Cap 11

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Descargo de responsabilidad: Halo pertenece a 343 industries.

2 de Enero del 2511 Londres, Tierra Oficinas centrales de SinoViet:

Este año entregué las primeras naves de las nuevas clases al UNSC.

Si mi memoria no fallaba, también nacerían ese año John-117 en la ciudad de Elysium, Eridanus II; Jorge-052 en la ciudad de Pálháza, Reach; Caleb-95 en la ciudad de Newport, Luyten 726-8; y Kurt-051 en la ciudad de Mira, Circumstance.

Una de mis subsidiarias en Japón consiguió corregir un pequeño defecto en los HUD de los cascos: tendían a quemarse tras solo unos meses de uso intensivo.

Además, me reuní con el propietario de Dilu-vi Heavy Machinery para cerrar un acuerdo de financiación de 500 millones de créditos y el uso compartido de mis instalaciones de investigación en Marte y la Tierra. El objetivo era apoyar uno de sus programas confidenciales, cuyo nombre en clave era "GUNDAM".

Por otro lado, viajé a Reach para reunirme con Harper y la almirante Parangosky. El motivo: el reciente descubrimiento de artefactos en el planeta Onyx, en la zona que pronto sería conocida como Zona 67.

Inicio del flashback:

2 de febrero de 2511 Sistema Épsilon Eridani – Planeta Reach – Estación Anchor-9

Después de que mi nave atracara, me dirigí directamente al encuentro con Harper y Parangosky. La almirante no disimulaba su desagrado por mi presencia.

—Señor Harper, debo reconocer que tiene un lugar impresionante aquí —dije—, pero me gustaría ir directo al grano antes de perder más tiempo.

—Me parece perfecto, señor Cristóbal. Antes de nada, permítame presentarle a la almirante Parangosky, jefa de la ONI —respondió mientras la señalaba.

—Es un placer ponerle rostro al nombre —contesté, extendiéndole la mano. Tras unos segundos de duda, ella la estrechó.

—No puedo decir que me alegre de tenerlo aquí, señor Cristóbal —replicó con frialdad—, pero tengo las manos atadas.

Una vez superado ese momento tenso, los tres nos dirigimos a una de las salas de mayor seguridad de la estación.

—Bien, Cristóbal, iré al punto —empezó Harper—. Hemos descubierto ruinas y artefactos en Onyx. Dado que su empresa ya ha tratado con este tipo de hallazgos, queremos conocer su opinión. Antes de mostrarle las imágenes, sepa que todo lo que vea a partir de ahora está clasificado como máximo secreto.

Me entregó una carpeta. Al abrirla, reconocí de inmediato lo que contenía: escrituras y objetos de uso cotidiano claramente forerunner. Sin embargo, negué con la cabeza.

—Lo lamento, pero estas ruinas no guardan relación con los hallazgos de mis equipos. La arquitectura es completamente distinta y, sobre todo, los artefactos están prácticamente intactos, como si el tiempo no hubiera pasado por ellos. Una sola pregunta: ¿han determinado ya la antigüedad de las ruinas?

—Lo hemos hecho —intervino Parangosky—. Se remontan a unos cien mil años atrás, muy similar a las fechas que manejan sus arqueólogos. Eso nos lleva a pensar que algo o alguien destruyó ambas culturas. Por eso me interesa saber qué más han descubierto ustedes.

—Creo que lo más inteligente es trabajar juntos —propuse mientras cerraba la carpeta—. ¿Por qué no me autorizan a enviar un pequeño equipo de arqueólogos para apoyar la investigación? A cambio, les daré acceso completo a todos nuestros hallazgos. Y, para que les resulte más interesante, les adelanto que tenemos las coordenadas de otros dos planetas con ruinas muy probablemente humanas.

Hola OCDonde viven las historias. Descúbrelo ahora