Capítulo 3

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Me encontraba en el coliseo poniéndome las rodilleras para jugar, el equipo aún no había llegado, pero no tenía nada más que hacer, tampoco quería usar el teléfono porque solamente me pondría mal.

-Hey- Nat llegó de sorpresa- ¿todo bien?

-Sí- traté de sonreir.

-¿Segura?

-No- hice puchero.

-¿Qué sucede Al?

-Mira que fecha es hoy.

Sacó su teléfono- veinte ¿veinte?- Pensó que se recuerda h...mierda es veinte.

-Sí- mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

-No, no llores. Mira Daniel está haciendo todo lo posible para estar junto a ti.

-Lo sé, pero eso no reduce lo que siento.
Tres meses Nat, de los cuales ya va uno que no nos vemos y lo que sigue- suspiré- pensé que sería más fácil.

-Una relación a distancia siempre es complicada, solo son 5 meses más Al , verás que el tiempo pasará rápido.

-No solo es eso Nat. Prometió llamar y hasta ahora no he recibido ninguna llamada.

-El día no ha acabado, tranquila.

Di un suspiro- tienes razón.

-Claro que si, más bien deja todos esos pensamientos y concéntrate en el partido, ya que juegas con...

No pudo terminar de hablar ya que su vista se dirigió a la entrada.

-Que hacen Rebeca y...

-Darek- complete viendo al mismo lugar que ella.

-Ay que odiosos, si ella ni si quiera juega.

-Pero su curso si.

-Es que no entiendo por qué vienen tan temprano.

-Lo sé, raro, será mejor no hacerles caso.

-Si quieres podemos salir un rato hasta que esto se llene.

-No tranquila, si quieres ve tú, tengo que calentar.

-Está bien, no me tardo salió corriendo.

Comencé a estirarme y relajarme un poco, son embargo era difícil no mirar al par de tórtolos.

Darek se encontraba abrazando a Rebeca, mientras le decía cosas al oído. Ella solo reía mirándole a los ojos y acariciando su cabello.

-Ya- reí

-Solo un beso más- me abrazó.

-No, tengo que ir calentar.

-Cinco minutos más.

-Dijiste eso hace quince minutos.

Hizo puchero- bueno, pero ni bien terminen de calentar vienes un rato ¿Si?

-No sé si pueda

-Solo serán unos segundos- se acercó más- lo prometo- depósito un beso en mi  cuello.

-Bueno.

Sonrió y me dio un beso en la mano- tu puedes.

-Lo sé- dije antes de alejarme de él.

-¿Alana?- la voz de Isa hizo que aquel flashback desapareciera.

-Hola- sonreí.

-En qué tanto pensabas.

De nuevo túDonde viven las historias. Descúbrelo ahora