas. No quería pensar en él. Fue entonces cuando escuchó voces detrás de sí.
—¿Supiste lo que le pasó a Jeon?
Taehyung siguió caminando.
No le interesaban conversaciones ajenas. Nunca le habían interesado.
—Es de lo único que se habla estos días. No ha venido a clases, dicen que sigue recuperándose.
Reducir el paso fue un acto involuntario. Nada más.