No habrá más el calor de la primavera,
ahora que te has marchado de mi vida,
ni habrá ya ninguna razón verdadera,
de poder estar feliz con tu partida.
Me duele el corazón aquí en mi pecho,
me duele el alma porque no estás conmigo,
sé que rehacer tu vida es tu derecho,
y haberte alejado es mi peor castigo.
Ahora que te has ido me duele el alma,
como quema el frío helado en el invierno,
más quiero que sepas que aún mi alma te ama,
y haberte ído es para mí un infierno.
Que sea Dios quien bendiga tu camino,
seguiré haciendo afrenta a esta agonía,
porque estar contigo no era mi destino,
extrañaré tus besos, tu cercanía.
No me abrigaré ya más sobre tu cuerpo,
pues me abrazaré ahora a mi soledad,
y me matará el dolor con el tiempo,
viviendo en la desdicha esta realidad.
10/03/2024
Ismael González Domínguez
