capítulo 10

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En el capítulo anterior la mamá de Silvia la llama para decirle de cómo está su padre.

Pero, maldita sea, me gustaría saber por qué siempre permito que me afecten las palabras de mí madre. A estas alturas, debería esperar su trato frío, impersonal y condescendiente. Sin embargo, todavía me dolía no tener un poco de afecto por parte de mis padres. El noventa por ciento de todo lo que hacía era para ganar su amor. Pero no podía dejar de hacerlo. por qué, sinceramente, si una chica no podía hacer que su propia familia se preocupara por ella ¿Quien lo hara?

Después de guardar mí celular y E--reader, cierro mí maletín y esacudo las migas de mí regazo. Actuando como si nada estuviera molestado, tiro el resto de mí almuerzo y regreso al departamento de inglés para terminar mis últimas dos clases del día.

La tarde pasaba lentamente, y más de una vez, tuve que morderme el interior de mí labio para no pensar en la conversación que había tenido con mí madre. Las buenas noticias eran que eso desvío mí mente de un cierto cretino de ojos miel que quería odiar.

Pero debí haber sabido que el iba a encontrar una manera de entrar de nuevo en mí día. Después de todo, los cretinos de ojos miel tenían el talento de hacer eso.

A eso de las tres, entre en el santuario de mí oficina, entre en el santuario de mí oficina. Hice una pausa en el umbral y aspire el aroma de los viejos libros que cubren las paredes, ayudando de inmediato a aflojar mis músculos tensos.
Deslice cuidadosamente mí maletín en el hueco entre el escritorio y la pared donde siempre lo guardo, y apoye el  trasero en el cojín de la silla. Entonces y únicamente solté un pequeño gemido de placer.

Hogar.

Algunos podrían considerar triste y patético que uno de los dos lugares en los que me sentía como en casa fuera cuando estaba escondida en mí oficina pequeña en la universidad, pero no me importaba. Al menos, porfin tenía un lugar que se sentía acogedor. A si que me aferraba a el.

Encendiendo mí computadora, me mordía una uña mientras esperaba a que apareciera mí pantalla de bienvenida y pidiera mí contraseña.

Al mismo tiempo que le pidió
, alguien golpeó a la puerta abierta de mí oficina. Por un breve instante, mí corazón salto en mí garganta. Pero querido dios, si Jorge salinas en realidad había aceptado mí invitación para hablar de su ensayo esta tarde, yo iba a tener una insuficiencia cardíaca. No podía invadir mí refugio. Mí casa. Simplemente no podía.

Casi me desmayé de alivio cuando vi al decano del departamento de inglés parado en la puerta. Gracias a dios.

---Dr. Frenetti. ----Me puse de pie, apartando el flequillo de los ojos---. Por favor, entre.

Entro en la habitación. ---Dra. Navarro ---saludo con un movimiento de cabeza
Antes de ir directamente a su punto---. ¿He oído que estás siendo dura con Jorge salinas?

Oh, dios mio, tenía que ser una broma.

No estoy segura de que era pero; que Jorge salinas visitará mí oficina, o que lo hiciera alguien preocupado por Jorge salinas. Solo quería escapar de todo lo que relacionado a él.

Sacudiendo la cabeza, le ofrecí al Dr. Frenetti una sonrisa confundida y tensa.
---¿Donde ha oído eso?

---su entrenador se contactó conmigo hoy.

Apreté los dientes. ¿Quien lo hubiera dicho?; el arrogante se quejó con alguien acerca de mi. ¿Por qué no me sorprendía?

La cara del Dr. frenetti mostraba desaprobación, y por desgracia, el ya tenía una de esas caras que parecían condenar sin ninguna ayuda. Con una nariz grande y plana, las arrugas del entrecejo permanentes y una papada carnosa que caía con una desaprobación rotunda; cuando el fruncía el ceño se veía completamente acusador.

Haciendo caso omiso de la necesidad de volver a mí asiento y empezar a pedir disculpas por mís errores, me obligué a dar un rígido asentimiento. Esto era por las definencias de Jorge salinas, no las mías. Aún asi, se sentía como si estuviera confesando un pecado cuando le contesté
---: Él no lo está haciendo bien, no.

Sin esperar mí invitación, el Dr. Frenetti se sentó en la silla frente a la mía y me dejó inquieta delante de él. Me moví un paso, sin saber si debía sentarme también. Fue algo bueno que al final lo hiciera porque lo que dijo luego, dejó muy débil mis rodillas para permanecer en posición vertical.

---tenia mis dudas cuando el consejo te contrató, Silvia. Alguien tan joven e inexperta... ---Sacudio la cabeza y suspiró ---. Sabía que iba a causar problemas. Pero la referencia que nos dio tu antigua profesora fue impecable. Ella hablo tan bien de ti que yo esperaba que todos fuera a salir bien. Pero no estoy seguro de que entiendas muy bien la gravedad que tendria el reprobar a este estudiante....

Continuara...

enamorados entre profesora y alumno Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora