CAPITULO 8

793 30 7
                                    

CAPITULO 8 —BOSS.
━━━━━━━━※━━━━━━━━
Ilenko.

Atrapo el puro escocés soltando la nube de humo que impregna el despacho, mi cabeza reposa contra la silla absorbiendo los últimos inconvenientes.

Salamaro, el consejero de los Romanov, se mantiene frente
a mí informando que Vladimir ha cumplido con su tarea.

Sin embargo, la sangre James no ha sido fácil de doblegar.

«Nada con ellas lo es»

—Lo está haciendo bien, Boss —me dice—. Pero ella no se rinde. Estuvo en la celda e incentivó un motín ya que los presos se opusieron a que la
maltrataran.

—Vladimir se está enamorando de esa puta —me reclama Maxi—, le soportas todo porque es tu favorito…

—Siéntate y guarda silencio —exijo.

Para Maxi, Vladimir es el culpable de la muerte de su madre.

Él es el
menor de mis hijos y, mientras Vladimir es un joven despiadado, Maxi es
un altanero el cual detesta que su hermano esté primero.

—Haga lo que haga nunca dejará de darme asco —habla—. Demasiado inestable para ser tu sucesor. Dime, ¿Qué legado nos va a dar si ya hay rumores de...?

Mi mirada lo vuelve a callar. Mis sucesores son piezas claves en mi vida, pero no acepto que no me respeten como se debe. Soy un padre joven, más
no condescendiente.

—¿Qué harás si se enamora de ella? —indaga— ¿Seguiría siendo tu sucesor?

—Aquí nadie se va a enamorar de nadie y mucho menos del enemigo — establezco—. Las reglas se respetan y los sentimientos no hacen parte de la Bratva.

Vuelvo a darle otra calada al puro.

Los "voyeviki”, « Soldados de la mafia», apresaron a la esclava y Vladimir está encerrado pasando los efectos de la droga.

Por muy perdido que esté acata mis órdenes sin titubear, al igual que toda la Mafiya.

—Quiero ver a esa puberta —pido mentalizándome a verla y no a matarla.

Salamaro me muestra el camino.

Los negocios me han tenido fuera de Rusia ahora que mis enemigos están a nada de tomar el poder absoluto.

Maxi se queda y abandono la mazmorra Romanov adentrándome en una de
las cámaras de torturas.

Recorro el pasillo de piedra dejando el puro en la bandeja que me ofrece Salamaro.

Abren las puertas y mis oídos captan el jadeo de los hombres que se masturban en aquel sitio con la calefacción a mil.

Suelto los puños de la
camisa buscando comodidad en el cara a cara y la tela no tarda en pegarse a
mis músculos con el repentino aumento de la temperatura.
Me echo la larga trenza atrás, me recojo las mangas y voy reconociendo la figura que se ve a lo lejos; La protagonista del morbo que yace en el
ambiente al estar sin nada de ropa.

«Detesto a todos los miembros e hijos de los soldados de la FEMF»

Mis pies se detienen a pocos pasos cuando un azote avasalla mi tórax al encontrarme con la menor de las James desnuda y con los tobillos envueltos
en dos gruesos grilletes los cuales le dejan las piernas separadas. Pasa igual
con las muñecas que le mantienen los brazos extendidos.

Con calor paseo los ojos por la piel marfileña, las piernas largas y esbeltas deteniéndome en el sexo que alberga una fina capa de vello el cual me hace mover el cuello con el hostigamiento repentino.

«Es una cría», me recuerdo antes de seguir recorriendo el abdomen plano y los pechos pequeños, pero redondos con pezones rosáceos.

Va levantando
la cabeza con la boca entreabierta y los ojos cerrados contrayendo mi garganta al detallar la dulzura e inocencia que denota su rostro.

Pensé que vería la cara de su hermana, pero no... Sus labios son diferentes y su estructura ósea se asemeja a una muñeca de porcelana.

Los párpados se abren y mi odio se enciende al recordar el porqué de tenerla aquí.

El azul intenso me recuerda que tiene la sangre de la mujer que odio y que es familia de la rata que tiene a mi clan contra las cuerdas.

BOSS Donde viven las historias. Descúbrelo ahora