Cap 8

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Descargo de responsabilidad: Halo corresponde a 343 Industries

Sistema Procyon Colonia Arcadia, 10 de abril del 2497 - Puente del SHM Enterprise

El Comandante Preston Jeremiah Cole caminaba lentamente por el puente de la Enterprise, observando cada consola con genuina curiosidad. La disposición era elegante, casi minimalista. Solo cinco asientos principales controlaban los sistemas críticos de la nave.

—Vaya... debo admitir que esta configuración de puente es bastante extraña —comentó en voz alta—. Pero tiene algo que me llama la atención. Solo se necesitan cinco personas para manejar los aspectos generales de la nave. Algo imposible en cualquier nave de guerra.

Sonrió para sí mismo y añadió en voz baja: (Creo que tengo otra idea para las futuras mejoras de las naves... un puente similar a este, pero con más consolas y asientos para el resto de la tripulación. Definitivamente lo probaré en mi próxima fragata.)

Se detuvo junto al capitán de la Enterprise.

—Hay algo que no entiendo, capitán.

—Pregunte, comandante. Si no es información clasificada, podré responderle.

—Según el último mensaje del señor Cristóbal, su llegada estaba prevista en dos semanas. ¿Qué pasó?

El capitán sonrió con orgullo.

—Se debe al nuevo motor Slipspace Mark III.5. Es significativamente más rápido que la versión Mark III y permite saltos intrasistema con solo un 40 % de error en la precisión. En las próximas iteraciones esperamos reducir ese margen casi a cero.

—Impresionante —reconoció Cole—. Espero que ese motor termine instalado en mi fragata algún día. Pero cambiando de tema... ¿cuál es nuestro itinerario para los próximos días?

—Primero reabasteceremos provisiones y suministros de primera necesidad aquí en Arcadia. Luego pondremos rumbo a la Tierra. El viaje debería tomar poco más de dos semanas. Allí se reunirá con el señor Cristóbal para tratar algunos asuntos. No me pregunte cuáles, porque ni yo lo sé. Una vez terminado eso, estaremos completamente a su disposición durante el próximo mes y medio, comandante.

—Bien —asintió Cole—. Iré a ver a mi familia. Avíseme cuando estemos a punto de saltar a Slipspace. Quiero que lo vean.

Cole bajó dos cubiertas hasta los aposentos familiares. Al entrar, se llevó una agradable sorpresa.

Sus dos hijas tenían camarotes propios, amplios y bien equipados. Él y su esposa contaban con un camarote principal privado, mucho más lujoso de lo que esperaba en una nave.

—Entonces, querida... ¿qué opinas de esta nave? —preguntó, abrazándola por detrás.

—Mucho más bonita que esa vieja corbeta Mako en la que llegamos hace dos semanas —respondió ella con una sonrisa—. Pero dime... ¿qué haremos durante el tiempo que estemos a bordo?

—Primero terminan de reabastecer la nave. Después nos dirigimos a la Tierra. Al parecer el señor Cristóbal quiere hablar conmigo. Una vez terminado eso, nos llevarán a donde queramos durante más de un mes y medio antes de que tenga que reincorporarme al servicio.

—Bien... siempre quise visitar la Tierra y sus monumentos —dijo ella, apoyando la cabeza en su pecho—. Pero también quiero que visitemos los planetas cercanos. Son los más hermosos. ¿Vamos a ver a las niñas?

—Sí, vamos.

Minutos después, un oficial se acercó a la puerta del camarote familiar.

—Comandante, la nave está lista para el salto a Slipspace en cinco minutos. El capitán me pidió que les avise.

Hola OCDonde viven las historias. Descúbrelo ahora