Hola a todo el mundo, muchas gracias por las lecturas y por los votos.
Espero que os esté gustando la historia. Iré subiendo un capítulo semanal (a veces dos si me lo permite el trabajo). ¡El siguiente capítulo el lunes que viene!
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Que Clarke le dijera que no, dolió, sí, pero nada comparado al momento en el que vio por la cristalera cómo la joven arrojaba su número de teléfono a la basura. Definitivamente, era una ingenua y una ilusa. Creía que Clarke también había sentido algo, que tal vez tenía miedo de que la lastimaran y que, si le dejaba claro que quería conocerla sin presiones y respetando sus tiempos, tal vez tuviera una oportunidad con ella. Se equivocaba. Simplemente no quería nada con ella, no le gustaba y la besó sólo porque estaba borracha y ella no se percató de lo perjudicada que iba. Se sentía imbécil y mal.
Llegó a casa cabizbaja. En cuanto cerró la puerta Anya y Aden acudieron expectantes para interrogarle.
—¿Cómo fue?
—Me ha dicho que no tiene citas... Que tuvo una mala relación, bla, bla, bla.
—Igual es cierto, Lexa.
—Eso pensé yo. Le dije que a lo que quisiera cuando quisiera, que iba a respetar sus tiempos y si no me quería ver después de conocernos un poco que también lo respetaría... Me volvió a decir que no así que le apunté mi número y le dije que si cambiaba de opinión que me lo hiciera saber.
—Bueno, igual necesita tiempo y te llama. —Lexa sonrió ante el comentario de Anya.
—Según salí la vi tirar mi número a la basura. —Aden se sentó a su lado y le dio un abrazo.
—Ella se lo pierde.
—Cierto —dijo Anya—. Pero me siento muy orgullosa de que por una vez hayas dejado a un lado el miedo y estés dispuesta a dejar entrar a alguien.
—Gracias chicos. No sé qué haría sin vosotros.
—Vivir a tu rollo sin dos gorrones —rio Anya. Lexa sonrió dando gracias al cielo de sus dos gorrones.
Los días pasaron y ella se volcó en el trabajo. Llegó el fin de semana y la siguiente semana. Cuando se quiso dar cuenta había transcurrido casi un mes. Lincon había empezado a salir con Octavia y Anya estaba entusiasmada por empezar un proyecto sobre no sabía qué con Raven. Se lo había explicado, pero lo cierto era que no había pillado ni una sola palabra.
Estaba llegando a casa cuando sintió el móvil vibrar. Era Lincon.
—Lex, ¿puedes dar mi clase para críos? He tenido un problema con el coche y creo que no voy a poder llegar.
—¿A qué hora es?
—En dos horas. Estoy en mitad de la carretera esperando a la grúa.
—Me debes una cerveza enorme.
No sabía por qué Maddi se había interesado en esas clases de artes marciales, pero llevaba un par de semanas y le encantaba. Cerró la tienda y salió disparada para ir a buscar a la pequeña. Iba con tiempo pues no terminaban hasta las nueve, pero le gustaba llegar pronto. Si alguien tenía que esperar que fuera ella y no Maddi.
Entró en el gimnasio. Nada más entrar estaba la recepción y un poquito más al fondo se podía ver una sala gigante repleta de máquinas de musculación y de cardio.
—Buenas, venía a buscar a Maddi. Artes marciales.
—Están en clase aún. Puedes subir.
Clarke asintió y se dirigió a las escaleras que había junto a la mesa de la recepción. El piso superior era una sala grande. La mitad del suelo era parqué y la otra mitad un tatami de artes marciales.
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Hasta que llegó ella
FanficClarke se muda con Maddi en un intento de dejar atrás un pasado doloroso. Jamás creyó que pudiera cerrar las heridas de su corazón ni encontrar su lugar. Hasta que llegó ella. Hasta que una sexy, dulce e increíble Lexa se cruzó en su camino.
