Cap.2 Quédate con tu gata

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Sarocha Chankimha

Así que sin más lo decidí, ese día mi vida cambiaria para bien o para mal, dejaría de ser la chica estúpida que creía en princesas, estaba frente al espejo maquillada y cambiada, realmente me miraba y no me reconocía ni yo, la maquillista hizo un gran trabajo, aunque en mi cara no se veía reflejada la felicidad que debería de tener cualquier novia el día de su boda.

-Estas hermosa cariño- me dijo mi madre. Ella era toda belleza no creía que yo fuera su hija, éramos tan diferentes, ella alta rubia, delgada, pese a tener 3 hijos y a sus 45 años mi madre se casó muy joven con mi padre, dado que quedó embarazada de Heng a sus 17 años, pero mi padre como la amaba se casó con ella, pese a que ambos eran muy jóvenes.

-Gracias mamá- le dije con un nudo en la garganta, al pensar en lo que iba hacer.

- ¿Qué pasa cariño estas nerviosa?, quita esa carita hoy debe ser el mejor día de tu vida mi amor.

Si tan solo ella supiera lo que estoy a punto de hacer, pero solo le respondí.

-No pasa nada mamá estoy nerviosa, pero ya estoy lista- estaba a punto de salir de mi habitación cuando mi amiga venia entrando.

-Todo listo- dijo- esta será la mejor luna de miel que tendrás- después de hacer lo que tengo planeado, ella y yo saldremos para el lugar donde supuestamente seria mi luna de miel.

-Vamos tu padre y tus hermanos nos esperan- dijo mi madre.

Bajamos las escaleras y vi a los 3 hombres que más amo en mi vida, siempre me han cuidado, dado que soy la más pequeña y la única mujer, aun cuando se enteraron de mi preferencia sexual, siempre me apoyaron.

-Ufff hermanita estas hermosa- dijo Saint, mi otro hermano.  

-Siempre lo has sido, peque no le hagas caso- dijo Heng mi hermano mayor y con quien tengo una conexión muy especial, tal vez por el ser el primero y yo la última no lo sé, a Saint también lo amo, pero él es mas de bromas y esas cosas, en cambio Heng es más serio y responsable, es por eso que él es el brazo derecho de mi padre en los negocios de la familia.

Mi padre no decía nada solo me observaba, él decía que era muy joven aun para casarme, pero me apoyaba, creo que a él no le molestara tanto el que no me case después de todo, no es que Heidi no les agradara mucho, pero yo estaba enamorada de ella así que no les quedaba más que aceptar, cuando no quise el acuerdo pre nupcial, no les hizo mucha gracia, pero mi madre intercedió y no tuvieron otra que aceptar.

-Bueno vamos que llegaremos tarde a la iglesia- dijo mi padre.

Iba tan nerviosa que no podía decir nada, mi padre me observaba y no me decía nada, pero cuando estábamos a punto de llegar, me tomo el rostro y me dijo.

-Estas segura de esto cariño, aun estas a tiempo si no es lo que quieres.

- ¿No te molestaría si no me caso? Y te dejo en ridículo ante toda esta gente papá- pregunte.

-Si el casarte no te hace feliz, y lo haces por miedo a la vergüenza que nos puedas ocasionar no estás haciendo lo correcto cariño, nosotros solo queremos tu felicidad.

-Gracias por tus palabras papá, no sabes lo bien que me hace escucharlas, pero vamos tengo que llegar a una boda- le dije y sonreí.

Entramos a la iglesia y todos voltearon a vernos, sentí que mi estomago se contraía del coraje, ahí estaba Heidi con su sonrisa de estúpida, viéndome con cara de boba como si de verdad me amara y al lado mi amiga mi prima con su sonrisa de hipócrita, mi padre me entrego mi mano a mi futura esposa y ella con una sonrisa le agradeció, y quedamos frente al altar y el padre empezó la ceremonia y llegamos al tan esperado.

-Heidi Jensen, ¿acepta a Sarocha Chankimha como tu esposa? - pregunto el padre.

-Acepto- contesto, ella, obvio que aceptaba, como no aceptarme si yo era la fortuna que ella estaba esperando.

-Sarocha Chankimha, ¿aceptas como esposa a Heidi Jensen? - pregunto el padre.

-NO ACEPTO- la sonrisa se le borro del rostro, tanto a Heidi como a mi querida prima Manaow, se miraban entre sí, viendo como su fortuna se escurría entre sus dedos.  

- ¿Que dijiste? - pregunto Heidi, más blanca que la cera.

-Lo que oíste, no acepto ser tu esposa, quédate con tu gatita, creíste que no me iba a enterar, pues ya se te acabo tu teatro, ya lo sé todo, sé que me engañas con mi queridisisisima prima Manaow y que solo estás conmigo por mi dinero, pues qué crees mi dinero y yo nos vamos de aquí, que te aproveché- dicho esto salí de la iglesia, mientras mis hermanos le gritaban a Heidi y a Manaow por lo que me había hecho, yo no quería saber nada.  

  

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NECESITO UNA ESPOSAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora