III

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El último mes de Harry con su padre fue completamente divertido.

Habían salido más a menudo considerando el hecho de que dentro de un mes, Harry empezaría sus clases y no se volverían a ver hasta el fin del año escolar. Sus salidas se basaban básicamente en restaurantes sumamente costosos y lugares los cuales Hannibal específicamente mantenía una amistad laboral con el chef encargado, era la única forma en la que su padre permitía que alguien más les llevase alimentos a la mesa, ese tipo de salidas eran emocionantes para Harry porque eran clases disimuladas de etiqueta. Su padre le pasaba el corcho del vino para que lo olfateara y en dado caso, elegirlo él, algo que al muchacho le ponía nervioso porque de elegir mal, sentía que no demostraría lo que había aprendido.

—¿Qué vamos a comer hoy, papá? —Preguntó el menor mientras continuaba con el corcho sobre su nariz.

—Bife ancho con tapa.

Harry se quedó en silencio un rato analizando el platillo mientras veía el vino sobre la mesa y luego fijar sus orbes verdes en los curiosos de su padre, relamio sus pequeños labios y soltó un:— Cabernet o Chianti, el vino tinto Pinot Noir es para filetes.

Hannibal no pudo ocultar la satisfacción que se plantó sobre su rostro sonriéndole a su crío quién de inmediato se sintió satisfecho al haber pegado en el blanco justo a tiempo, el camarero también dibujó una sonrisa en su rostro al ver el conocimiento del niño y asintió.

—Bien, entonces les cambiaré el vino.

—Muchas gracias. —Consintió Hannibal haciéndole un asentimiento para que se retirara—. Pensé que tendría que ayudarte, ¿De dónde sacaste que el Cabernet o Chianti era para el Bife?

Harry se sentó todavía más cómodo sobre su asiento mientras se acomodaba la camisa como todo un pequeño caballero y bebía un poco de su agua ya que no tenía todavía edad para beber, al menos una copa entera no.

—Te presto atención cuando salimos a comer, papá.

Hannibal le dedicó una cálida sonrisa de orgullo oculto y permanecieron en la mesa esperando a que sus alimentos llegaran, al frente de ambos se encontraba una familia, que consistía de evidentemente dos adultos que aparentaban tener bastante adquisición económica y un niño un poco más grande que Harry portando un traje blanco, parecía recién comprado.

Harry escuchaba ligeramente la conversación entre ellos pues hablaban más alto de lo que querían y la disputa estaba principalmente con el camarero a quién le reclamaron por tardarse demasiado en atenderlos. Aquello hizo que en silencio el burbujear caliente se postrara en el estómago del niño pero lo olvidó cuando regresó el mismo camarero con los patos vacíos y el vino nuevo.

—Lamento la tardanza, hemos estado satudaros y hay poco personal. —La mirada del mesero era de sinceridad absoluta no queriendo faltar al respeto al nombre del lugar y muchísimo menos a la familia que atendía.

—No te preocupes, nosotros entendemos. —Con toda la calidez humana posible, Hannibal le respondió haciendo que Harry voltee a verlo y le sonría para acentuar lo que había dicho su padre.

—Conocí a un niño cuando fui a hacerme las medidas para mi uniforme. —Soltó Harry cuando el mesero se fue. Organizando el plato y los cubiertos como a su manera de ver, deberían estar.

—¿Ah sí?

—Sí, parece ser de clase, incluso creo que sus padres tienen un buen estatus porque la ropa que traía fuera de su uniforme, era tela sumamente elegante, creo que ni siquiera es algo que nosotros tengamos aquí, investigué y estoy seguro de que es de las mejores telas para los magos.

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