diecinueve

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Más tarde, la cocina estaba limpia y el aroma de la cena improvisada había dejado paso a un ambiente más relajado. Blas y Rocío se encontraron tumbados en el sillón, disfrutando de la suave melodía de alguna canción de Taylor Swift que sonaba de fondo y llenaba el ambiente. El susurro de la guitarra y la voz melódica proporcionaban el fondo perfecto para la charla que se avecinaba.

— Si pudieras hacer cualquier cosa en el mundo, ¿qué sería? — Preguntó Rocío, rompiendo el cómodo silencio.

Con la mirada fija en el techo, pensó por un momento antes de responder — Quiero ser actor, ya soy modelo y estoy en revistas pero me gustaría estar en escenarios y pantallas grandes, interpretar personajes que inspiren a la gente —

Ella asintió, notando la sinceridad en sus palabras — ¿Por qué pones esa cara? ¿Qué es lo que te preocupa? — Preguntó, tratando de conocerlo más a fondo.

Blas suspiró — Me preocupa no ser lo suficientemente bueno, o que nunca llegue a cumplirlo. A veces siento que es tan lejano, hay millones de personas que quieren llegar a lo mismo —

Rocío le acarició el brazo suavemente — Deberías creer más en vos mismo. Imaginate el día en que seas famoso. ¿Qué harías? — Intentó poner la cabeza del ruloso en otro lugar al notar la incertidumbre que le generaba su futuro.

Este sonrió ante la idea — Supongo que organizaría eventos benéficos, me gustaría poder ayudar un poco a la gente que lo necesita si tengo oportunidad. Y tal vez, abriría una escuela de actuación para ayudar a otros a perseguir sus sueños, ya me estoy yendo por las ramas igual, es medio delirante —

Ella solo lo miraba admirandolo — Eso suena increíble, Blasito. ¿Y qué harías cuando te pidan un discurso en los premios? Te tenes que preparar para tu Oscar —

Blas solo atinó a reírse — Probablemente estaría tan nervioso como ahora, pero hablaría sobre la importancia de seguir tus sueños y no rendirse nunca, ya que si llegue a cumplir los míos es por eso —

Entre risas, desvió la conversación hacia el lado positivo, distrayendo a Blas de sus inquietudes. Mientras compartían sueños y risas, se sumergieron en la melodía de la canción, dejando que el momento construyera un puente entre sus corazones.

El tiempo parecía detenerse mientras ambos se sumergían en sus conversaciones y en la música que los envolvía. Blas se sentía reconfortado por la calidez y dulzura de las palabras de Rocío.

— Creo que te gustaría mucho la fama— comentó Rocío, con una sonrisa traviesa. — Imagino que tendrías fans por todas partes, sería loquisimo que te paren por una foto ¿Te gustaria? —

— Y si — contestó con la sonrisa más tierna — Sería raro, pero supongo que sería agradable tener personas que apoyen lo que hago y que me muestren su aprecio —

Rocío le dió un suave golpe en el hombro — No te preocupes que con los chicos siempre vamos a ser tus fans número uno — Dijo con complicidad.

La miró con gratitud, sintiendo un cálido cosquilleo en el pecho — Gracias, Rochi. Significa mucho para mí que me ayudes y me digas esas palabras —

Ella se acercó un poco más a él, apoyando la cabeza en su hombro — Somos un equipo ¿o no? claramente te voy a apoyar —

Blas asintió, envolviendo suavemente el brazo alrededor de ella — Obvio que lo somos. No podría pedir a alguien mejor —

La castaña levantó la mirada para encontrarse con la del ruloso, y en ese momento, algo en el aire cambió. Se quedaron mirándose el uno al otro, con una intensidad que ninguno de los dos había sentido con otra persona.

Ellos se perdían en el brillo mutuo de sus ojos.

En medio de la suave melodía y la compañía reconfortante del otro, se sumergieron en la promesa de un futuro lleno de sueños compartidos.

El silencio reconfortante envolvió la habitación, dejando espacio para que las emociones fluyeran entre ellos. Estaban abrazados, perdidos en sus pensamientos y en la conexión especial que compartían.

— Creo que deberíamos hacer una promesa — Sugirió Blas de repente, rompiendo la quietud.

Ella lo miró con curiosidad — ¿Una promesa? —

— Sí —  Asintió con determinación. — Prometámonos que nunca dejaremos de perseguir nuestros sueños, sin importar lo difíciles que parezcan o los obstáculos que se nos presenten —

Una sonrisa iluminó el rostro de Blas mientras esperaba las palabras de Rocío — Me parece una excelente idea —

— Prometo no renunciar a mi sueño de ser actor y prometo apoyarte en cada paso del camino hacia el tuyo — Susurró con esa típica sonrisa y esos ojos mirandola de la manera mas dulce posible.

Rocío devolvió la sonrisa, sintiendo un cálido hormigueo en el corazón — Yo también prometo lo mismo —

No podían creer todo lo que pasó en lo que iba del año, ninguno de los dos se hubiera imaginado estar así con el otro. Llegar a tener la complicidad, la conexión, ese vínculo era evidente.

El susurro de la música aún flotaba en el aire cuando se quedaron mirando fijamente y ella incapaz de contener la intensidad de sus sentimientos por más tiempo. Con un impulso repentino, acercó suavemente su rostro al de él y lo besó con ternura.

Se sorprendió al principio, pero pronto se dejó llevar por el cálido gesto, dejando que sus labios se encontraran en un dulce momento. El beso fue suave pero cargado de emoción, algo que se estaba volviendo común en esos momentos.

Cuando finalmente se separaron, ella buscó en sus ojos una respuesta y vio ahí una mezcla de sorpresa y alegría.

— Perdón por hacerlo tan de repente — Murmuró, sintiendo lo rojos que se estaban poniendo sus cachetes.

Blas le sonrió con ternura, acariciando su rostro con suavidad — No tienes porque disculparte, gorda. Hacelo cuando quieras — Tomó la mano de Rocío con la suya, entrelazando sus dedos con los suyos.

daylight : blas polidoriHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora