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—No pronuncies su nombre, no seas tan arrogante e ignortante —La bata de Snape se movió con el giro que había aplicado para ver a Harry directamente a los ojos, una mirada que no mantenía para hacerle temer sino para hacerle entender que incluso alguien como él, lo pensaba dos veces como para tomar el nombre de Voldemort en vano.

—Sabes lo que pienso sobre él y aunque no posea capacidad de vencerlo a mi edad, no voy a retroceder por un simple nombre.

En silencio, los dos mantuvieron una lucha con la mirada, Harry no flaqueaba con respecto a lo que había dicho y Snape notó que no había ni una pizca de soberbia en aquellas palabras como para quedar como alguien valiente frente al adulto, eran las palabras de un niño que a tan corta edad, estaba sumamente seguro de que jamás se doblegaria por alguien y que cada minuto de su vida aprendía lo suficiente como para hacer de sus debilidades, sus mayores destrezas.

Que lo asesinaran esa noche si ese niño no era la viva imagen de Hannibal pero en menor cantidad, era el producto de Hannibal, la consecuencia de este. Harry apenas tenía once años.. ¿Qué se esperaba entonces cuando este tuviese dieciséis o menos?

Snape suspiró pesado como si denotara cansancio ante el menor y ya dándose por vencido, decidió sentarse frente a él.

—¿A qué se debe tu curiosidad y qué es lo que quieres saber del señor tenebroso?

La sonrisa silenciosa de Harry apareció, no se veía en sus labios pero sí en el brillo victorioso de sus ojos.

—Entiendo que debe estar al tanto de lo que corre peligro en este momento y lo que debo hacer para que mi imagen y quién soy quede aún más purificado luego de salvar la piedra. —Las pequeñas piernas se movían apenas como un atisbo de movimiento inconsciente, mientras Harry en lo único en lo que podía pensar era en qué hacer cuando lo tuviese de frente.— No puedo lanzarme contra él como si mi vida no valiera nada, sin considerar los peligros y el cómo defenderme. Quiero que me diga cuáles son sus debilidades.

Aquella pregunta perduró en la mente del mayor bastante rato, quien no dejaba de ver a Harry sin importar cuánto tiempo estuviera pasando. Entendía el razonamiento que Harry le estaba dando, la importancia que tenía de salir victorioso de aquella travesía pero eso no restaba lo suicida que sería simplemente ir a atacar a uno de los magos oscuros más poderosos, era arriesgado y no era una actitud digna de un Slytherin, sin embargo, lo que Harry estaba haciendo en ese momento sí lo era.

Evaluaba la situación, los beneficios que podía conseguir de ella, escabullirse y nutrirse de información para asegurar no una victoria, sino más bien, un escape exitoso y eso sí era un comportamiento de un Slytherin, cosa que a Snape le hizo sentir en silencio un ligero calor en su pecho que de inmediato ocultó y volvió a retomar su pensamiento mientras se ponía de pie y buscaba entre sus tantas botellas de pociones ya hechas.

—¿Cuál es tu plan? —Soltó Snape mientras se escuchaba el típico sonido del vidrio chocar entre sí.

—Voy a armar mi plan luego de que me responda, necesito considerar todas las opciones.

—¿Y ya sabes siquiera lo que te espera una vez logres entrar por esa puerta?

El moreno permaneció en silencio, viendo nada más que la espalda de Snape, volvió a viajar por sus pensamientos encontrando una respuesta pronta y cuando estuvo por soltarla, Snape lo detuvo.

—No. Entiendo que, indistintamente de la decisión que tomes, Granger, Weasley y Draco irán contigo. —Pareció haber encontrado lo que buscaba desde hace rato y finalmente se dio la vuelta para recuperar la mirada con Harry.— No puedes interferir con tus conocimientos.

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