Capítulo 12

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La mañana se filtraba lentamente por las cortinas de la habitación, llenando el espacio con una luz tenue y cálida. Hoseok abrió los ojos, sintiendo una mezcla de pesadez y ansiedad en su pecho. Una sensación de nerviosismo intenso que carcome su débil corazón.

Sabía que hoy no sería un día fácil.

Se levantó de la cama, sintiendo que sus pensamientos estaban tan enredados como las sábanas que dejaba atrás. 

Mientras se dirigía al baño, se miró en el espejo, encontrándose con un rostro que parecía más cansado de lo habitual. Aunque había pasado un buen día con Jungkook, los temas que tocaron lo agotaron mentalmente. Lavó su rostro, dejando que el agua fría intentara despejar la maraña de preocupaciones que había acumulado.

Pero el nudo en su estómago no desaparecía, vaya, incluso tenía náuseas.

Hoy vería a su familia después de la llamada de Jiwoo, y la incertidumbre sobre lo que encontraría lo hacía sentir mareado. Con el tiempo que ha estado fuera se había olvidado de las cosas que sucedieron en casa.

Después de vestirse con una camisa y una chaqueta ligera, se dirigió hacia la cocina, donde el aroma del café recién hecho llenaba el aire. 

Jungkook estaba allí, apoyado casualmente contra la encimera, pero sus ojos estaban fijos en Hoseok, leyendo cada una de sus emociones con una facilidad que solo alguien él podría tener. Ha entendido que no puede disimular ninguna emoción falsa porque Jungkook era demasiado inteligente.

O a menos que fuera un superpoder de demonios escanear las emociones humanas sería más sencillo de entender.

—¿Estás seguro de que quieres ir?—preguntó Jungkook con una voz seca, pero con una preocupación visible.

Hoseok asintió, aunque la tensión en su mandíbula delataba sus nervios.

—Sí, pero estoy nervioso. No sé qué voy a encontrar cuando llegue.—Jungkook se acercó, colocándose frente a él.

La diferencia de altura entre ambos siempre hacía que se sintiera como una pequeña ardilla que se ha encontrado con un gran perro guardián. 

—Hoseok, quiero que recuerdes algo. No importa lo que pase, no importa cuán difícil se ponga la situación, si necesitas ayuda, si sientes que todo se está desmoronando, solo tienes que invocarme. El tatuaje, solo tócalo y estaré allí en un instante, y te protegeré.

Tanto Jungkook como él saben que su familia aún no tiene idea de la verdad del lazo, por lo que debía ser cuidadoso de no revelar información que pueda desencadenar cosas terribles. Hoseok no imagina a su familia siendo un grupo de asesinos en serie que asuste a cualquiera pero esta vez deja que la idea se quede, realmente no tiene idea de que han sido las charlas familiares del desayuno.

Las palabras de Jungkook tenían un peso que iba más allá de la simple promesa, y Hoseok encontró algo de consuelo en ellas.

—Gracias, Jungkook. Es bueno saberlo.

Antes de que la conversación pudiera continuar, Jimin entró en la cocina, balanceando despreocupadamente una taza de café en su mano. Hades, quien encontró a una nueva persona a quien molestar, se movía a su lado lanzando pequeños soplidos de humo. 

Su expresión era mucho más relajada, pero sus ojos, como los de Jungkook, mostraban preocupación.

—Irás a ver a tu familia hoy, ¿verdad?— preguntó Jimin, aunque ya conocía la respuesta.

Hoseok asintió, tomando una respiración profunda.

—Sí, Jiwoo noona me pidió que fuera. No puedo dejar que pasen por esto solos, se que no es mi culpa pero no puedo evitar sentirme terrible.

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⏰ Última actualización: Dec 06, 2024 ⏰

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My Demon||JunghopeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora