El inicio del día no fue muy agradable, siempre que salía a recibir el correo diario era abucheado por gente que transitaba alrededor y las mujeres tomaban con más fuerza a sus hijos al saludarlo. Nunca había sentido la curiosidad de preguntar qué es lo que asustaba a las personas, pero sabía que su familia nunca iba a tener el tiempo de responder o simplemente diría que la mayoría solo habla de ellos por envidia.
El cartero lo miró desafiante, una cara arrugada que esperaba algo que no sabría que podría ser. Era incómodo desde que era un niño, y ahora es solo molesto. Ellos no tienen la culpa de que la gente no haya tenido tanta suerte como sus padres o tios, solo han trabajado duro por sus logros.
—Tenga un buen día.
Tomó el correo con desagrado antes de volver a entrar a casa que no era nisiquiera un intento de algo pequeño en el vecindario. Puede que esa sea la razón por la que todos los voltean a ver, solo son una familia más que tiene una serie de lujos que se permiten dar el gusto para llenar alguna pared vacía o solo tener con que solventar alguna crisis económica que es dudosa de ser presenciada.
Cuando abrió la puerta fue recibido por un par de brazos que lo hizo asustarse, su hermana había decidido ser un oso cariñoso y su madre se acercó para revolotear su cabello mientras le colocaba un gorrito de fiesta. De la cocina vino papá con un pastel pequeño en manos, una velita roja iluminó el lindo pan de chocolate.
—¡Feliz cumpleaños! —ellos dijeron al unísono, con una sonrisa resplandeciente.
Se apresuró en soplar la primera vela del día después de mirar que tanto su padre como Jiwoo, su hermana, estaban ya listos para irse al trabajo. Mamá tomó algunas fotos para el álbum familiar demasiado emocionada por su hijo menor.
—Ya eres todo un jovencito, no sabes cuanto hemos esperado este año para ti —su padre le dio un apretón en el hombro.
Hoseok este año estaba cumpliendo dieciocho, era el más joven dentro de toda la familia. Desde que tiene memoria sus padres siempre han sido felices de tenerlo consigo, le dedican todo su tiempo tanto a él como a su hermana para que ambos puedan disfrutar una vida sin muchas complicaciones. Es claro que no es secreto para ellos que son miembros de una poderosa rama familiar.
Su padre es un hombre de negocios en una empresa enorme, mamá se había jubilado de su trabajo como enfermera hace recién un año y Jiwoo había emprendido su propia marca de ropa que ha sido la más reciente tendencia en el país. Para tener ese valor social, es un poco complicado que Hoseok aún no sabe que es lo que quiere hacer una vez que entre a la universidad.
Aunque no ha sido presionado para elegir su futuro se ve envuelto en las agotadoras charlas a las que asisten los fines de semana. El estatus social de todos es impresionante, no quiere ser la excepción.
—Supongo que esto significa que el cartero no debería seguir molestandome, ¿cierto? —se quejó de lo que había sucedido, un poco repetitivo.
—Ese tipo solo se deja llevar por lo que oye de los vecinos, no te preocupes por él. —dijo su madre mientras se dirigía a la cocina.
—Eso es cierto hijo, de todas maneras a partir de hoy verás porque es que nos miran así —su padre le animó— Ve a cambiarte ya casi debemos irnos.
Subió a su habitación tropezando con Mickey, su perro, que se frotaba entre sus pies. El cachorro había estado inquieto esta semana y durante las noches se planteó una especie de guardia nocturna para Hoseok ya que era un testarudo durmiendo junto a él. Alistó lo necesario en su mochila antes de cambiarse e ir a alcanzar el auto.

ESTÁS LEYENDO
My Demon||Junghope
FanfictionCuando Hoseok cumplió 18 años nunca imaginó la clase de secretos que tenía su familia, hasta que su madre le da un extraño pero tradicional obsequio de cumpleaños. !¡Gráficos por @etternaly de @pokeditorasclub