Kunigami Rensuke

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Kunigami se encontraba caminando por las frías calles de Tokyo luego de haber terminado un arduo día de trabajo en la oficina, día que había contemplado horas extras, ese era el motivo por el cual la noche se hizo presente.

El pelinaranjo dobló para adentrarse en un callejón en el cual sabía se encontraba un bar -gay- que solía frecuentar cuando el día se le hacía más largo de lo necesario.

Nada más entrar se dirigió a su puesto habitual, se sentó en la barra frente al cantinero, el cual lo miró con una sonrisa y le entregó aquel habitual trago que solía beber Rensuke en el lugar.

Nada más empezar su trago se le acercaron dos personas a platicarle al pelinaranjo, el nombrado ya conocía al par, no diría que eran sus amigos, sino que más bien eran unos conocidos de aquel bar.

A mitad de aquella amena conversación se acercó un hombre al pelinaranjo.

—¿Estás solo? —preguntó el extraño.

—Para nada —respondió Kunigami haciendo un ademán hacia sus acompañantes.

—Yo podría ser mejor compañía que ellos —ronroneó el hombre acariciando el brazo del pelinaranjo el cual lo apartó con su mano izquierda. —Conque eres casado, ¿acaso buscas algo de una sola noche para que tu esposa no se entere? —preguntó con burla el desconocido.

Los acompañantes de Kunigami soltaron una gran carcajada, para que luego uno de ellos hablara.

—¿Es tu primera vez acá? —el desconocido asintió con confusión. —Eso lo explica todo.

—¿De qué hablas? —preguntó confundido el hombre.

—La "esposa"  de Kunigami ya sabe que viene a este lugar —habló uno de los compañeros del mencionado, haciendo énfasis en la palabra esposa con algo de burla.

—¿Qué?

—Tal como escuchaste —respondió Rensuke girando su asiento para quedar de espalda a la barra.

En ese momento unos brazos rodearon los hombros del pelinaranjo en un abrazo posesivo, fue ahí cuando el desconocido giró su vista hacia el joven cantinero el cual lo miraba con recelo.

—Te sugiero que te busques a alguien más porque Rensuke nunca ha estado disponible —habló posesivo (N). —Y menos para alguien como tú —agregó con burla.

Ahí fue cuando el desconocido logró distinguir los anillos de aquel par, su rostro se tornó de un color rojizo debido a la vergüenza que sentía, todo este tiempo intentó coquetear con el esposo del barman. Sin esperar mucho más el desconocido huyó rápidamente del lugar.

Los compañeros de copas de Kunigami no podían parar de reír ante la situación, mientras que el matrimonio hablaba tranquilamente.

—(N) debes dejar de espantar a los clientes —regañó al mencionado su compañero camarero el cual había visto la situación desde lejos.

—Yo no tengo la culpa de que se fijen en carne que ya no está en el mercado —respondió (N) con obviedad mirando a su esposo —Especialmente si se trata de lo mío.

—¿Desde cuándo soy de tu propiedad? —preguntó con gracia Kunigami.

—Fuiste mío desde el momento en que me fijé en ti —respondió (N) tomando del mentón al pelinaranja para acercarlo hacia él —Y ahora que estamos casados ni creas que te dejaré ir.

Kunigami soltó una risa antes de acortar la distancia entre ambos para unir sus labios.

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⏰ Última actualización: Mar 01, 2024 ⏰

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