NO ES UN SIMULACRO! he tenido una semana muy productiva con respecto a la escritura y ya me faltan solo uno o dos capitulos para terminar de escribir esta historia, lo más seguro es que sean cerca de 7 u 8 capitulos así que estoy muy contenta. Le pido al universo que no se me vaya la inspiración para avanzar con todas las historias que tengo pendiente.Espero que disfruten del capitulo y que tengan una buena semana <3
------------
-¡NO PUEDO CREERLO!- gritó Enid al escuchar la historia de Yoko.-¡TENGO QUE PREGUNTARSELO A DIVINA AHORA!- la vampira intentaba detener el andar de la loba.
-¿Por qué tienes que preguntarle algo tan vergonzoso? ¿Acaso no confías en mí?- le reclamó Yoko.
-No puedo creer que tú hayas iniciado el beso, eres demasiado cobarde.- Enid no lograba creerle, conocía a Yoko y sabía que la vampira solo se habría hiperventilado y nada más.
-¡Hey! Eso sonó demasiado rudo.- se quejó la vampira.
-Osea, estoy feliz por ti, tu amor fue correspondido, pero fue demasiado mágico ¿estás segura de que no estás inventando cosas de más para impresionarme?- bromeó la loba.
-Si claro, la verdad es que también nos casamos ayer en el salón de esgrima.- Yoko podía ser sarcástica algunas veces.
-¿Quién se casó en el salón de esgrima?- preguntó Divina apareciendo de la nada, solo pudo escuchar la última parte de la oración así que no tenía idea de lo que estaban hablando, había visto a las chicas jugueteando como de costumbre por los pasillos de la academia y decidió acercarse a saludar. Yoko enmudeció y se sonrojó al pensar en que la chica podría haber escuchado lo que había dicho.
-Uste...- Enid intentó responder pero Yoko le tapó la boca con su mano antes de que pudiese terminar la palabra provocando la ira de la loba quien luchó por zafarse del agarre de su amiga, lográndolo sin problemas. Divina observaba aquella divertida escena sin entender nada pero disfrutando cada segundo. - Divina ¿es verdad que tu y Yoko están saliendo?- preguntó la loba aprovechando la oportunidad. Esto tomó a la sirena totalmente desprevenida y un leve sonrojo apareció al momento de observar a Yoko en busca de respuestas. Enid le observaba insistentemente esperando la tan anhelada respuesta. Era obvio que Yoko le contaría a su mejor amiga todo lo que había pasado, es más, ella misma hizo exactamente lo mismo con Bianca.
-Sí.- respondió la sirena algo nerviosa. Enid dio un largo suspiró y estiró su mano hacia Yoko quien algo incrédula, estiró la suya dándose un caballeroso apretón de manos.
-Lamento haber dudado de ti mi más querida amiga.- bromeó la loba haciendo que Yoko soltara una estruendosa carcajada.
-Disculpas aceptadas, mi más querida amiga.- La vampira correspondió las palabras de su amiga. Enid también rió y abrazó a ambas chicas para felicitarles.
-Estoy muy feliz por ustedes chicas, pero por favor no me dejen sola.- la loba simuló un infantil llanto haciendo que la pareja riera al mismo tiempo que su abrazo era correspondido.
-Jamás podría abandonarte.- respondió Yoko.
-Te consideraremos como nuestra primera hija.- bromeó la sirena y es que el raro humor de estas dos chicas parecía estar interfiriendo con el suyo progresivamente.
Las tres se dirigían al salón de esgrima después de clases, hablaban acerca de un informe que tenían que realizar para la clase de botánica de la señorita Thornhill, cuando escucharon a un grupo de lobos que se burlaban de Enid.
-¿Esa no es la chica que aún no se enloba?- preguntó uno de los chicos a viva voz totalmente a propósito para captar la atención de la chica. Enid se detuvo por algunos momentos pero decidió seguir caminando para ignorarles, por el rabillo del ojos pudo notar que uno de los chicos de aquel grupo era nada menos que uno de sus hermanos mayores quien solo se encontraba en silencio, no hacía nada por defenderla ni frenar todo esto.
ESTÁS LEYENDO
En Garde
RomanceEnid y Yoko deben elegir un curso deportivo por obligación debido a las nuevas reglas impuestas en Nevermore. Ambas deciden buscar el deporte que les exija menos actividad física y que no esté lleno de alumnos indeseables y para su sorpresa llegan a...
