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12 de abril del 2503 Planeta Marte Astillero Civil de SinoViet Heavy Machinery – Ciudad Ares
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La noche marciana era fría y silenciosa. Siete figuras vestidas de negro se movían como sombras entre los gigantescos hangares del astillero. Habían cortado un acceso trasero con una cortadora de plasma y ahora avanzaban con sigilo entre las estructuras metálicas.
Un hombre los esperaba en la penumbra. Sin decir una palabra, les entregó un pequeño chip de datos de cristal.
—¿Entonces una vez coloquemos este chip en la computadora principal podremos sacar la nave de aquí? —preguntó el líder del grupo en voz baja.
—Así es —respondió el contacto—. Solo dense prisa. Tienen una ventana muy corta.
El hombre desapareció en la oscuridad sin mirar atrás.
El grupo se dirigió rápidamente hacia uno de los astilleros más grandes. Allí, imponente y silenciosa, descansaba la nave colonial Clase Phoenix: el ITF Edimburgo.
—Vaya... este sí será un gran premio para la causa —murmuró el líder con una sonrisa feroz—. Bien, movámonos antes de que se den cuenta.
Pero apenas habían entrado por la zona central de la nave cuando las sirenas de la instalación empezaron a aullar a todo volumen. A lo lejos vieron a su contacto siendo perseguido por un equipo de seguridad.
—¡Mierda! ¡Andando! —ordenó el líder.
El grupo corrió por los largos corredores de la nave.
—Este va a ser un gran paseo hasta el puente... ya me estoy arrepintiendo de haberme ofrecido —gruñó uno de ellos mientras observaba el inmenso pasillo central.
Quince minutos después llegaron al puente. El líder insertó el chip en la holomesa principal. Las consolas se encendieron una tras otra y las seguridades del sistema fueron eliminadas. El control de la nave pasó a sus manos.
—¡Ya tenemos el control! —anunció el técnico—. El único problema es que el motor Slipspace no está conectado.
—Maldita sea... —gruñó el líder—. Alguien tendrá que ir a ingeniería y conectarlo. Como no confío en ninguno de ustedes para hacerlo, yo mismo iré. Mantengan el canal abierto. En cuanto lo conecte, sáquennos de aquí. ¿Entendido?
—No te preocupes. En cuanto nos avises, salimos pitando.
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