✨ Capítulo 1 ✨
Mi nombre es Madison Zigler y un nuevo semestre estaba a punto de comenzar, me gustaría decir que me entristece que es mi último año y que a la misma vez me emocionaba bastante.
Pero es completamente falso, por dios santo, siento tanta alegría que esto este a punto de terminarse. No más discusiones con compañeras que se creen perfectas, cuando lo único que hacen es fingir. Feliz de ya no soportar compañeros que lo único que saben hacer hacer es jugar y pelear.
He escuchado muchas veces, que la preparatoria es lo mejor de la vida, pero en mi caso no estoy de acuerdo, incluso pienso que es una estupidez.
Y deben pensar seguramente lo dices por que estas loca, eres el bicho raro del que todos se ríen, o el patito feo que nadie quiere. Pero no es así, estoy muy cuerda de mis facultades mentales, soy perteneciente a las chicas mas conocidas del colegio, pero que siempre se a sentido fuera de lugar. Y por lo de patito feo no lo creo, según mi mejor amigo, mi nombre estuvo en la asquerosa lista de los mejores culos de la escuela.
Un 50% de mi esta orgullosa de eso, el otro 50% esta asqueada.
En fin, así es mi escuela, la odio, si, pero ahí esta el par de personas que me alegra conocer.
Dejo de verme en el espejo y termino de ponerme el uniforme. Una camisa blanca y un conjunto horrible de color gris con rojo, a y una corbata de color gris, para hacer conjunto con la falda, las calcetas no estaban mal, si son rojas, pero algo tienen que me gustan.
Me recojo en cabello en media coleta y me pongo el moño, viendo mi reflejo en el espejo del baño me invaden las ganas de tomar las tijeras y cortarme el cabello justo debajo de la oreja. Bajar las escaleras y gritar ¡SORPRESA!. Estoy segura que a mi madre le daría un infarto y mi padre dejaría su celular para mirarme bien. Lo cual haría que me presten atención por solo unos segundos.
Pero no lo hago, solo vivo en los escenarios ficticios de mi mente.
Salgo de mi habitación, tomo mi mochila y me dirijo a la cocina, ahí están mis creadores ignorándose mutuamente.
─¡Me voy!, los veo más tarde.─les digo desde la puerta de la cocina. Sin respuesta alguna.
Me doy la vuelta y salgo de mi bello y sano hogar. Camino hasta la esquina donde no tarda en pasar por mi el transporte.
Me paro justo enfrente del árbol y me pongo a ver todo a mi alrededor, la mañana sigue oscura, aun son las cinco y media. Esta despejado hay un día soleado asegurado. La calle esta vacia, o puede que mas o menos. La vecina enciende la luz del segundo piso, muchas casas siguen dormidas. Ni un solo pájaro canta, al parecer nadie quiere levantarse hoy.
Y para ser honesta quien quiere estar despierto un lunes a las cinco y media de la mañana, solo la gente infeliz, como yo.
Los lunes son algo que odio, eso y los cabellos en mi comida, a y el color naranja, también el número ocho, a y las películas de terror, uy también las lombrices. Si, esas son cosas que odio.
El transporte color amarillo pato se detiene justo enfrente de mi y las puertas se abren, dejando ver a Jhony, el conductor.
─Buenos días Jhony.─subí y lo salude con unas palmaditas en el hombro.
─Buenos días Madi.─cerro la puerta y me senté en el primer asiento.
Saque mis audífonos junto con el celular, comencé a deshacer los nudos y me puse a pensar que ojala así fuera la vida, deshacer los nudos con las manos para que todo fuera mas fácil y no cueste tanto.
─¿Cuál es la canción de hoy?.─preguntó Jhony, justo antes de ponerme los audífonos.
─Dangerous Woman, de Ariana Grande.─le respondí.
─Buena elección para el primer día.
─¿La conoces?.─pregunte sorprendida.
─Claro tengo dos hijas, soy alguien actualizado.─sonrió orgulloso.
─Tienes mi admiración.─le volví a sonreír y me puse los audífonos.
Mire por la ventana el mismo trayecto que había recorrido durante estos tres años hasta llegar a la escuela.
─¡Nos vemos aquí a las dos en punto!.─grito para los de primer año.
─Nos vemos.─me despedí de el y baje del transporte.
Al entrar por la gran puerta ya había amanecido, camine directamente a mi salón, con el objetivo de encontrar a mis amigos.
─Madi.─me detuvo una chica de cabello oscuro.─Se te callo esto.─me ofrecio mi moño.
Mi mano fue directamente a la parte trasera de mi cabeza.
─Muchas gracias.─lo tome y me lo volví a poner.─Tu suéter esta muy lindo.─le sonreí y ella a mi.
─Muchas gracias, nos vemos.─se despido y siguió su camino.
No sabía quien era, pero no era necesario para ser linda con una persona.
Al llegar hasta mi salón de clase pude ver juntos a Armando y a Hazel. Mis únicos amigos.
─Hola.─los salude a ambos. Tome una silla y me senté justo enfrente de Armando. Compartíamos mesa junto con otros tres compañeros.
─¿Sueño?.─preguntó el.
─Bastante.─respondí y deje caer la cabeza sobre la mesa.
─Yo casi no despierto.─dijo Hazel y se paso las manos por la cara.
No pudimos estar solos y tranquilos por lo menos cinco minutos. Por qué justo en ese momento entro una profesora.
─De pie.─ ordenó.
Todos nos pusimos de pie, y cuando cerro la puerta la bola de chicos retardados llego en cuestión de segundos. Dos de ellos eran de nuestra mesa, Armando los saludo.
La profesora los dejo pasar a uno por uno y tomaron su respectivo lugar. En nuestra mesa faltaba uno.
─¿Y santiago?.─le pregunte a Armando y mire su lugar.
─Se cambio de escuela.─dijo con tristeza, pero sabia que mentia por que no le caia bien.
Seguiamos de pie a la espera de alguna indicacion. La profesora estaba a punto de cerrar la puerta cuando un último chico llego.
─¿Este es el salón 502?.─preguntó el.
─Si, ¿Qué no conoces tu salón?.─le preguntó ella.
─La verdad no, me han cambiado de turno, así que se podría decir que soy nuevo.─le respondió el.
─Pasa.─se hizo a un lado y lo dejo pasar.
Cuando lo vi entrar sentí un gran golpe en el estomago, que me dejo sin aire.
Me senté en la silla y me mire los zapatos.
─Señorita, no recuerdo a verle dicho que se siente.─dijo la profesora.─¿Me esta escuchando?.
En realidad no. No escuchaba nada. Levante la vista y lo vi ahí, parado en medio de todos, en busca de un lugar vació. Vi a Armando señalar el lugar vació de nuestra mesa. No podía respirar.
Yo sabía quién era el, yo lo conocía, yo lo había visto cientos de veces.
¡¡¿QUE CARAJOS ESTABA HACIENDO AQUÍ?!!
ESTÁS LEYENDO
Escrito En Las Estrellas
RomanceMadison está apunto de empezar su último año en el colegio, ruega por qué la escuela se acabe. Hasta que se cruza con alguien que ella conoce bien, y su llegada le provoca varias emociones. Inesperada y desastrosa como un Huracán
